martes 29 de marzo de 2022 - 7:35 PM

“Si no fuera por el piloto, no estaríamos contando el cuento”: hablan los pasajeros del avión de Latam

Este es el relato de una pareja que viajaba en avión de Latam al que se le quemó una llanta en pleno vuelo, en Antioquia.

Un matrimonio oriundo de San Roque, Antioquia, sintió que la tarde de este martes sería su último día juntos. Juan Camilo* y su esposa viajaban rumbo a Cartagena en el vuelo LA4292 de Latam que aterrizó de emergencia en el aeropuerto José María Córdova, después de que su rueda delantera se incendiara.

“Todo mundo comenzó a decir: ¡colisión, colisión, colisión! Vamos a colisionar...”, contó.

Los videos que generaron conmoción en redes sociales fueron un retrato mínimo de lo que ocurrió con decenas de pasajeros. Todo empezó, según Juan Camilo, a las 10:00 de la mañana. Para esa hora estaba proyectado el vuelo rumbo a Cartagena, pero la aerolínea lo reagendó porque afrontaba retrasos.

Unas cuatro horas después, cuando por fin llegó el avión, a los viajeros se les indicó que la máquina presentaba algunas fallas técnicas y que, posiblemente, se iba a cancelar el vuelo. “Incluso lo sacaron de las pantallas y eso generó mucho malestar. Pero luego el personal de la aerolínea dijo que sí se podía viajar. Entonces todo el mundo decidió subirse”.

El vuelo, sin embargo, no parecía normal. Esa fue la impresión con la que se quedó Juan Camilo, tras relatar que al despegar se escuchó un sonido extraño y que dieron vueltas sobre el aeropuerto cerca de diez minutos, sin lograr estabilizar el avión.

Cuando ya acumulaban 20 minutos de vuelo, las azafatas explicaron que afrontaban un problema técnico y que recurrirían a un aterrizaje de emergencia, según la versión de Juan Camilo. “No nos explicaban cuáles eran las razones. Casi media hora en el aire así. Eso fue como una eternidad”.

Una vez comenzaron las maniobras de aterrizaje, la tripulación envió a los pasajeros hacia la parte trasera del avión. Parecía imposible evitar una colisión. “Todo mundo comenzó a decir: ¡colisión, colisión, colisión! Vamos a colisionar...”. En ese momento la mayoría de viajeros, incluido Juan Camilo y su esposa, se pusieron a llorar y a orar.

“Se alcanzó a pensar que el avión podía explotar por el tema de la gasolina (ni Latam ni la Aerocivil han ahondado en las causales de la emergencia)”, relató el viajero, quien no olvida las cuatro máquinas y los bomberos que aguardaban en la pista mientras el avión trataba de aterrizar.

Luego se sintió un golpe fuerte, en medio de los llantos y las oraciones de tripulantes y pasajeros. El avión aterrizó, “pero pasó mucho tiempo para que nos bajaran porque había quedado muy inclinado hacia atrás”.

El susto pasó, afirmó Juan Camilo, quien “estaba listo para que ese fuera el último momento”. Igual no sucedió con el vuelo ni con las respuestas de la aerolínea. Aunque les propusieron reprogramar para este miércoles a las 11:00 de la noche, no les han dado mayores explicaciones y a otros, según su versión, no les quieren devolver lo que pagaron por el vuelo.

Lo cierto es que sus ganas de ir a Cartagena, después de semejante susto, se evaporaron. Ni la reserva en el hotel, y menos el itinerario que ya tenían programado, podría borrar lo que sintió este matrimonio que viaja en los asientos 17a y 17b, en el vuelo que causó conmoción este martes.

Latam informó en un comunicado, que los pasajeros perjudicados por la emergencia y que tenían trayectos programados este 29 y 30 de marzo podrán modificar la fecha de viaje o solicitar la devolución del dinero sin ningún cobro adicional.

“Muchas personas estaban llorando, rezando, gritando”

Otra pasajera nos contó: “El piloto nos salvó, si no fuera por su maniobras no estaríamos contando el cuento, las azafatas se portaron muy bien”.

Añadió: “empezamos a notar cosas raras y no se veía que avanzara, la azafata nos dijo que guardáramos la calma, que estaban preparados para esto, que nos pusiéramos los cinturones de seguridad, en posición fetal, y nos explicaron cómo poner los niños, pero fueron muchos momentos de zozobra, 17 minutos en el aire dando vuelta, nos informaron que debían agotar la gasolina del tanque y evitar que si nos chocábamos no fuera a haber explosión”.

Por último, narró que “muchas personas estaban llorando, rezando, gritando, gente desmayada. Traté de guardar la calma, en el momento que aterrizamos no pude más y exploté en llanto”.

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