domingo 25 de noviembre de 2018 - 12:01 AM

Dembélé salvó al Barcelona y Éibar goleó al Real Madrid

Atlético de Madrid, bajo las órdenes de Diego Simeone, sigue sin poder ganarle al Barcelona en partidos de Liga. Cedió el empate sobre el final del juego y se mantiene segundo.
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Un duelo táctico y de muy poco juego entre Atlético de Madrid y Barcelona acabó en ‘combate nulo’ para mantener todo igual en la cabeza, con Sevilla ante la posibilidad de asaltar el liderato si vence a Valladolid en una jornada en la que se disipó el efecto Solari.

Cuando el Wanda Metropolitano saboreaba el primer triunfo de la ‘era Simeone’ ante Barcelona en Liga, gracias al fin de la sequía goleadora nueve meses después, con un testarazo repleto de casta de Diego Costa, apareció Dembélé para convertirse en el inesperado salvador de un Barcelona que iba encaminado hacia su segunda derrota consecutiva y en el minuto 90 salvó un punto que mantiene el liderato provisional.

Fue en un duelo de altos vuelos, pero discreto en calidad. Con un planteamiento de Diego Simeone que tendrá defensores a ultranza, por el estilo que condujo al éxito al Atlético y lo devolvió al lugar que merece entre los más grandes, así como detractores por plantar dos líneas de cuatro en su terreno, dar el balón al Barcelona, achicar espacios y apostar por el contragolpe. Anuló al rival, pero también a su equipo que expuso muy poco y encontró oro a balón parado, como en los viejos tiempos, con la casta de Costa.

Pero apareció el indisciplinado Dembélé para convertirse en salvador y demostrar lo volátil que es el fútbol. De la crítica y los consejos públicos de sus compañeros pidiendo mayor profesionalidad, a aparecer al espacio cuando el partido se marchaba sin ocasiones claras, y definir con calidad el empate que mantiene a un Barcelona lejos de su nivel (1-1).

Éibar dio la sorpresa

El ‘efecto Solari’ desapareció en Ipurua. La racha de cuatro victorias consecutivas, dos ligueras, la zanjó Real Madrid sacando a relucir todas sus carencias, sin alma ni espíritu competitivo, superado por un Éibar con hambre de éxito y de conquistar el primer triunfo para la historia ante uno de los grandes del fútbol español, al que superó en todas las facetas del juego y lo empequeñeció al máximo.

Para Real Madrid era la jornada perfecta para recuperar terreno perdido y meterse en la lucha por el título, pues dos candidatos se enfrentaban y dejó escapar la oportunidad con displicencia. Los jugadores lejos de su identidad, salvo Courtois que salvó lo que pudo y Benzema que mostró orgullo, no mostraron la actitud que demanda un juego en la élite.

Éibar presionó arriba, anuló a su rival y golpeó. Tras un bonito disparo repelido por la madera de Kike García, fue Escalante el que abrió el marcador al cuarto de hora.

Sin noticias de reacción madridista, cuando se podía esperar en el segundo acto, llegó el desplome. Sergi Enrich y Kike ponían el 3-0.

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