lunes 03 de octubre de 2022 - 10:37 AM

Lo que no se sabe de la cita Blinken-Petro en Bogotá

El Secretario de Estado aceptó dialogar sobre otra forma de combatir el narcotráfico.

Solo tuvieron que pasar 57 días para que la Casa Blanca enviara a Colombia a su máximo representante internacional, el secretario de Estado, Antony Blinken, a reunirse con el presidente Gustavo Petro para escuchar de primera mano –y de paso sentar algunas posturas claves– cómo es la hoja de ruta que desde el 7 de agosto pasado planteó Bogotá para reenfocar la “fracasada” lucha contra las drogas.

La intención del Gobierno de Joe Biden es que Petro y su gabinete expliquen cuáles son los beneficios que tendría Estados Unidos con asuntos tan espinosos como no extraditar a los narcotraficantes colombianos que decidan negociar con la justicia colombiana a cambio de polémicos beneficios como –en el marco de la llamada paz total– quedarse hasta con el 10 por ciento de la fortuna ilegal que hayan amasado.

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Washington está abierto a la discusión, y Bogotá sabe que eso, más allá del rédito interno por consolidar un apoyo clave para sacar adelante su bandera de la paz, le daría al gobierno del Pacto Histórico una relevancia internacional en momentos en que Estados Unidos no cuenta con mucho respaldo regional por cuenta del avance de China en varias naciones latinoamericanas –a punta de inversiones– y factores ideológicos relacionados con las dictaduras de Nicaragua y Venezuela.

Petro, además, quiere mostrar músculo como interlocutor de la principal potencia del globo y dejar claro que sus planteamientos, según fuentes de la Casa de Nariño, están abiertos a ajustes. Y debe ser así, porque es claro que sin el respaldo de Estados Unidos cualquier tipo de negociación con narcotraficantes puros, así sea bajo la figura del acogimiento, puede terminar en el fracaso.

Desde Washington, el Departamento de Estado aseguró que una de las claves de su cita con Petro está en “implementar un enfoque holístico para contrarrestar el narcotráfico y abordar sus impactos en materia de salud, seguridad y medio ambiente”.

Este eje es clave en la cita, que comienza sobre las 10 de la mañana de este lunes en la Casa de Nariño, porque Colombia tiene –según las mediciones del Gobierno de Biden– más de 234.000 hectáreas de coca sembradas y capacidad de producir hasta 1.000 toneladas de cocaína anualmente.

Petro, como lo dijo en la ONU, está convencido de que la única manera de enfrentar este fenómeno es replanteando varias partes de la lucha contra las drogas, como perseguir las grandes fortunas y descriminalizar al campesino. Incluso, en una reseña de The Washington Post, el presidente colombiano dijo que “el campesino que cultiva hoja de coca, en mi opinión, no es un delincuente”.

Y de ahí que en la reunión con Blinken quiera exponerle lo que se ha denominado como “despenalización por etapas”, lo que comienza por no seguir persiguiendo al campesino sembrador.

De hecho, fuentes de la Casa de Nariño confirmaron que habrá otro punto álgido, pero que Petro considera clave. En efecto, el mandatario insistirá en que Estados Unidos reconozca que, al ser el principal destino de la cocaína producida en Colombia y en otros países, tiene el deber de combatir de otra forma a nivel interno esa demanda de consumo.

Incluso, en su diálogo con el rotativo estadounidense, lo ratificó: “Mientras haya prohibición, habrá mafia”. Y agregó, de inmediato, que despenalizar parte de la cadena producción “no significa acabar con el mercado estadounidense de cocaína, pero sí significa sacar a Colombia de este ciclo de violencia”.

En todo caso, en este reenfoque de la relación y la lucha contra las drogas, sale otro tema a relucir: el ambiental. Por eso, según Washington, en la cita con Petro también se tiene pensado “abordar la crisis climática y apoyar los esfuerzos regionales para abordar la migración irregular”.

Cabe recordar que Petro, en la ONU, planteó que se haga un fondo internacional de unos 1.000 millones de dólares para conservar la Amazonía, considerada el pulmón del mundo.

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Y ahí Estados Unidos juega un papel clave, porque podría ser el principal financiador de ese fondo, tanto por temas ambientales como geopolíticos, ya que eso le permite recuperar parte de la influencia en la región que ha venido perdiendo, como se dijo, con el avance de otras potencias. Una de ellas: China.

Incluso, en medio de ese coqueteo regional, el Departamento de Estado le hizo saber a la Cancillería de Colombia que –en la cita con Petro– “el secretario Blinken subrayará la colaboración continua con el gobierno colombiano para implementar el Acuerdo de Paz de 2016 de manera más completa”.

Aquí aparece Venezuela, país con el que Colombia reestableció relaciones, pero sobre cuyos líderes –en especial Nicolás Maduro– Estados Unidos ofrece recompensas de hasta 10 millones de dólares por narcotráfico. Washington sigue de cerca este asunto.

Este será el primer encuentro de alto nivel de Petro con delegados de la Casa Blanca y, de paso, sienta las bases para una cita oficial entre el Jefe de Estado colombiano y el presidente Joe Biden.

En todo caso, después de Colombia, Blinken estará en Chile y Perú afianzando otro tipo de lazos diplomáticos.

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