viernes 08 de mayo de 2009 - 12:38 AM

Barras bravas de América y Cali no podrán entrar al 'Pascual Guerrero'

Como una drástica medida, tras los disturbios protagonizados en el clásico por la Copa Colombia, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, prohibió el ingreso de las barras bravas al Pascual Guerrero.

Los hinchas integrantes de las barras del América y del Cali se quedarán por fuera del estadio en lo que resta del campeonato.

"No son todos los hinchas. Se le ha cerrado el ingreso a las barras bravas al Pascual Guerrero. Barras que han dado muestras de indisciplina social y que son unos desadaptados", aseguró el mandatario local.

Ospina resaltó que se habían hecho unos acuerdos con los dirigentes de las barras pero al incumplirse, tras nuevos brotes de violencia, se vio obligado a tomar la medida restrictiva.

Por otra parte, seis policías lesionados acudieron hoy a la Fiscalía para denunciar los hechos en los que fueron agredidos por hinchas del Cali y del América que invadieron anoche la cancha del Pascual Guerrero para enfrentarse con piedras y garrotes.

Los uniformados manifiestan que, pese a la evidencia de la agresión, ninguno de los hinchas fue detenido porque eran menores de edad.

La Policía Metropolitana de Cali entregará en las próximas horas mayores detalles de los incidentes y los procesos de judicialización que se iniciarán a algunas personas identificadas durante los disturbios.

Violencia paró el clásico

La violencia que generan las barras bravas volvió a ocupar anoche las graderías y el campo del Estadio Pascual Guerrero, en el clásico de la Copa Colombia Postobón que jugaban Cali y América, al punto que el encuentro debió ser suspendido en el minuto nueve del segundo tiempo.

Los problemas en las tribunas del escenario caleño, donde había al menos 2.500 aficionados, empezaron cuando el central Jesús García decretó el final del primer tiempo. En ese momento, los seguidores azucareros invadieron la cancha y se fueron en busca que la tribuna norte, donde estaban ubicados los hinchas americanos.

Los pocos policías que prestaban la seguridad en el Estadio trataron de controlar a los revoltosos, en medio de una batalla campal en la que algunos miembros de las barras bravas del Cali y del América se enfrentaron con cuchillos, garrotes y botellas.

Aparentemente, los seguidores americanos le habían robado una bandera a los caleños, por lo que se desató la pelea al término de la etapa inicial, hecho que fue controlado parcialmente por las autoridades.

Sin embargo, en el minuto nueve de la parte complementaria volvieron a presentarse los enfrentamientos, con invasión nuevamente a la cancha, por lo que los jugadores de ambos equipos y los árbitros se vieron obligados a ingresar a los camerinos.

Al no contar con garantías de seguridad para la continuación del juego, el árbitro García dialogó con los delegados de los dos oncenos y de la Dimayor para suspender el partido.

En ese orden de ideas, los 36 minutos que restan del clásico vallecaucano se jugaban hoy a puerta cerrada, a partir de las 10:00 a.m.

Aunque las autoridades no entregaron cifras precisas, se habla de al menos diez heridos leves que fueron evacuados del Estadio por miembros de la Cruz Roja.

En el momento en que fue suspendido el juego, Cali le ganaba 1-0 al América con gol del delantero Armando Carrillo en el minuto 27 de la parte inicial.

El propio Carrillo cobró en el minuto 42 un penal que atajó el arquero Juan Carlos Mosquera, hasta entonces una de las figuras del partido.

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