lunes 30 de septiembre de 2019 - 3:49 PM

¿Por qué otra vez hay disturbios en los estadios de Colombia?

En solo una semana se presentaron dos hechos violentos, en los que hubo una persona muerta y diez heridos. En el país ya hay medidas que buscan evitar estos hechos en escenarios deportivos, pero según expertos, los responsables se pasan la pelota entre sí.
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En solo una semana, el fútbol colombiano ha dado de qué hablar dentro y fuera del país, no por el juego, sino por los hechos violentos ocurridos en los estadios nacionales en los últimos días. Del cuchillo lanzado por un asistente al campo en Medellín, a la muerte de un aficionado en Bucaramanga este fin de semana, hay un tema que preocupa a las autoridades y a la comunidad general.

Y aunque se han presentado hechos de enfrentamientos entre asistentes y hechos de violencia contra las autoridades, las iniciativas de las autoridades nacionales para contrarrestar esta problemática se remontan, en los años más recientes, al 2011 cuando el entonces presidente de la República, Juan Manuel Santos, presentó la llamada ‘Ley del Fútbol’ que buscaba, además de blindar a los clubes del ingreso de dinero del narcotráfico, expulsar la violencia en los escenarios deportivos del rentado nacional.

En su momento, Santos aseguró que no iban a permitir que los estadios se convirtieran en campos de batalla y por tal motivo se acordó que cualquier persona que atacara a otra dentro de ellos tendría que pagar una sanción de 100 salarios mínimos y sería expulsado por máximo cinco años de este tipo de escenarios. Además, agresiones con armas de cualquier tipo tendrían pena de cárcel entre cinco y diez años.

Todo eso sería posible si los clubes, la Dimayor y las autoridades (locales y nacionales) cumplían con su parte del trato: los primeros deben, según el Código de Policía, hacerse cargo de la seguridad dentro del estadio, los segundos debían enrolar a todos los fanáticos para una identificación más eficaz y los terceros conseguir la tecnología para ubicarla en los ingresos y en las tribunas.

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Hugo Acero, experto en seguridad ciudadana, habló al respecto y dio un panorama de lo que ha sucedido desde ese entonces y hasta ahora con la responsabilidad de mantener la violencia alejada del fútbol en nuestro país.

“Nos dedicamos a sacar leyes y hacer planes que nunca ejecutamos, que solo volvemos a retomar cuando se presentan este tipo de hechos. Ahora volvemos a hablar sobre los compromisos de todos y la verdad es que son muy pocos los resultados”, comentó Acero.

De acuerdo a su opinión, los responsables del de mantener la paz en los estadios y sus alrededores se han tratado de ‘tirar la pelota’ unos a otros y al final ninguno ha sabido cumplir con su parte.

“En la Federación no se ve que estén realmente interesados en solucionar el problema y en el Gobierno Nacional no hay alguien que haga seguimiento a eso, quién pida cuentas sobre los resultados. Nos quedamos en el papel. Las culpas son mutuas”, añadió Acero.

La Dimayor, que fue consultada a través de su jefe de prensa, comentó que en cuanto a los esquemas de seguridad de cada plaza, los encargados de garantizarla son los mandatarios locales y que con el tema de la carnetización de los aficionados ellos han avanzado en el enrolamiento, pero que el plan en algunas ciudades no ha avanzado por la falta de equipos tecnológicos.

Justamente, este fin de semana se presentó en Bogotá el Protocolo de Seguridad y Convivencia en el fútbol con el objetivo “de convertir el estadio en la casa de todos. Cuando estudiamos el porqué la gente se alejó de los estadios se resume en tema de seguridad y en la medida que trabajemos todos en ese sentido construiremos un mejor ambiente”, expresó Carlos Enrique García, representante de Millonarios F.C.

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La medida, en la cual confluyeron la Alcaldía de Bogotá, los equipos bogotanos, los líderes de sus barras, entre otros, es pionera en esta lucha contra la violencia en el fútbol y cuenta con cuatro puntos principales: los requerimientos técnicos de seguridad y comodidad para estadios, los planes de emergencia y contingencia, el componente social con la estrategia Más Fútbol Más Vida y el protocolo para aficionados, hinchas y barras en materia de seguridad, comodidad y convivencia en el fútbol.

Carmen Castañeda, personera Distrital, fue mucho más allá: “minimizamos, antes, durante y después de los eventos deportivos los riesgos que se pueden presentar en un recinto tan grande como el estadio El Campín. Ahora valoramos este esfuerzo en cuanto a que este protocolo nos permite estar seguros y cómodos”.

Así mismo, el director del Instituto Distrital para la Participación y Acción Comunal (IDPAC), Antonio Hernández, agregó que la capital le está “dando un ejemplo al país de una ciudad que lleva más de 400 partidos de puertas abiertas a los visitantes, más de tres millones de hinchas que han venido en los diferentes partidos justamente recibiendo mensajes y todo lo que tiene que ver con la convivencia y el respeto”.

Buscando más respuestas en otras ciudades, COLPRENSA se intentó comunicar con el Independiente Medellín por ser el club que estaba en la cancha durante los hechos ocurridos el pasado sábado 21 de septiembre cuando un cuchillo fue lanzado muy cerca del jugador David Macalister Silva, de Millonarios; también se buscó comunicación con el Atlético Bucaramanga para conocer su postura sobre la muerte del hincha y los 10 policías heridos de este fin de semana, pero no fue posible.

Y es que no solo han sido los dos casos ya mencionados, sino que también hace unas semanas, antes del Clásico Paisa, fanáticos del Medellín se enfrentaron entre sí en las cercanías del estadio Atanasio Girardot con machetes y otro tipo de armas blancas; aunque los expertos explican que como el el hecho ocurrió fuera del escenario deportivo, quien debería responder es la Policía, agregan no deja de ser preocupante.

Pero la situación es aún más grave. Desde hace meses se viene denunciando desde algunos sectores de la prensa, especialmente el periodista Carlos Antonio Vélez, que varios equipos del fútbol local están dejando la seguridad dentro de los estadios en manos de las barras bravas, lo cual explicaría las debilidades en los controles para ingresar en ciertas tribunas objetos peligrosos.

Del caso del cuchillo en el Atanasio quedó la captura del responsable, aunque luego quedó libre, mientras que de lo sucedido en Bucaramanga las autoridades han iniciado la investigación para identificar a los protagonistas.

“Nadie quiere poner la cara, acá solo aparecen cuando hay que ir al Mundial”, recriminó Hugo Acero, quien además sentenció: “ni los equipos, ni Dimayor, ni la Federación, ni el Gobierno, hacen algo. Hace falta gobernar, el tema es que cuando suceden estas cosas todos miran para los lados a ver quién es el culpable”.

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