miércoles 04 de septiembre de 2013 - 10:39 AM

Siete muertos en ataque de la Policía a campamento de los Urabeños

“Veníamos por un objetivo de alto valor”, asegura un investigador tras el enfrentamiento a bala entre policías e integrantes de una banda criminal, en la vereda La China, en el corregimiento San Faustino, a unos 50 minutos de Cúcuta.
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El uniformado, sin embargo, rápidamente pone freno a su boca. No deja salir una palabra más sobre el mencionado trofeo militar por el que duraron casi una hora sosteniendo combates a, al menos, un kilómetro de la escuela y del apartado caserío.

“Es un operativo liderado desde Bogotá”, añade, intentando zafarse de la responsabilidad de contar de quién se trata. Pero, aún con las ganas de desahogar su conciencia, dice que murieron seis hombres y una mujer resultó gravemente herida. Todos, al parecer, pertenecientes a la banda criminal Los Urabeños.

Dicha organización, la segunda con fuerte presencia en el área metropolitana después de Los Rastrojos, es liderada por el prófugo de la justicia Carlos Andrés Palencia, alias ‘Visaje’, por quien el Gobierno Nacional ofrece una millonaria recompensa.

Según las autoridades, ‘Visaje’, luego de fugarse en 2010 del aeropuerto de Montería, ha levantado su escondite entre Norte de Santander y el vecino país de Venezuela.

Y, precisamente, desde el territorio venezolano llegaron los seis hombres y la mujer con quienes los policías de grupos especiales –Jungla, Goes, Fortaleza y agentes de la Mecuc- se habrían enfrascado en un enfrentamiento que acabó, incluso, con parte de la vegetación de unas fincas de la zona.

Los desconocidos dados de baja, y de quienes al cierre de esta edición no se habían revelado sus nombres, se presume que hacían parte de unos 20 hombres que se congregan en un campamento en el vecino país.

Se movilizaban, al momento del enfrentamiento, en una camioneta Toyota Fortuner gris venezolana y una motocicleta Yamaha XT azul con negro. Fueron interceptados, según versión de testigos y de policías, a las 11 de la mañana.

“Estaba sola en la casa. Todos se habían ido. De repente, comenzaron a sonar ráfagas de disparos e incluso unas explosiones. No sabía qué hacer. Algunas personas, de hecho, comenzaron a salir de las casas para refugiarse en otros sitios”, relata una mujer tres horas más tarde de las detonaciones.

Los balazos que alcanzaron a percibir sus oídos quedaron visiblemente grabados en la camioneta llena de agujeros y en los cadáveres trasladados a Cúcuta para las experticias del Instituto de Medicina Legal.

Las explosiones, por su parte, desataron un gran incendio forestal devastando buena parte de las zonas aledañas a la carretera.

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