domingo 08 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

2012 profecías, ciencia y Hollywod

Por fin los supersticiosos del siglo XXI verán con sus propios ojos lo que podría pasar si se cumpliera la apocalíptica predicción maya que afirma que el fin del mundo será en 2012. El próximo viernes se estrena la cinta '2012', del director Roland Emmerich, que se suma a la avalancha de publicaciones sobre esta devastadora hipótesis.

El 21 de diciembre de 2012 terminaría un ciclo según el antiguo calendario maya, una fecha profética que para los adivinos del siglo XXI y para Hollywood, predice el Apocalipsis de la civilización.

Internet se ha convertido en un hervidero de teorías sobre el fin del mundo que giran alrededor de ese día, con webs como 2012endofdays.org, Survive2012.com o December212012.com, que anuncian un escenario espantoso para la víspera de la Navidad dentro de tres años.

Grandes terremotos, una alteración radical del clima, guerras masivas o el impacto de un asteroide como el que causó la extinción de los dinosaurios, son los finales más populares que supuestamente acabarán con la sociedad tal y como la conocemos.

Estas hipótesis motivaron a Columbia Pictures a realizar '2012', nueva película de catástrofes del director Roland Emmerich (El día después de mañana (2004), Día de la independencia (1996)), que se estrenará el 13 de noviembre en Estados Unidos y que muy posiblemente llevará las premoniciones tremendistas a las conversaciones cotidianas.

En su afán por arrojar luz sobre el tema y crear expectativa, los encargados de la publicidad de la cinta reunieron a tres expertos en los 'misterios' que envuelven los últimos días de 2012, para presentar el filme a los medios norteamericanos en los alrededores del parque de Yellowstone, uno de los lugares que terminan arrasados en la cinta.

'Hollywood hace lo que hace Hollywood, una increíble obra maestra visual, pero mis investigaciones apuntan a que los mayas tenían una idea muy diferente de lo que significa el final de un ciclo', explicó John Major Jenkins, autor de nueve libros sobre el significado del calendario de esa cultura precolombina.

'En 2012 concluye la llamada 'larga cuenta' de los mayas que abarca un período de 5125 años. Eso es algo real que pertenece a su tradición, es un hecho. Ellos creían que los finales de ciclos tenían que ver con transformación y renovación, no predijeron el fin del mundo', explicó Jenkins.

Esa sería la gran diferencia con los tradicionales sucesos apocalípticos que anuncian un final salpicado de sufrimiento. Las predicciones de los mayas tienen algo nuevo: aunque la oscuridad parece ser necesaria, también parece ser breve.

Gregg Braden, autor del libro '2012 ¿Qué esperar del cambio de era?' publicado por la editorial Norma en Colombia, arranca con una frase que puede resumir el mensaje maya: 'estamos viviendo el fin del tiempo. No el fin del mundo sino el fin de una era mundial, un ciclo de 5125 años'.

Jenkins aclaró que uno de los malentendidos que hay es que el 2012 supone el final del calendario maya. 'No es así, se cambia de ciclo pero el calendario continúa'.

En la cinta de Emmerich sí se acaba el mundo. Un terremoto de 10’5 puntos creado en computador, es el epicentro de otros terremotos y tsunamis –hay una secuencia de una ola pasando por encima de los montes Himalaya–.

Los guionistas se centraron en la teoría de que las placas tectónicas acabarán por desestabilizarse y crearán la mayor oleada de sismos y tsunamis de la historia de la humanidad. Los Ángeles, cae, el Obelisco de Buenos Aires, cae, Las Vegas, la Basílica de San Pedro y El Vaticano, también caen y Río de Janeiro queda con el Cristo Redentor desmoronado.


Avalancha de información

Uno de los artículos que sacaron a la luz el tema del año 2012, salió publicado el 6 de julio de 2008 en Internet. El texto 'Miles esperan un Apocalipsis en 2012', mostraba los resultados de una investigación de ABC News sobre el aumento global de cultos al día del juicio final, que no era otro que el 21 de diciembre de 2012.

Pero desde hace décadas, astrónomos, físicos y hasta agoreros han dedicado sus vidas a comprender el verdadero significado del legado maya.

Para Jenkins, lo más significativo de la fecha es la capacidad de los astrónomos mayas para anticipar una extraña alineación galáctica (que según sus datos ya se está produciendo) y el simbolismo del 21 de diciembre.

