Están los cuatro equipos que tienen todo para darle un toque de distinción a estas semifinales de la Eurocopa.

Publicado por: César Luis Menotti
Para jugar la gran final dentro de un escenario que se vio distinguido por la aparición conceptual de un juego. Otrora muy maltratado como tal, esta vez, en esta Copa, se vio jerarquizado.
Alemania-Italia: Alemania es realmente el equipo cuya estrategia es, en primer lugar, jugar mejor que el adversario y lograrlo desde la simpleza de manejar primero la pelota, después los espacios y también los tiempos, lentos y seguros, cuando elabora veloz, punzante, en la zona de definición.
Competitivo en el esfuerzo y muy solidario como equipo, de esa manera llegó y seguramente así competirá.
Y la gran ilusión que despierta esta Italia que jugó a lo grande, más preocupada por recuperar la pelota por estrategia y esfuerzo colectivo, que por interrumpir, como era su vieja costumbre. Esta Italia se vistió de lujo, combinó bien los colores, se puso corbata al tono y salió con elegancia a demostrar que puede jugar bien.
No merecía llegar a definir por penales en el partido contra Inglaterra. Si hubiese encontrado más finura en la zona de definición, en el pase-gol, porque cuando tiene que definir, ahí es donde depende más de la intuición que de la capacidad. Pirlo selló la idea italiana con la ejecución de su penal. A sus 33 años, sigue siendo un artista.
La otra semifinal la encuentra a España con Portugal. No será fácil para España. Esta España que debe recomponer los sueños, los sueños que cada noche le exige y día tras día se ordena para no sentirse vacía. Es mucho lo conseguido, tanto que hasta parece imposible que no disminuyan sus fuerzas, ni tampoco sus secretos. Estará presente con sus ideas y sus simples misterios en la misma propuesta.
Portugal: parece que este Portugal puede ser un equipo capaz de hacerse respetar, no por complicarlo todo, no por el abuso de la picardía, sino porque tiene buenos jugadores y son ellos, sólo ellos, los que deben conformar un buen equipo. Hace tiempo que Portugal no está tan cerca de ser, como de parecer.
Le pregunté una vez a Adolfo Pedernera, un gran jugador argentino ya fallecido, compañero de Alfredo Di Stefano en River y Millonarios de Colombia, sobre el fútbol de su época y éste tan malo que veíamos. Y me contestó: “Mire, sólo le puedo decir que esto que veo hoy, ya lo vi, y lo que veía antes, no lo veo más”. Después de muchos años, se me ocurre avisarle, “Don Adolfo, Alemania, Italia y España me están permitiendo ver lo que se veía antes”.















