sábado 25 de julio de 2020 - 9:30 AM

Piedad Córdoba se retira de la política activa en Colombia

Tras un activismo intenso y resonante en la política colombiana, Piedad Córdoba Ruiz da un paso al costado en esa actividad pública e inicia una nueva travesía existencial “lejos del mundanal ruido”.
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Abogada graduada en la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín, ha sido protagonista de no pocos hechos relevantes. Primero Medellín le abre el camino en la década de los 80 del siglo XX, con desempeño de cargos públicos y su elección al Concejo.

Después es congresista con curul en el Senado durante varios períodos y al mismo tiempo asume liderazgo en defensa de los derechos humanos, de la paz y de la democracia. Promueve debates y se compromete del lado de los sectores más desprotegidos.

Es contestaría y se defiende de sus contrarios que pretenden desdibujar su imagen relacionándola con asuntos en que nada tiene que ver. Entre sus nuevas tereas está escribir sus memorias. Tiene mucho por contar.

En esta entrevista habla de lo que ha sido y sus nuevas perspectivas.

-¿Ha sido muy pensada y consultada su decisión de retirarse de la actividad política en que ha estado durante tantos años?

En el ejercicio electoral de la campaña a la Presidencia en 2018 comprendí que hacer política en este país para una mujer como yo, afro, luchadora incansable por la paz, es sumamente difícil, debido a problemas estructurales de participación y reconocimiento. Así mismo, la campaña de desprestigio de tantos años contra mí fue más fuerte, lo que implicó que esa campaña y no mi propuesta de país se impusiera. Esto cerró posibilidades de alianzas, reconocimiento y apoyo.

- ¿Qué legado queda de ese ejercicio?

Como mencioné antes, mi trabajo legislativo estuvo enfocado en trabajar por sectores vulnerables que antes no tenían acceso a derechos fundamentales que les correspondían por ser ciudadanos y ciudadanas colombianas. En ese sentido, formulé la ley que reglamenta la seguridad social para madres comunitarias. De igual forma, esta ley aporta a mejorar las condiciones de las comunidades negras, que se manifiesta en la Ley 70 de 1993. También presenté la Ley 294 de 1996 que se enfoca en sancionar la violencia intrafamiliar. Esta Ley permitirá la creación de la Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres, incluida en la Ley 188 de 1995. Fui autora de la Ley 53 de 1998 que permitió la creación de la circunscripción especial para las comunidades negras en la Cámara de Representantes, en coherencia con el artículo 176 de la Constitución. De la misma manera estuve involucrada con el proyecto de Ley número 52 del 98 que sanciona con pena de prisión el delito de evasión tributaria. Promoví debates contra la corrupción durante el gobierno del presidente Pastrana que tuvieron amplia resonancia, como el que le hice a Fernando Londoño por las acciones de Invercolsa, por lo cual fue condenado a pagar. Otro debate fue a Álvaro Araújo por sus vínculos con el paramilitarismo. Eso me costó el secuestro, el exilio en Canadá y finalmente la inhabilidad que ilegalmente me impuso la Procuraduría. Fue víctima.

- ¿Con quiénes tiene distanciamientos?

Siento una decepción profunda de procesos y personas que se han autoproclamado como alternativas diferentes al poder ya establecido y resultan ser igual de oportunistas y utilitaristas, esto debido a que al final pesaron más las estratagemas electorales que la solidaridad, la reciprocidad y los principios.

A mí esa manera de entender la política no me interesa, ya que si algo comprendí en estos años fuera del escenario político es que resulta urgente hablar menos y hacer más. También que se necesitan mejores prácticas, alejadas de cálculos electorales.

- ¿Cuál fue su aporte al proceso de paz en Colombia?

Mi actuación en el proceso no se limitó a estar en La Habana. Se comenzó a gestar desde que fui miembro y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado y de la Comisión de Paz, y, cuando en 2007 busqué, siempre con el permiso del gobierno de entonces y dentro de la ley, una mediación con las FARC para lograr un acuerdo humanitario. Porque es que hay que entender que ser negociadora de paz, implica dialogar con quienes no se concuerda, para encontrar puntos que permitan avanzar hacia los acuerdos. Este es un trabajo delicado, que requiere paciencia, pero también firmeza, porque de por medio estaban las vidas de las personas que se encontraban en ese momento retenidas y quienes posteriormente lograron su libertad, gracias a esa mediación. Esa experiencia, esos avances fueron la semilla de lo que vino después.

