domingo 08 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

¿Qué estás haciendo?

Es asombroso lo que pueden lograr las personas cuando están limitadas.

Desde la década del 90 el correo electrónico, los canales de ‘chat’, los clientes de mensajería instantánea y los Blogs, permitieron intercambiar información, hipervínculos y documentos de forma inmediata, de un extremo a otro del globo, entre conocidos y desconocidos.

Pero fue necesario restringir la extensión de los mensajes a sólo 140 caracteres para que emergiera el primer medio de comunicación en tiempo real del mundo; un sistema que revolucionó el Internet e incluso un área tan reciente como las Redes Sociales, que tiene provocados a los grandes motores de búsqueda y cautivados a millones de usuarios.

Ese servicio se llama Twitter y ahora está disponible en español.


Más que farándula

Quizá los creadores de Twitter esperaban respuestas triviales, como tomar una taza de café, cuando concibieron una plataforma alrededor de la pregunta ¿Qué estás haciendo?.

O tal vez tomaron en cuenta que la cantidad de réplicas posibles es infinita.

Lo cierto es que hoy cada vez menos cuestionan la utilidad del servicio que empezó por hacer más humanas y asequibles a las celebridades de Hollywood, se hizo mundialmente conocido al jugar un papel definitivo durante una crisis política del Medio Oriente, y más adelante fue postulado como la herramienta definitiva de mercadeo de masas.

Twitter, que parecía 140 veces más limitado que otros Sitios Sociales, resultó ser miles de veces más eficaz de lo que muchos imaginaron.

Y mejor es que el mundo parece estar listo para reconocer que su valor real (más allá de glorificar las nimiedades de la vida diaria o posicionar una marca) es diferente para cada uno de sus usuarios. Y que es cuestión de cada uno descubrir cuánto provecho puede, o quiere sacar a la plataforma.


Seguir y ser seguido

Twitter le permite ‘seguir’ a otros usuarios para ver sus mensajes. También permite que otros lo ‘sigan’. Usted puede seguir a miles sin tener un sólo seguidor, o viceversa.

En otras palabras: puede aprovechar el sitio para recibir información de primera mano de las fuentes que le interesen (presidentes de empresas tecnológicas, escritores, periodistas, estrellas de cine, música y televisión), o puede utilizarlo para que cientos, miles o millones de usuarios lean sus mensajes. Si logra persuadirlos de que seguirlo vale la pena, por supuesto.

Cabe aclarar que el vínculo que se crea entre los autodenominados ‘twiteros’ suele ser muy fuerte.

Después de seguir a alguien como, por ejemplo, Biz Stone, fundador de Twitter que se aproxima al millón y medio de seguidores en la cuenta @biz; después de leer sus opiniones de la empresa desde su propia perspectiva, y sobre su vida personal, es posible sentir un vínculo con la persona de carne y hueso detrás de los mensajes.

Él y otros twiteros con muchos seguidores pueden aprovechar el servicio de una forma distinta; son figuras con alta credibilidad que llevan en su ordenador o en su teléfono un ejército de lectores.

Pueden, en menos de dos minutos y 140 letras, hacer famosa una página o video de Internet, o golpear duramente la buena reputación de una empresa que les ha prestado un mal servicio.


Twitter con tildes

Tener una gran cantidad de seguidores no es la única forma de llegar a otros usuarios de Twitter. Existen herramientas, algunas oficialmente aceptadas por la plataforma y otras informales, para hacer referencia a los mensajes de otros usuarios.

Además, un usuario que acabe de registrarse puede pedir a sus amigos que le mencionen, para que los seguidores de estos revisen el perfil del recién llegado y decidan si vale la pena seguirlo. Cada perfil de Twitter está complementado por un nombre, un sitio de Internet y una biografía ultra-corta.

Hasta ahora Twitter ha tenido muy buena suerte; sus mismos usuarios se han encargado de indicarle qué esperan del servicio y qué funciones nuevas quieren que se incluyan.

Esa misma comunidad es la que actualmente se ha prestado como voluntaria para traducir el sitio a otros idiomas. Esta semana, junto con el lanzamiento de la cuenta @twitter_es, donde se publicarán novedades de la plataforma para los hispanoparlantes, la empresa anunció que la versión en español está lista.

Muchos se quedan así sin la última de sus excusas para no abrir una cuenta en el sitio.

Los nuevos twiteros pueden cambiar el idioma en la página principal antes de crear su cuenta, los antiguos en la sección ‘Settings’ y tanto los unos como los otros están cordialmente invitados a seguirme en la cuenta @juvangu.

Lo de las tildes, por cierto, no es un juego; Twitter no es una excusa para desconocer la ortografía del español: es una oportunidad social para celebrarla.


Ética y etiqueta de Twitter

En Twitter, el símbolo ‘@’ antepuesto al nombre de un usuario cumple dos funciones: si se usa en mitad de un mensaje, crea un vínculo a la cuenta de ese usuario. Por ejemplo, en el mensaje 'sigan a @twitter_es para mantenerse informados sobre Twitter en español'.

En cambio, si se usa al inicio de un mensaje o ‘trino’, quiere decir que es una respuesta a ese usuario, y sólo él y los contactos que se tengan en común con él podrán leerlo. Existe una función distinta para enviar un mensaje completamente privado, así que aún cuando se usa la opción de Responder hay que ser discreto.

En otros casos, en lugar de nombrar a otro twitero se desea repetir, o Re-Trinar, un mensaje que este ha enviado.

No hay ninguna función oficial que pueda usarse, pero los twiteros entenderán la notación 'RT @juvangu:' como un mensaje que fue originalmente escrito por el usuario con la cuenta @juvangu. Muchos consideran de mala educación simplemente copiar un mensaje, que puede ser gracioso o contener un hipervínculo interesante, sin aclarar quién es su autor mediante un Re-Trino (RT).

Además al nombrar al autor de un mensaje después de escribir RT se lo da a conocer, y así otros pueden seguirlo.

Uno de los fenómenos más interesantes de Twitter es el de las tendencias, que pueden ser palabras o frases, aunque los twiteros se ayudan del símbolo ‘#’ antepuesto a ellas para denotarlas, y les llaman etiquetas.

La semana pasada, por ejemplo, la etiqueta #AIS (una referencia Agro Ingreso Seguro, el polémico programa de desarrollo rural del gobierno), se usó tanto que se volvió una tendencia. Con #unasur, hace unos meses, ocurrió lo mismo.

Escribir una de estas etiquetas en el buscador de Twitter mientras sucede un evento relacionado con ella puede ser bastante informativo, aunque existen otras formas de estar al tanto de las tendencias, como acceder a http://es.twirus.com o seguir la cuenta @twirus_es.

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