sábado 16 de enero de 2021 - 9:52 AM

¿Qué aportará Colombia para proteger el 30 % del planeta?

Siendo el segundo país más biodiverso del mundo tiene un rol referente en la coalición global.
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Cincuenta países, incluyendo Colombia, se comprometieron el pasado 11 de enero en la cuarta versión de la cumbre One Planet liderada por Francia, la ONU y el Banco Mundial, a proteger el 30% de la tierra y el mar durante esta década, en un nuevo esfuerzo para revertir la probable extinción de un millón de especies y la degradación del 60% de los ecosistemas del planeta.

El presidente francés Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre, explicó que para el cumplimiento de la meta se centrarán en cuatro frentes: esquemas de protección de ecosistemas terrestres y marinos; fomento de la agroecología, financiación en favor de la biodiversidad y en la prevención de riesgos para la salud humana y animal.

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Tarea adelantada

Así las cosas, ¿qué compromisos y acciones necesitaría Colombia para aportar a esta estrategia? A grandes rasgos, el ministro de Ambiente, Carlos Correa, dijo que requiere que el “sistema de áreas protegidas sean representativos, efectivos, conectados y equitativos, y tengan la sostenibilidad financiera para ser funcionales”.

Ahora bien, Colombia tiene tarea adelantada respecto a otros países. El Sistema de Áreas Protegidas –Sinap– está conformado por más de 31 millones de hectáreas, equivalentes a más del 15% del territorio nacional; el 14% de área marina se encuentra bajo esta figura. Colombia es, de hecho, referente en la materia, pues a nivel global solo el 15% de la tierra y el 7% de los océanos tienen alguna figura de protección.

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El exministro de Ambiente, Manuel Rodríguez, dice que el país está en la posibilidad de superar con creces la meta de 30% de áreas bajo algún esquema de protección, superando incluso el 40% del territorio nacional continental siempre y cuando incluya, además de las áreas del Sinap, los territorios de resguardo indígena y titulación colectiva de comunidades negras.

El biólogo Germán Andrade, miembro de la Plataforma Intergubernamental Ipbes, lo secunda al declarar que “la titulación colectiva ofrece enormes posibilidades de conservación efectiva basada en contextos y con beneficios sociales”.

El país tiene ejemplos reconocidos por la ONU que dan cuenta del éxito de esta estrategia socio-ambiental que repercute en la protección de ecosistemas, biodiversidad y en seguridad alimentaria. Las comunidades negras del Chocó en el Darién con sus planes de ecoturismo o los embera de Urabá con sus labores de recuperación de la serranía de Abbibe son algunos ejemplos, al igual que las diversas estrategias de conservación recientes desarrolladas en la Amazonia en el marco del Pacto de Leticia, involucrando comunidades indígenas con programas de aprovechamiento del bosque para hacerle frente a la deforestación.

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Otra deuda del país a saldar para cumplir y ejercer liderazgo en esta coalición es revertir la pérdida y degradación de humedales, uno de los desvelos de voces expertas como la bióloga marina y directora de Parques Cómo Vamos, Sandra Vilardy.

En Colombia hay 30 millones de hectáreas de humedales, y aunque son ecosistemas esenciales para el desarrollo humano y la biodiversidad, “la falta de conocimiento acerca de estos y decisiones erradas como rellenarlos para realizar producción agraria ha llevado a su estado crítico”.

Aproximadamente el 30% de los humedales del país han sido transformados, lo cual ofrece una barrera para el cumplimiento de este y otros compromisos internacionales, pues estos son fundamentales para el cumplimiento de al menos cuatro Objetivos de Desarrollo Sostenible (Salud y bienestar, reducción de desigualdad, uso sostenible de ecosistemas y acceso a agua potable).

“Los humedales son, además, los ecosistemas más eficientes en captación de carbono”, explica Vilardy, quien precisa que es tarea inaplazable, tanto ambiental como socialmente, inventariar los tipos de humedales existentes –que según Vilardy son aproximadamente 70 en el país– y crear una política en torno a sus funciones y usos.

De todas maneras, los expertos coinciden en que la sumatoria de Colombia a esta coalición de altas ambiciones ecológicas es esperanzador.

“Hace 28 años, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, 120 mandatarios plantearon también grandes objetivos para proteger la biodiversidad y hoy la crisis nos muestra que muy poco de eso se cumplió. Más decisiones políticas basadas en ciencia es fundamental para cambiar esta vez la historia”, sostiene Rodríguez

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