'Sus inscripciones coinciden con la alineación del sol con la llamada ‘grieta oscura’ de la Vía Láctea, un fenómeno que ocurre cada 26.000 años. Esto está documentado científicamente', manifestó Jenkins.

Este autor explicó que esa región de la galaxia era concebida por los mayas como 'un portal o lugar de nacimiento, la ruta hacia el inframundo', aunque la alineación es un proceso de años que según sus cálculos se produce dentro de un marco de tiempo que va desde 1980 hasta 2016.

'Cómo se relacione ese acontecimiento con sucesos en la sociedad, lo desconozco, aunque los rituales mayas siempre tenían una enseñanza espiritual', declaró Jenkins.

Esa misma opinión la tiene Daniel Pinchbeck, periodista experto en chamanismo y autor de '2012: The Return of Quetzalcoatl' (2007) y productor del cortometraje '2012: Time for Change'. 'No sabemos cómo será 2012, pero en lugar de mirar hacia el fin del mundo, podemos verlo como una oportunidad para evolucionar y ser más creativos, inteligentes como especie y usar nuestras tecnologías en esa dirección', comentó.

Más fatalista fue Lawrence E. Joseph ('Apocalypse 2012: An Investigation into Civilization’s End' (2007)), quien nombró estudios de la Academia Nacional de Ciencia de EE.UU. y la NASA, para vaticinar el caos.

Joseph aseguró que entre finales de 2012 y principios de 2013 se prevé que ocurra una gran explosión solar que afectará a la Tierra y dejará sin electricidad a parte de la Humanidad durante años. No obstante, concluyó el autor, 'sobreviviremos'.


*Con información de agencias.

 

¿cómo manejaron el tiempo los mayas?

El calendario maya representa mucho más que la simple cuenta del número de los días entre la luna llena y la luna nueva. Esta cultura registró los ciclos cósmicos y los eventos celestes que ocurren durante estos, utilizando el más avanzado sistema de calendarios que conoció el mundo hasta los tiempos modernos.

'Ellos hicieron algo que es casi imposible en la actualidad. Aunque no conocían los computadores de alta velocidad ni software, calcularon el movimiento de la Tierra y de todo el sistema solar en su relación con el núcleo de nuestra galaxia de la Vía Láctea', explica Braden.

La clave de este calendario fue el conteo de 260 días, llamado Tzolkin o calendario sagrado, que es cruzado con otro calendario de 365 días llamado el calendario del año vago. Los mayas consideraban que estos dos ciclos de tiempo avanzaban 'como los piñones de dos ruedas', en una progresión que continúa hasta cuando un día del calendario sagrado corresponde al mismo día del año vago. Este día marca el fin de un ciclo de 52 años y es parte de un periodo de tiempo mayor que los mayas llamaron ‘el gran ciclo’. El final del ciclo actual es el 21 de diciembre de 2012.


El cambio de era

Gregg Braden lleva más de veinte años realizando investigaciones en monasterios de Egipto, Perú y el Tíbet, en busca de los secretos que fueron codificados por las civilizaciones más antiguas.

En el caso del calendario maya, en su último libro publicado en octubre de este año, afirma que se trata de la historia de un viaje –del nuestro– que comenzó hace mucho tiempo y que ya han pasado más de 256 generaciones y cinco milenios para llegar al final.

Aunque los sacerdotes mayas inscribieron hace más de dos mil años las fechas principales de este viaje en sus monumentos, no fue sino hasta comienzos del siglo XX que su mensaje tuvo sentido dentro del marco del calendario gregoriano.

Hay quienes afirman que este fenómeno es una rareza que tendremos la suerte de ver, como sucede con los eclipses y los cometas, pero que igual confirma que los cálculos celestiales que legaron los antepasados son sorprendentemente consistentes con los hallazgos científicos de la actualidad.

'Así como les estamos advirtiendo  a las futuras generaciones sobre nuestra experiencia con las armas nucleares y el calentamiento global durante el siglo XX, las civilizaciones pasadas nos advirtieron sobre su experiencia con el fin del tiempo', dice Braden.

No en vano, Albert Einstein afirmó que los antiguos humanos sabían algo que nosotros parece hemos olvidado.

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