lunes 10 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Búcaros se quedó sin oxígeno en la recta final

La historia entre Norte y Búcaros Freskaleche terminó con gozo y alegría para el primero, mientras que para el segundo quedó la tristeza y amargura por no haber revalidado el título.

A la hora de entrar a hacer los análisis, este cuento que comenzó con alteraciones al principio del torneo por la intempestiva salida de Édgar Moreno y Eleuterio Rentería, precisamente para el quinteto campeón, tiró al traste la parte táctica y el esquema de juego que tenía en mente el técnico y manager de Búcaros Carlos Parra Correa.

Sin duda la salida de los dos jugadores pesó mucho en la producción del quinteto santandereano y surgió como una premonición de lo que sería el desenlace del mismo.

En cuanto a los extranjeros Curtis Williams (por lesión) y Quincy Alexander (por bajo rendimiento), salieron del equipo a mitad de torneo, dándole paso a Roger Washington y Marcus Fleming, jugadores que le inyectaron otra dinámica al esquema del equipo.

El venezolano Miguel Marriaga, pese a sus 2,11 metros, navegó en un mar de dudas, pues en su parte deportiva nunca alcanzó un rendimiento parejo a lo largo de la copa.

Con respecto a los jugadores nacionales David Reyes y Cruz Salcedo, fueron importantes dentro del andamiaje bumangués, pero tampoco alcanzaron los máximos topes.

Quizás uno de los grandes pecados de Búcaros durante la temporada fue la discreta zona de alternantes.

Ni Ricardo Sanz, ni David García, jugadores que entraron a alternar con los titulares, fueron determinantes a la hora de marcar diferencia. Y qué decir de Javier Gordon, Ciro Parra, Eulides Pereira, Larry Pomares, Rodrigo Gutiérrez y Jorge Castrillón, elementos que nunca aparecieron en la nomina titular.

Ante Norte el equipo llegó en lo más alto de su rendimiento deportivo, pero lastimosamente no respondió a las expectativas, y de a poco se fue quedando sin baterías en el tramo donde menos debía fallar.

Al final Búcaros se debió conformar con el subtítulo, que más que una satisfacción fue un premio de consolación pues el proyecto que se gestó desde el 5 de septiembre, cuando comenzó el torneo, era el de lograr el tricampeonato lo que a la postre se quedó en el ‘Norte’.

La buena intención de Parra

Sólo resta aplaudir la intención de Carlos Parra, quien desde el principio trató de armar un equipo para disputar el título.

Parra siempre demostró ser un estratega del baloncesto, teniendo rápidamente el plan B ante cualquier adversidad. Aunque quizás uno de los errores del estratega santandereano fue el no conformar una nómina de suplentes acorde para la competencia. Independiente del resultado final, el trabajo de Parra y de sus jugadores llevó a Búcaros a pelear el título, haciendo un trabajo digno y siendo el subcampeón del baloncesto colombiano.

No hay cuña que más apriete…

Dos de los grandes bastiones en la obtención del bicampeonato para Búcaros en el 2006 y 2007; fueron Édgar Moreno y Eleuterio Rentería.

Y fueron precisamente los dos ex Búcaros quienes se encargaron de darle claridad y potencia al quinteto de Julio Toro, en plena final de la Copa Invitacional de Baloncesto.

Moreno demostró su liderazgo y capacidad para armar a su equipo, además de la certeza en los tiros dentro y fuera del perímetro.

Por su parte, Rentería dejó plasmado en el maderamen del Vicente Díaz al igual que en el ‘Toto’ Hernández, sus hechuras de gran jugador, ágil, rápido y sobre todo letal a la hora de castigar el aro contrario.

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