- ¿Cómo aprecia la gestión del presidente Iván Duque respecto a la implementación del acuerdo de paz con las Farc?

¿Cuál gestión? El presidente Duque fue elegido sobre la plataforma de que no iba a honrar lo acordado y eso es lo que ha hecho desde el primer momento. Su gobierno, por su enfoque ideológico y por representar a sectores que se han nutrido del conflicto, ha manejado un doble discurso. Por una parte, ante la comunidad internacional, que ha sido garante y financiadora del proceso, muestra disposición y datos, pero la realidad es bien diferente. Lo cierto es que hay un saboteo al proceso de implementación, que no avanza como debería ser, que ha dejado vulnerable a los ex combatientes, muchos de ellos, han pedido la vida de manera violenta. Así mismo, el gobierno, de manera abusiva e irresponsable, ha evitado la veeduría de los organismos internacionales en el terreno, con lo cual ha ido invisibilizando lo que sucede en los territorios con la implementación. Esta actitud, que no es casual, tiene como último fin destruir el acuerdo y permitir que continúe la violencia, la migración forzada, la victimización de la comunidad, el fortalecimiento de para estados. En conclusión, lo que está haciendo este gobierno es vergonzoso y muy peligroso.

- ¿Su acercamiento a Hugo Chávez y Nicolás Maduro es personal o ideológico?

He sido defensora y amiga del proyecto bolivariano, porque es un proyecto político, social y económico que se ha centrado en mejorar las condiciones de vida de su ciudadanía, que ha hecho de la equidad y la inclusión una prioridad. Respeto y valoro su coraje para enfrentar el dominio asfixiant del neoliberalismo encabezado por Washington que históricamente ha explotado nuestros países manteniéndonos subordinados, empobrecidos, divididos. Ese es el pecado del proyecto bolivariano, haber desafiado ese dominio económico y político y el precio lo han estado pagado las ciudadanas y ciudadanos venezolanos. Lo mismo ha ocurrido con Cuba, que lleva en resistencia más de cincuenta años.

-Se habla de sus relaciones con Álex Saab como algo especial en cuanto a conexiones con el gobierno venezolano y negocios. ¿Cuál es la verdad?

La verdad es que en la última campaña de Serpa Presidente coincidí con él en un almuerzo, al cual nos invitaron, porque su familia, que es muy distinguida en Barranquilla, apoyaba la campaña. Luego, en ese mismo marco de la campaña estuve en otro almuerzo en su apartamento. La siguiente oportunidad en que coincidimos fue en un enero porque yo por aquel entonces presidía una comisión pro Palestina, con la cual estábamos tratando de conseguir unos recursos para llevar alimentos a la Franja de Gaza debido a una crisis humanitaria por un bombardeo que hubo allí. Finalmente, la operación no se dio por el alto riesgo que implicaba. Esa fue la última oportunidad en que nos vimos. De ahí en adelante sé que él estaba muy vinculado en Venezuela con la colonia palestina y con otras personas conocidas. Nunca he tenido negocios, convenios o contratos con él, como tampoco conozco sobre sus relaciones con el gobierno venezolano.

-¿En qué va el libro de sus memorias?

Estoy organizando las memorias y espero que sea un personaje muy importante de la vida cultural del país quien me ayude a escribirlo, ya que, como se imaginará tengo muchas cosas por contar, así que hay que seleccionar lo más relevante y formador.

- ¿Su hijo que es senador la prolonga a usted políticamente?

Yo ya hice mi camino en política, con sus aciertos y desaciertos, él está iniciando su propio recorrido y creo que lo ha hecho bien, porque es un hombre preparado, comprometido con su trabajo legislativo y con el país.

- ¿Retirada de la política, cómo será su vida?

Mi vida está enfocada en varios escenarios. Por una parte, disfrutar de mi familia, por otra, trabajar en mis negocios agrícolas y, compartir mi experiencia en diferentes eventos académicos nacionales e internacionales.

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