jueves 14 de julio de 2022 - 7:35 AM

Tragedia que enluta a San Antonio de Prado, en Antioquia, ya estaba advertida

Testigos narraron cómo fue el deslizamiento en el que murieron una mujer de 30 años y una niña de 2. Autoridades aún no descartan que más personas hayan quedado sepultadas.

Pese a ser una tragedia anunciada hace más de medio mes, tal como quedó registrado en múltiples informes del Cuerpo de Bomberos de Medellín, una sesión del Concejo y decenas de testimonios de habitantes locales, la montaña del barrio Santa Rita, ubicado en el corregimiento de San Antonio de Prado, terminó desplomándose ayer en la tarde.

De acuerdo con el último balance entregado por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Medellín (Dagrd), la emergencia ya había cobrado la vida de una mujer de 30 años y una niña de 2, cuyos restos mortales fueron hallados por los organismos de socorro.

En medio de la incertidumbre y la indignación porque la Alcaldía de Medellín no atendió a tiempo las alertas, varios habitantes narraron cómo fue el estruendo que sacudió la zona hacia las tres de la tarde, antes de que se desplomara la tierra.

Desde el balcón de su casa, en el sector Compartamos, cerca a la vía que conduce a la vereda La Oculta, Marisela Galeano vio cómo la avalancha se tragó una casa, un carro y cubrió a un hombre que no alcanzó a huir del derrumbe.

“Eso ahí está todo represado. Mi suegra vive por allá. El río se secó y tienen miedo de que haya una avalancha”, explicó la mujer.

Señalando la magnitud del movimiento en masa, Galeano contó que desde hace varios días comenzó a ver desde su ventana cómo la montaña comenzó a agrietarse.

Escondida entre los árboles, una larga y gruesa línea café atravesando la ladera aún alcanzaba a verse en la zona aledaña al deslizamiento.

Hacia la tarde de ayer, Marisela no era la única sumida en el nerviosismo. En medio del sonido de un helicóptero que sobrevolaba la zona y los ojos de decenas de curiosos agolpados en las calles, Felipe Suárez narró que el estruendo lo sorprendió mientras arreglaba el techo de su casa, desde donde logra verse la zona del desastre.

Poco antes de que se desencadenara el desprendimiento, el hombre recuerda que el cielo se oscureció y se escuchó el crujir de la tierra. “Estábamos subiendo unas tejas, se formó algo raro en el suelo, cuando al rato se corrió la montaña. No se cayó, se corrió. Luego se dejó venir”, relató. “Sonó muy horrible: ay, se vino esa montaña. Dios mío. Eso fue al pie de los galpones. Dicen que hay más desaparecidos”, agregó.

Ubicado en la zona del desastre, Luis Aníbal Foronda explicó con indignación cómo desde hace dos semanas la comunidad ya venía preocupada por las grietas que mostraba la montaña. Pese a pedir una visita de los organismos de gestión del riesgo, el habitante asegura que sus llamados no fueron escuchados.

“Estaban esperando que ocurriera otro Armero: estamos en desgracia por no ponerle atención a una montaña. La negligencia del Municipio nos tienen en estas. Ahora si vienen a mirar, después de la tragedia”, expresó.

“No hay paso, está totalmente cerrada la zona. Estamos aislados y no han dicho nada. Si hay que evacuar, tendríamos que tirar hacia arriba, y hacia allá no hay nada, solo monte”, narró Foronda, señalando que hacia la noche de ayer aún no tenían instrucciones claras sobre si era necesario abandonar sus hogar.

La voz los habitantes no es la única en denunciar que la situación ya estaba anunciada.

Según contaron varias fuentes al interior de los organismos de socorro de Medellín, desde hace 15 días un equipo del Cuerpo de Bomberos ya había atendido la alerta de la comunidad y realizó una visita de inspección. “Esto es algo que se pudo haber evitado, o al menos tener todas las alertas activadas. Pero como cosa rara lo que decimos no vale”, dijo un bombero.

Durante esa visita de inspección, los socorristas encontraron grietas de hasta dos y tres metros de longitud, que quedaron registradas en material fotográfico y un informe que fue entregado a la Alcaldía, en el que se pidió con urgencia la visita de los ingenieros del Dagrd y del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Las alertas, insistieron las fuentes, quedaron registradas en las respectivas minutas elaboradas por los bomberos.

Como si fuera poco, ese temor también ya había sido expuesto en una sesión realizada en el Concejo de Medellín el pasado miércoles 29 de junio, en donde se discutieron los desastres ocurridos durante la primera temporada de lluvias.

“Señores concejales, señores administración, es supremamente preocupante la situación de la quebrada Doña María, hay que ponerle la atención suficiente, porque se está llevando un puente. Eso es una montaña que se está viniendo, que si se llega a colapsar tapa la quebrada Doña María. Óiganlo muy bien, que lo estoy diciendo y no soy ingeniero: esa quebrada se llega a colapsar y se lleva Santa Rita, La Pradera, La Verde, Mi Casita y de ahí para abajo todo lo que es Itagüí”, alertó Carlos Arturo Quiceno, uno de los líderes del corregimiento.

A la espera de soluciones

Hasta el cierre de esta edición, el último reporte del Dagrd señalaba que el cuerpo de Bomberos continuaba con las labores de búsqueda.

Además de las dos mujeres fallecidas, aún no había un consolidado de desaparecidos hasta la noche de ayer. Según coincidieron la mayor parte de las fuentes consultadas en la zona, habría preocupación por la suerte del hombre que varios testigos vieron huir del alud y luego ser sepultado.

Aunque según algunos cálculos preliminares, la zona en mayor riesgo estaría habitada al menos por 500 familias, las autoridades tampoco se atrevían a dar una cifra oficial de afectados, ni habían ordenado una evacuación definitiva.

“Posterior a la fase de activación y movilización y los sobrevuelos en helicóptero que se realizaron con el equipo técnico tenemos entonces ahora un análisis de la zona, del perímetro afectado”, expresó hacia el final de la tarde Laura Duarte, directora del Dagrd, señalando que hasta ese momento la única recomendación era que las personas que viven cerca a la ribera de la quebrada Doña María permanecieran en estado de alerta.

En el municipio de Itagüí, de igual forma, la Alcaldía declaró la alerta naranja e invitó a todos los barrios atravesados por ese afluente a permanecer alejados de su cauce en caso de alguna emergencia

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