viernes 20 de marzo de 2015 - 7:40 AM

La dolorosa espera del general Camelo

Una delegación de la Cancillería de Colombia acompaña desde ayer al general en el proceso de entrega de los cuerpos.

El general retirado José Arturo Camelo, que perdió el miércoles en Túnez a su esposa Myriam Martínez y a su hijo Enrique en un ataque perpetrado por el Estado Islámico, recibió ayer la visita de una misión diplomática colombiana que se encargará de darle acompañamiento y adelantar todos los trámites para la repatriación de los restos de sus seres queridos.

Desde Túnez, claramente afectado por su pérdida y en medio de dificultades con el idioma local, Camelo le dijo a EL COLOMBIANO que está coordinando la entrega de los cuerpos de sus familiares junto a la Cancillería en Argelia.

“Estoy muy mal y los trámites están demorados. Hay atención especial por el caso por que se trata de terrorismo. Estamos, por tanto, adelantando todas las gestiones posibles, pero se está demorando todo. No hay otra forma de hacer todo esto. Están haciendo exámenes muy precisos de lo que pasó”, dijo el general retirado.

“Posiblemente el sábado o el domingo ya se podrá resolver todo”, dijo Camelo, esperanzado. Mientras tanto, los miembros del cuerpo diplomático colombiano que se encargan del proceso, esperan que se autorice la salida de los cuerpos a su país de origen.

“El gobierno me está dando acompañamiento, y soy consciente de que en medio de todas las dificultades que hay, están dando una atención especial a lo que está pasando”, señaló.

La misión del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia la conforman el Encargado de Negocios de la Embajada de Colombia en Argelia, el Cónsul de Colombia en Argelia (quien tiene la circunscripción para Túnez), y una funcionaria de la Embajada de Colombia en Egipto que facilita la traducción simultánea de todo lo que requieren las autoridades tunecinas, pues en ese país no se habla español ni inglés.

Las últimas horas no han sido nada fáciles para los familiares de las 23 personas que murieron en el ataque ni para los que sobrevivieron por azar.

Cristina Rubio y Juan Carlos Sánchez salieron del museo sólo después de ver la luz del día. El secuestro se había finiquitado con la muerte de las personas que habían estado retenidas y dos terroristas unas 17 horas antes, pero ambos, de ciudadanía española, decidieron resguardarse en un rincón del edificio, con el miedo adherido al cuerpo.

Ella está embarazada de cuatro meses y, después de haberse sometido a unas pruebas médicas, su salud no corre ningún riesgo. Él atiende al teléfono con un tono ausente. “Estamos muy cansados, sólo queremos reposar y preparar el viaje de vuelta a España, olvidando la presión de los medios”, dijo a EL COLOMBIANO.

Esta pareja se convirtió en la emotiva historia de supervivencia de un atentado que, sin embargo, dejó terribles secuelas, como la muerte de la esposa y el hijo del general colombiano retirado José Arturo Camelo Piñeros o la de una pareja de jubilados españoles que se encontraban de vacaciones por primera vez fuera de su país. Entre las víctimas hay además ciudadanos de Italia, Japón, Alemania, Polonia y Sudáfrica.

El museo Bardo, que acoge una de las mayores colecciones mundiales de mosaicos romanos, lo que exponía ayer eran los últimos restos de la barbarie. Charcos de sangre y paredes desconchadas por los tiroteos se mostraban ante un aluvión de periodistas llegados de todo el mundo.

Allí estuvo el día anterior Wasel Basid, guía de un amplio grupo de hispanohablantes, que presenció el asalto en primera persona. “Todavía estoy aterrorizado”, afirma a EL COLOMBIANO por teléfono.

No ha parado de relatar la tragedia, aunque eso no signifique que la haya digerido. “Más de 24 horas después ni siquiera he podido estar todavía con los míos, con mi familia; todavía no he podido comer”, agrega.

Cientos de tunecinos salieron por segundo día consecutivo a las calles para condenar el atentado bajo el célebre lema de ‘Je suis Bardo’. Mientras, pedían mano dura a las autoridades contra los yihadistas, que hasta ahora habían tenido un papel marginal en un país en el que islamistas y laicos habían conseguido ponerse de acuerdo incluso para formar Gobierno.

