viernes 05 de julio de 2019 - 4:00 PM

Santiago Cañón, más que una promesa del violonchelo

El violonchelista colombiano Santiago Cañón Valencia se quedó con la medalla de plata en el Concurso Internacional Tchaikovsky en Rusia, uno de los más importantes de música clásica del mundo. Se convirtió en el primer colombiano en llegar a la fase final en la historia del certamen.

En abril de 2002, el público del auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Bogotá fue testigo del primero de los muchos conciertos que luego daría Santiago Cañón Valencia. Con apenas seis años, interpretando el concierto en La Menor de Vivaldi en compañía de la de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, hizo su debut en el violonchelo.

Hoy, a sus 24 años, ha pasado casi 20 interpretando este instrumento que lo ha llevado a recorrer el mundo con sus recitales y a ser solista con orquestas en Australia, Nueva Zelanda, China, Japón, Rusia, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica, Holanda, Sudáfrica, Colombia y México.

Nacido en una familia literalmente musical, en la que tanto papá, mamá y hermana interpretan instrumentos clásicos (clarinete, chelo y violín, respectivamente), empezó a los tres años a distinguir con facilidad los sonidos de los instrumentos musicales que escuchaba en una sinfonía y de ahí en adelante no hubo nada que hacer. Su destino sería la música y su eterno compañero, el chelo.

Después de que a los nueve años interpretó el Concierto para Violonchelo y Orquesta en Re Mayor de Joseph Haydn, de nuevo con la Orquesta Filarmónica de Bogotá, se empezó a consagrar como un sobresaliente solista e inició una vida de mucho estudio, sacrificios, viajes y presentaciones que lo llevaron a ser uno de los jóvenes violonchelistas más prometedores de su generación.

El pasado jueves, después de superar varias etapas clasificatorias y de convertirse en el primer colombiano en llegar a la fase final en el Concurso Internacional Tchaikovsky y de paso en el segundo suramericano, su nombre fue anunciado como segundo chelista ganador y medalla de plata de la versión 16 del certamen de música clásica, considerado uno de los más prestigiosos del mundo.

Así ha sido la historia de amor entre él y el violonchelo.

Santiago Cañón, más que una promesa del violonchelo

Desde antes de nacer

La primera maestra de Santiago fue su mamá.

Desde que le daba patadas en el vientre meses antes de llegar al mundo, Rocío Valencia, chelista también, lo estimulaba con música clásica.

Desde antes de nacer él ya conocía el sonido del chelo y según ha confesado ella en varias entrevistas, fueron sus estrategias prenatales las que predestinaron el gran intérprete que es actualmente el artista bogotano.

Cuando el talento de Santiago empezó a necesitar más que las bases, el maestro polaco Henryk Zarzycki reemplazó las clases de mamá, no sin antes dudarlo un poco. El aprendiz apenas pasaba los cinco años y él no creía poder instruirlo como acostumbraba con sus alumnos mayores. Pero el pequeño aprendió tan rápido que al poco tiempo ya se estaba debutando en compañía de la Orquesta Sinfónica de Bogotá y en menos de lo que todos esperaban llegaron más conciertos y más responsabilidades.

Tanto sus padres como su maestro entendieron que a pesar de su corta edad, tenía que dedicarle más tiempo a la música si quería llegar a las grandes ligas. A los ocho años dejó de asistir al colegio en modalidad presencial e inició en el Colegio Virtual Siglo XXI. Su disciplina lo llevó no solo a estudiar partituras, notas y acordes por muchas horas, sino a graduarse como bachiller a los 14 años.

Según ha contado Santiago en algunas entrevistas, no fue tarea fácil sentir que tenía una vida normal, como la de la mayoría de niños y adolescentes de su época, pero siempre buscó el espacio para hacerlo.

Algunos de sus amigos de infancia recuerdan que solo tenía 10 minutos para salir a jugar al fútbol. “Nos decía: bajemos rápido que tenemos cinco minutos. Entonces nos poníamos las pintas de los equipos de fútbol y jugábamos un rato los tres”, contaron dos de sus compañeros de juego a Revista Semana hace algunos años.

“Yo pongo la dedicación como algo mucho más importante que el talento. Es una fortuna tener un talento grande en la disciplina que uno elija, pero la dedicación es una gran parte. Yo diría que 30% talento y un 70% dedicación”, mencionó el chelista bogotano en una entrevista para el canal de Youtube Líderes por Naturaleza y lo repite cada vez que le preguntan sobre la clave de su éxito como músico.

Santiago Cañón, más que una promesa del violonchelo

Un artista integral

Después de graduarse del colegio, Santiago recibió la beca “Sir Edmund Hillary Scolarship” para estudiar desde el 2010 y hasta el 2012 en la Universidad de Waikato en Nueva Zelanda en el programa especial “Solista”, diseñado para talentos excepcionales. En noviembre de 2012 terminó sus estudios de pregrado con los más altos honores que otorga esa institución: La Medalla Sir Edmund Hillary y el premio por ser la persona más destacada del año en el campo de las artes 2012.

Más tarde, en agosto de 2013, inició sus estudios de posgrado en “Performer Diploma” en Dallas, Estados Unidos, y actualmente realiza su diploma de Professional Studies con Wolfgang Emanuel Schmidt en Kronberg Academy, en Alemania, una escuela diseñada para jóvenes solistas.

En medio de los conciertos, las clases y los concursos, Santiago disfruta de la fotografía y de la pintura como pasatiempos y, para salir de la rutina de lo clásico, disfruta el rock, el shoegaze, el metal y tocar guitarra eléctrica.

Otros premios

Santiago Cañón fue el ganador del Premio de la Fundación Starker en 2018. Además, fue galardonado con el tercer premio en el prestigioso Concurso Internacional Reina Isabel 2017 en Bruselas.

Es ganador del Primer Premio del Concurso Internacional de Violonchelo Carlos Prieto, el Concurso Internacional de Música de Beijing, el Concurso Internacional de Música Gisborne y el Concurso Internacional de Jóvenes Artistas de Lennox.

También fue premiado en los concursos de Esfinge, Casals, Johansen, Cassadó y Adam chelo.

Santiago Cañón, más que una promesa del violonchelo

Competencia Tchaikovsky

La versión número 16 de la Competencia Internacional Tchaikovsky se realizó este año del 17 al 29 de junio en las ciudades de Moscú y San Petersburgo en Rusia.

Es un evento que se celebra cada 4 años y que constituye un hito para la música clásica y para la cultura rusa por los más de 60 años que han pasado desde su primera edición en 1958.

En el primer concurso Tchaikovsky solo competían las disciplinas de piano y violín. Sin embargo, a partir de la segunda competencia en 1962 se incorporan violonchelo y voz y se empezó a premiar las interpretaciones vocales masculinas y femeninas.

Actualmente se premian las categorías de violín, cello, piano, voz e instrumentos de maderas y metales.

La competencia fue creada bajo el nombre del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky con el fin de impulsar los nuevos talentos de la música clásica.

Actualmente, quien recibe un premio en este concurso, gana uno de los títulos más respetados en su campo, a nivel internacional.

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