domingo 06 de octubre de 2013 - 1:29 PM

La piratería no está acabando con el cine y la música

El debate sobre el impacto de la piratería sobre las ventas de películas y series de televisión es mucho más interesante de lo que parece.
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Un estudio adelantado por investigadores de la Escuela de Administración de Munich y la Escuela de Negocios de Copenhague sobre el cierre del portal de descargas Megaupload, sugirió que, aunque las películas más taquilleras se vieron afectadas positivamente, otros títulos menos conocidos tuvieron menos ganancias en taquilla porque los internautas no los conocieron, ni a través de publicidad, ni a través de descargas ilegales.

Basados en resultados de su propio estudio, esta semana investigadores de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres hicieron una petición al gobierno del Reino Unido para que analice el verdadero impacto de la piratería, más allá de las cifras que presenta la industria del entretenimiento.

La industria sigue siendo saludable

El reporte presentado por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres no indica que la descarga ilegal de contenido tenga un impacto neto positivo para las industrias del cine y la música.

Al contrario: muchos de sus resultados comprueban que, por ejemplo, las ganancias obtenidas por venta de CDs y discos en otros formatos han disminuido radicalmente con el advenimiento de la era digital.

Pero los resultados sí contradicen una noción que organizaciones como la MPAA y la RIAA llevan años divulgando: la idea de que las industrias del cine y la música están siendo arruinadas por la piratería, y la conclusión de que la única forma de salvarlas es aumentar la seguridad y tomar medidas antipiratería más fuertes.

“A pesar de que la MPAA afirma que la piratería en Internet está devastando a la industria del cine, Hollywood rompió el récord de ganancias en taquilla en 2012 con 35 mil millones de dólares. Un incremento del 6% sobre 2011”, dice Bart Cammaerts, uno de los autores del reporte.

En cuanto a la industria de la música, las cifras presentadas por el estudio confirman que el advenimiento de la era digital ha traído enormes cambios, pero que estos no han sido enteramente negativos.

En 1998 las ganancias por ventas de música en formato físico llegaban a los 35 mil millones de dólares, y ahora son de apenas 16 mil millones.

Pero las ventas de música en Internet han pasado de cero a 8 mil millones de dólares. Las ganancias por conciertos pasaron de 10 mil millones a 27 mil millones de dólares. Y el total de ganancias para la industria pasó de menos de 50 mil millones a casi 60 mil millones de dólares en el mismo lapso: difícilmente un escenario apocalíptico.

MÁS OPCIONES, MENOS DRM

La piratería de material protegido por derechos de autor es un delito, y no es justo para quienes publican su material con el propósito de recibir ganancias, que otros puedan descargarlo gratuitamente.

Precisamente, por esto es importante encontrar formas efectivas de estimular a los internautas a que consuman contenido de forma legal.

Por fortuna, hay evidencia de que la mayoría de usuarios recurre a métodos legales para adquirir su material, siempre y cuando estén disponibles en sus países, y en especial cuando son igual o más fáciles de usar que sus alternativas ilícitas.

El punto es importante, pues sugiere que la implementación de más sistemas de DRM, para administración de derechos de propiedad intelectual, podría hacer que los usuarios legítimos se sientan ‘castigados’ por comprar material original, mientras que quienes piratean películas o canciones pueden disfrutar de ellas en cualquier plataforma, y sin necesidad de instalar software extra, o ni siquiera ver incómodos avisos gubernamentales sobre derechos de autor.

¿QUIERE SER LEGAL?:
BEODEE AL RESCATE
“Cuando ambos, tanto las industrias como los ciudadanos pueden explotar el potencial completo del Internet, en este se maximiza el contenido innovador, para beneficio de todas las partes implicadas”, afirma Cammaerts.

Carles Pastor, un director de cine y televisión español, acaba de lanzar un portal que podría ayudar a confirmar la teoría de Cammaerst, pues su función es ayudar a los usuarios legales que no saben a dónde ir para comprar películas y series a un precio justo.

Se trata de Beodee, un portal financiado por el Ministerio de Educación de España, donde es posible buscar cualquier serie o película, pero no para descargarla ilegalmente, sino para encontrar servicios donde sea posible comprarla.

Pastor cree que “la industria no puede estar agonizando al mismo tiempo que se producen más películas que en otro momento de la historia. En lugar de concentrarnos en otras cosas deberíamos maximizar nuestra adaptación a las necesidades de los consumidores”.

Beodee.com es un ejemplo perfecto de esta filosofía: un portal donde es tan fácil encontrar una película como lo es en un portal de torrentes ilegales.
Varias opciones de búsqueda ayudan a quienes quieren encontrar un título específico, y una sección de recomendados puede atraer la atención de los que aún no saben qué quie-ren ver.

SABÍA USTED QUE...
el portal de búsqueda de películas Beodee.com tiene 6.700 títulos indexados hasta el momento y planea expandirse a otros países de Europa y Latinoamérica pronto?

PELÍCULAS Y SERIES, SIN TARJETA DE CRÉDITO
Hasta hace poco los colombianos pueden pagar por servicios de televisión y películas por Internet como Netflix o Apple TV, pero necesitan tener una tarjeta de crédito para utilizar cualquiera de estos servicios.

El proveedor de Internet Claro quiere cambiar este pa-norama ofreciendo un servicio que puede pagarse sin necesidad de tener una tarjeta de crédito, que ofrece un amplio catálogo de películas y series de TV, pero también permite alquilar películas de estreno.

El servicio se llama Claro Video y tiene un costo fijo mensual de $11 mil pesos, que se pagan junto con la factura de servicios de Claro, ya sea por pago directo o a través de Internet con tarjeta débito o crédito. Infortunadamente, el servicio sólo puede ser adquirido por personas que también tengan su servicio de televisión o de Internet con Claro.

Por lo demás, el servicio es completamente libre de ataduras. Un email y una contraseña permiten acceder a su contenido desde cualquier computador, tableta o teléfono inteligente, en cualquier lugar de Colombia. No es obligatorio estar en la residencia a donde llega la factura para usar el servicio; incluso en un restaurante con Wi-Fi los usuarios pueden ver películas o series.

En cuanto al TV, un dispositivo pequeño que se conecta a Internet permite disfrutar del servicio en cualquier televisor, e incluye un control remoto para facilitar su uso.

La mensualidad de $11 mil pesos da a los suscriptores acceso a un nutrido catálogo de películas y series de TV, muchas de ellas en HD, como es el caso de la famosa serie Breaking Bad. Conciertos, karaoke y programas especializados para niños complementan este catálogo que no genera sobrecostos en la factura. Las películas están disponibles en idioma original con subtítulos, o dobladas al español, y si el espectador deja de verlas, automáticamente vuelven al punto en que las dejó la última vez.

Finalmente, un grupo de películas de estreno o clásicos taquilleros está disponible, pero generará un valor adicional en la factura.

Algunos títulos cuestan $4 mil pesos extra, otros $7 mil, y la mayoría de estas películas está en HD. Quien decida alquilar una de estas películas podrá verla cuantas veces lo desee durante 24 horas.

Una herramienta de Control Parental permite proteger con una contraseña las películas de ciertas clasificaciones, para que los niños no puedan acceder a ellas a
voluntad.

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