miércoles 18 de julio de 2012 - 6:37 AM

"La dignidad del Ejército fue burlada por indígenas"

Mil indígenas empujaron, arrastraron, golpearon y escupieron a 30 soldados que cuidaban un cerro.

“La dignidad de mis hombres fue burlada, la del Ejército también”, sentenció el sargento Rodrigo García. Tenía los ojos rojos y el uniforme empolvado. Acaba de ser empujado, arrastrado, escupido y golpeado por un centenar de miembros de la Guardia Indígena en el cerro Alto Berlín, en Toribío.

El sargento es el comandante de un pelotón de aproximadamente 30 soldados encargados de custodiar las antenas del cerro. Al lugar, llegaron en la mañana de ayer los indígenas. Era la hora cero del ultimátum dado por las comunidades indígenas a los “actores armados” para que se retiraran del norte del Cauca. Movilizaron más de mil personas.

Desde la noche del lunes pasado se sentía la tensión en la población. El ascenso a las tres torres de telecomunicaciones en lo alto de El Berlín, a unos 2.500 metros de Toribío y de dos horas y media de recorrido a pie, empezó desde las 6:00 a.m. de ayer. Ancianos, mujeres y niños indígenas fueron los primeros en llegar a la cima.

En el camino que conduce a El Berlín, Iván Pintor, miembro de la Fuerza de Tarea Apolo, expresó que la “orden era permanecer en el sitio”. Antes de irse y sin saber lo que pasaría minutos después, Pintor afirmó que “los indígenas se están portando mal con los soldados”.

A las 9:30 a.m. el gobernador del cabildo de Toribío, Marcos Yule, leyó un comunicado, desde una improvisada carpa, en el que dijo que comenzarían a “desalojar los implementos de los militares” que estaban presentes. “Seguimos en resistencia”, gritó Yule.

Entonces, los víveres y colchonetas de los militares empezaron a ser retirados, ante la mirada paciente de los militares.

El desalojo de las tropas se tornó tenso cuando un grupo de personas de los cabildos acordonó con los bastones de mando a un grupo de cinco soldados que intentaba impedir que se les llevaran los alimentos.

El sargento García, jefe del pelotón se arrodilló en uno de los últimos sacos con alimento que le quedaba a su tropa, pidió que no se le llevaran su comida y después fue empujado por personas de la guardia indígena.

Luego fue levantado y obligado a salir en una ‘calle de honor’ que le hizo la guardia. El oficial, de 31 años de edad, 13 de ellos en el Ejército, levantó la cabeza, miró a la población y lloró. “Lagrimas de humillación”, las llamó, García se retiró impotente ante la situación. “Actos de violencia generan violencia y esto que hemos vivido hoy hace parte de ello. ¿Por qué los colombianos nos tenemos que maltratar entre hermanos?”, dijo el suboficial.

En medio de la confusión, la paciencia de los soldados se rebosó. Al ver que estaban siendo empujados e insultados, otro de los militares realizó unos disparos al aire. Decenas de indígenas lo rodearon, incluso con machete. Tras la discusión, los militares se retiraron varios metros abajo.

María Tacué, de la guardia indígena de Toribío, quien reclamó fuertemente el retiro de los militares, expresó que lo hacían de esta forma porque “ya es hora de que todos los grupos armados salgan de los territorios del Cauca”.

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