sábado 09 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Informe especial: Corte declaró inexequible expresión que obligaba a anteponer apellido del hombre

Como un hecho histórico y un paso a la igualdad de género en el país es considerada por expertos la sentencia de la Corte Constitucional con respecto al orden de los apellidos para los hijos.
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Como un paso en la equidad de género y un hecho histórico del papel que cumple la mujer es considerada la reciente sentencia de la Corte Constitucional al tumbar la expresión “seguido de”, que se encuentra en el artículo 1 de la ley 54 de 1989, que establece que al momento de registrar a los hijos primero debe ir el apellido del padre y luego de la madre.

La ponencia fue del magistrado Alberto Rojas Ríos y la Corte Constitucional señaló que esta actuación será diferida por el término de dos legislaturas siguientes a tal decisión, “esto es hasta que culmine en sesiones ordinarias el 20 de junio de 2022, para que el Congreso de la República adapte la legislación a la Constitución Política”.

Además, la corporación reseñó que si el legislativo no expide una regulación de reemplazo dentro del término establecido, deberá entenderse que el padre y la madre de común acuerdo podrán decidir sobre el orden de los apellidos. La Corte señaló que en caso de que no haya acuerdo entre los padres, se resolverá por sorteo realizado por la autoridad competente para asentar el registro civil.

Para Alma Beltrán y Puga, Docente de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, “es un fallo acertado porque debe ser libre elección de las parejas que quieren registrar a su hijos e hijas con sus apellidos. Creo que es una buena decisión de la Corte que promueve la autonomía de las parejas bien sea que estén en matrimonio o unión marital de hecho, para hacer el registro de sus niños y niñas”.

Dos perspectivas

La expresión que tumbó la Corte “seguido de”, que contenía el artículo primero de la Ley 54 de 1989, según Diego Hernández, Docente de Derecho de la Universidad Industrial de Santander, UIS, puede verse desde dos perspectivas: el que tiene que ver estrictamente con el impacto de los derechos civiles de las personas (entendiendo que el nombre es un derecho que tenemos los ciudadanos en el marco de los derechos civiles) y, por otra, una perspectiva de género y constitucional, donde es una discusión del poder que tiene el hombre y la mujer y busca establecer un marco de igualdad entre hombres y mujeres dentro del hogar a partir del posicionamiento de los apellidos de los hijos.

De acuerdo con Hernández, desde la primera perspectiva se podría ver en esta sentencia un problema porque ahora hay muchas más inquietudes a partir de esta decisión de que los apellidos lo decida en el orden correspondiente el titular del derecho (en este caso como los niños no pueden escoger) entonces serían los padres quienes determinan ese orden y ahí es necesario tener en cuenta que hay muchas formas de familia como la misma Corte Constitucional ha determinado en sus sentencias. Recordemos que hay familias monoparentales, la tipo pesebre (papá y mamá), pero también hay múltiples familias constituidas por padres del mismo sexo; familias que pese a que están constituidas por un hombre y una mujer no viven juntos, entonces esto podría generar un conflicto y también por el tema que expone la sentencia y es que el orden de los apellidos que escojan para el hijo mayor designa el orden de los apellidos de los demás hermanos.

Desde la perspectiva constitucional y de género, más allá de la civil que tiene que ver con el nombre y el impacto que tiene en el mundo jurídico, explica Hernández, esta es una sentencia ganadora para el activismo de género en Colombia, precisamente porque muchos hijos tienen los apellidos de los padres en primera medida seguido del de las madres, entonces resulta importante para muchas personas reivindicar el papel de la madre en su vida y castigar la ausencia del padre o por una mala relación con el padre podría ser trastocando el orden de los apellidos. Digamos que ahí hay un impacto político y tiene un impacto al interior de los hogares.

Reconocimiento

a las mujeres

Juliana Martínez, Docente y experta en salud, derechos sexuales y reproductivos e igualdad de género, considera que es un fallo importante porque en un acto que reconoce como las diferente maneras en las que las mujeres hemos sido borradas de la historia, “literalmente nuestros apellidos no podían pasar de una generación a otra, es como el patriarcado que se mantiene, entonces es súper importante que sea una decisión y que las parejas pueden decidir qué orden pueden darle al apellido de sus hijos”.

De acuerdo con Martínez, Colombia no es el único país y esto no es ideología de género, así es en Suecia, en Francia desde hace años, y en Alemania por ejemplo que solo hay un apellido, las parejas escogen cual de los dos y si no llegan a un acuerdo se escoge el de la madre.

Para la Docente y experta en derechos sexuales y reproductivos, detrás de esta sentencia de la Corte, hay otro tema que es bien importante y es que esto es fundamental para las parejas del mismo sexo, porque cuan do un niño que tiene dos mamás (tal y como está escrita la ley) aparece como si fuera de una madre soltera, es decir, solo con los apellidos de una de las madres porque no hay padre; esto también es un movimiento que genera igualdad para todas las parejas y todos los niños, no solo las parejas heterosexuales.

Todas las parejas heterosexuales que quieran seguir poniendo el nombre del papá primero y el de la mamá segundo pueden seguir haciéndolo.

Además, históricamente la razón por la que se usa el nombre del padre es porque es un tema de herencia y de preservación y transferencia de la propiedad privada que se ha hecho a través del padre, hay que recordar que las mujeres durante siglos no podían heredar, sino que heredaba el marido, y por eso preservar el nombre masculino era fundamental porque se preservaba y se transfería la propiedad y las mujeres eran parte de esa propiedad.

La demanda
La Corte Constitucional le dio la razón a Juan Pablo Pantoja, quien, por medio de una demanda, consideró que esta norma va en contra de la equidad de género, desconociendo los cambios que ha impulsado la Constitución y la justicia. Así, la ley que obliga a poner primero el apellido del padre, a juicio del demandante, tiene “tintes medievales” y no es “afín a un estado liberal, laico y comprometido con los valores constitucionales”.
Para Pantoja, “el constituyente colombiano acogió un modelo jerárquico supeditado a un juego de normas fundamentales”. Así las cosas, el demandante señaló que resulta antijurídico que tal normativa, que previamente analizaron y que consagraron principalmente la libertad y la igualdad de género, se vean vulnerados por una disposición legal que modifica un decreto.
Además de esto, el demandante señaló que el hecho de que prevalezca el apellido del padre sobre el de la madre perpetúa tradiciones contrarias a los valores actuales, fundamentadas en “una idiosincrasia inequitativa”.
Pantoja señala que en países como España se permite que el padre deje de ser la referencia única en el linaje para combatir ese machismo.
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