viernes 12 de abril de 2019 - 12:00 AM

Ni tan amigos

El presidente Duque le salió al paso al mandatario norteamericano sobre los señalamientos con relación a su trabajo en la erradicación de cultivos ilícitos en lo que lleva en su mandato.

En menos de 15 días son ya dos los señalamientos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha hecho directamente contra el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, por el incremento en los cultivos ilícitos.

El pasado miércoles una vez más el presidente Trump indicó “el negocio de las drogas ha crecido un 50%” en Colombia desde que el mandatario colombiano, Iván Duque, llegó al poder en 2018, y acusó a nuestro país, junto a Honduras, Guatemala y El Salvador, de enviar a propósito a sus criminales a Estados Unidos.

A estos señalamientos el presidente Duque respondió que solo les rinde cuentas a los ciudadanos colombianos y reiteró que la lucha contra el narcotráfico debe ser compartida con todos los países del mundo, para poder acabar con la oferta y la demanda.

Ante este panorama el analista político Andrés Mejía considera que es muy difícil saber la verdadera intención de las palabras de Trump, porque se sabe que es una persona errática en su manera de hablar, además no muy disciplinada en su manera de pensar y no necesariamente sus palabras emergen de un ejercicio racional de consideración.

Así mismo, Mejía considera que “más allá de la simple conveniencia electoral, no creo que sea la única motivación, existen problemas profundos y estructurales en las relaciones con Estados Unidos”, además del de los cultivos de coca, como pueden ser la extradición de Santrich y el tema de Venezuela.

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En este tire y afloje del presidente Trump hacia Duque sobre el incremento de los cultivos ilícitos, el Constitucionalista Juan Manuel Charry considera que es paradójico que el gobierno de Estados Unidos le esté pasando cuenta de cobro al gobierno actual, cuando realmente las causas vienen del gobierno anterior, por tanto tendría explicación en la coyuntura electoral de Estados Unidos, es decir, el presidente Trump quiere fortalecer su imagen con miras a su reelección y entonces empieza a mostrar los temas sensibles para los norteamericanos, como el tema de las drogas; fortalecer internamente a América; el tema de los migrantes y la llamada guerra comercial.

“Trump está subiendo el tono del discurso para generar efectos políticos internos en su país y eso explicaría el tono norteamericano frente a Colombia cuando realmente las causas viene desde el gobierno anterior”, precisó Charry.

Tensas relaciones

Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos han pasado por momentos complejos y en la mayoría de las veces el tema ha sido el narcotráfico, tal y como sucedió durante el Gobierno de Ernesto Samper (1994-1998), cuando el país fue descertificado en la lucha contra las drogas y al propio mandatario le fue cancelado el visado por el alegado apoyo financiero del narcotráfico a su elección.

Sin embargo, en estos momentos, además del tema de los cultivos de coca, la situación es incierta porque, según Mejía, “con una persona como Donald Trump no se sabe qué puede pasar y esa es la diferencia de episodios anteriores en los que estos problemas, incluso en los momentos más álgidos, se manejaban por una vía pragmática, pero no se sabe qué puede pasar con una persona tan impulsiva como Trump en la presidencia”.

En este mismo sentido, Luis Fernando Ramírez, Vicerrector de la Universidad de La Salle, considera que existen demasiados intereses mutuos para generar rompimiento y animadversiones entre los dos gobiernos.

El tono de Duque

Ante la respuesta que el presidente Duque entregó por los señalamientos del presidente Trump, el Constitucionalista Charry considera que asumió un discurso interno más que bilateral y es una respuesta similar a la norteamericana, es decir, Trump tiene un discurso para efectos electorales y Duque le contesta para los colombianos, para tratar de fortalecer su imagen y decir yo soy independiente y decido cómo manejo el tema”.

Sin embargo, para el vicerrector de La Salle la posición es “si hablan duro hay que responder para que no se note que, aparte de que el gobierno Duque lo ven como un subpresidente, además le dan órdenes desde Estados Unidos; es peor entonces, se tiene que mostrar íntegro en el ejercicio del poder”.

Finalmente, Mejía considera que el presidente Duque no puede caer en ese juego de andar corriendo detrás de las palabras de un “sujeto tan errático como Donald Trump. Este tipo de declaraciones no deberían merecer ninguna respuesta del gobierno de Colombia, ni de carácter formal ni informal, ni siquiera una expresión del presidente”.

Problema mundial
El presidente de Colombia, Iván Duque, dijo que desde que inició su mandato viene enfrentando con toda firmeza y contundencia el problema de las drogas ilícitas y la amenaza que este fenómeno plantea para la integridad institucional, el desarrollo económico sostenible y el progreso de todos los colombianos.
Según Duque, en su administración se han cuadruplicado los grupos de erradicadores manuales, desmantelado cristalizaderos, laboratorios, y enfrentado grupos narcotraficantes como ‘Los Pelusos’, ‘Los Caparrapos’, porque es el deber moral del Gobierno.
Recordó que Colombia ha sido un país azotado a lo largo de su historia por ese crimen deleznable, como en los 80, donde los carteles amenazaron la justicia, la política y sembraron terrorismo.
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