domingo 10 de noviembre de 2019 - 2:45 PM

Padres colombianos se rebelan contra la ‘comida chatarra’

Padres de familia colombianos se han rebelado contra el consumo de alimentos prefabricados en las escuelas para concienciar sobre los efectos de la “comida basura” en un país donde la obesidad infantil crece y de esta forma conseguir que sustituyan esos productos por otros más sanos.
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Un niño víctima de esa mala alimentación es Anderson, que a sus siete años pesa 45 kilogramos. En casa “el papá lo complace con paletas” de chocolate que le atraen por los juguetes con que vienen acompañados, explica su madre, Luz Mary Rincón, quien se esfuerza por preparar a diario comidas nutritivas.

Según la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional de Colombia (ENSIN), del año 2015, la subalimentación, el sobrepeso y la obesidad son problemas que vienen en aumento en la población infantil del país: el 10,8 % de los niños tienen retraso en la talla, el 1,6 % sufre desnutrición aguda y el 6,4 % tiene exceso de peso.

No comer mentiras

Frente a ello, Red PaPaz, una corporación sin ánimo de lucro fundada en 2003 que aboga por la protección de los derechos de los menores, puso en marcha la campaña “No Comas Más Mentiras”.

La directora ejecutiva de Rep PaPaz, Carolina Piñeros Ospina, explica que se busca crear conciencia sobre la inconveniencia del consumo de productos “ultraprocesados” conocidos como “comida chatarra” o “comida basura”.

“Son productos comestibles, no son alimentos (...) quitan el hambre pero no nutren”, afirma Piñeros.

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Publicidad engañosa

En los supermercados abundan los ganchos publicitarios dirigidos a menores como Anderson. Es propaganda donde “una pediatra” recomienda leche de fórmula infantil con azúcar añadida, productos que obsequian juguetes o personajes que les prometen que crecerán más fuertes o veloces.

Desde agosto de 2017 Red PaPaz ha recogido más de 120.000 firmas de ciudadanos para exigir una ley sobre “comida chatarra” que advierta con sellos negros de los productos con exceso de grasas saturadas, azúcares y sodio cuyo consumo habitual “es nocivo para la salud”.

Esos productos se ocultan detrás de etiquetas que los presentan como “alimento con fruta natural de pera”, “mayonesa baja en grasa”, “leche achocolatada fortificada”, “papas sabor natural” o “jugo con zumo de naranja”, entre otros.

“La gente debe saber que son víctimas de un engaño, no es en vano que la población colombiana piensa que los jugos de caja son realmente jugos (naturales)”, afirma Piñeros.

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Límites e impuestos

Para combatir los productos que “no brindan los nutrientes necesarios en etapa de crecimiento”, Red PaPaz propone “sacar la publicidad (...) dirigida a los niños y poner los sellos de advertencia”, así como “impuestos saludables” para desincentivar el consumo entre la población más vulnerable.

En diciembre de 2017 Red PaPaz puso dos quejas ante el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) y la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) por sendos jugos de caja que tienen exceso de azúcar y publicidad engañosa, pero hasta el momento no ha pasado nada.

Tampoco han prosperado los intentos de aprobar en el Congreso el proyecto de ley “No Comas Más Mentiras”, que ha chocado con el “lobby” empresarial.

“Es responsabilidad de las empresas preocuparse por la salud a largo plazo de la población”, especialmente de los niños, expuestos “a ser los pacientes del mañana, muy complicados y costosos para el sistema de salud”, afirma.

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Enfermedades crónicas no transmisibles

El consumo de productos ultraprocesados pone en riesgo la salud de niños como Anderson que son vulnerables a “enfermedades crónicas no transmisibles, Ecnt, entre ellas obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular y cáncer”, comenta el nutricionista Jhon Jairo Bejarano, profesor del departamento de Nutrición Humana de la Universidad Nacional.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) anualmente siete de cada diez muertes en el mundo son causadas por una enfermedad no transmisible.

Bejarano detalla que “los refrigerios y algunos programas de alimentación de entidades públicas no han sido reformulados según las recomendaciones internacionales de la Organización Panamericana de Salud (OPS)”, algo notorio en las tiendas escolares.

“Es urgente formular un plan de educación alimentaria y nutricional, esto implica tener muchos grupos de educación a los cuales llegar, de los cuales el más importante es el consumidor”, añade Bejarano.

Programa modelo

El Colegio San Jorge de Inglaterra en Bogotá educa a sus estudiantes entre huertas orgánicas que producen el 70 % de las verduras que consumen a diario.

La nutricionista del colegio, Mónica Cortés, comenta que Red PaPaz “trabaja en conjunto con los colegios haciendo charlas nutricionales” y que han invitado a varias instituciones a conocer ese modelo saludable.

Según Cortés, autoabastecerse o elaborar productos en los colegios resulta más económico que comprarlos y quienes no lo hacen “pierden la posibilidad de tener una alimentación dinámica y nutritiva para sus estudiantes”.

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