El yihadismo acecha Túnez

Las dudas sobre la autoría del atentado comenzaron a resolverse ayer. Primero con la detención de nueve supuestos terroristas y después con la reivindicación del Estado Islámico. En su insistente mensaje amenazador se felicitaban por la “muerte de decenas de cruzados y apóstatas”.

En una entrevista con EL COLOMBIANO en el hospital donde fueron trasladados la mayoría de los cadáveres, el ministro de Sanidad tunecino, Said Aidi, confirmó que la cuenta de víctimas por el incidente se elevó a 23 y que 18 eran extranjeros.

Aidi sostuvo que todavía queda más de una decena de heridos en los centros sanitarios y que “el Estado islámico no está realmente instalado en Túnez, aunque el Gobierno mostrará mano de hierro para combatir a los terroristas”.

Para Víctor Currea de Lugo, columnista y analista en asuntos internacionales, el ataque terrorista en Túnez es “por supuesto, un claro mensaje de la yihad contra cualquier nación que sea cercana a las ideas occidentales”.

“Túnez es una de las naciones más laicas del mundo musulmán, pero eso no la excluye del terrorismo”, dijo el académico, quien a su vez planteó los dos retos que enfrenta ese país hoy: el yihadismo y el Fondo Monetario Internacional.

Las razones: el país tiene una enorme deuda externa, que su gobierno ha calificado de “injusta e ilegítima” y la nación no termina de salir de una precaria situación económica.

Por su parte, Marcos Peckel, director de la Confederación de comunidades judías de Colombia, recordó que más de 3.000 tunecinos se encuentran en Siria combatiendo para el EI.

En los últimos meses, las fuerzas de seguridad de Túnez han detenido a centenares de sospechosos yihadistas, algunos de ellos acusados de pertenecer al grupo “Katibat de Okba Ibn Nafáa”, aliado de Ansar Al Sharía (Los Partidarios de la Ley Divina), filial de Al Qaeda en Túnez, ante el temor de que el EI se expandiera por su territorio.

“Por otra parte, el vecindario para Túnez no podría ser peor. Por un lado colinda con Libia, un Estado que colapsó, con grupos como el Estado Islámico, y del otro tiene a Argelia, mucho mejor pero también afectado por presencia de Al Qaeda. Por lo tanto hay que ver qué resulta de la investigación. Si se trata de un grupo local tunecino o si forma parte de una estructura internacional del yihadismo que se ha infiltrado en el país”, dijo Peckel.

De Currea resaltó que el yihadismo mundial no tiene una estructura vertical. “Por el contrario, todas las células que tiene alrededor del mundo pueden operar y realizar ataques sin necesidad de una autorización central por parte de organizaciones como Al Qaeda o el Estado Islámico”.

Se mueven como pez en el agua: analista

El director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman, dijo a Efe que los tunecinos constituyen el mayor grupo de extranjeros entre los yihadistas en Siria, no solo dentro de las filas del EI, sino también del Frente al Nusra -rama de Al Qaeda- y de otras facciones radicales.

“Calculamos que en Siria puede haber entre 3.000 y 4.000 tunecinos”, indicó Abderrahman, quien subrayó que su ONG ha detectado también en los últimos meses un flujo de regreso de estos yihadistas desde Siria a Libia y Túnez, aunque no pudo precisar su número.

El analista militar libanés, el general retirado Hisham Yaber, apuntó, en declaraciones a la agencia española, que el EI cuenta en Túnez con un elemento de apoyo.

“Yo siempre digo que el terrorismo es como un pez y el ambiente es el agua, y en Túnez podemos encontrar ambas cosas”, reflexionó el experto en movimientos yihadistas.

Yaber recordó que Al Qaeda ya estaba presente en este país, donde existen pequeños grupos extremistas que trabajan en la clandestinidad.

“Para mí, lo sorprendente ha sido cómo han logrado alcanzar la capital, porque no se descartaba que hubiera algún ataque en otras zonas, pero la capital ya son palabras mayores”, señaló el general jubilado.

En su opinión, la solución al terrorismo en Túnez no es solo militar, sino que también “hay que combatir las creencias de los terroristas a través de los medios de comunicación”, además de mantener una coordinación con los Servicios de Inteligencia de países vecinos.

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