Todo parece indicar, pese a que frente a los estamentos gubernamentales no esté consignado así, que el Atlético Bucaramanga regresó finalmente a manos de empresarios santandereanos, la familia Álvarez, liderada por Óscar Álvarez y escudado por casi una docena de ellos.
Publicado por: CHARLES FIGUEROA MENDOZA
Óscar Córdoba fue nombrado presidente de la Organización Atlético Bucaramanga, así se llama ahora, y se traslada a vivir definitivamente a la ciudad; en estos días le entregan su casa en la mesa de Ruitoque y su idea es radicarse definitivamente aquí, su hija ya tiene cupo en uno de los colegios de Bucaramanga y su idea en la ciudad va para largo, como empleado de los hermanos Álvarez, quienes negociaron el equipo con la familia Cadena.
Sobre este punto me permito hacer las siguientes aclaraciones. Todo apunta a que el negocio se realizó, pero lamentablemente los compradores estuvieron muy mal asesorados en la parte jurídica, a esta hora el equipo sigue siendo de los Cadena y es José Augusto quien aparece como representante legal ante la Dimayor, Coldeportes, La Uiaf y ante la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
Los hermanos Álvarez crearon una entidad llamada Organización Atlético Bucaramanga, registrada en la Cámara de Comercio de la ciudad, la cual no tiene ningún reconocimiento ante las autoridades del fútbol. La mano derecha de Óscar Álvarez, jefe de la familia, es Héctor Cárdenas, gerente administrativo de la entidad y viejo amigo del clan, quien es el hombre que toma las decisiones con el visto bueno del jefe. El presidente es Óscar Córdoba, a quien nombraron para ser la imagen de la institución, por un buen dinero mensual.
Los nuevos dueños son gente sencilla, amable, sin linaje ni grandes apellidos, amorosa de la tierra y con el deseo ferviente de sacar del barro al equipo de todos. No son adeptos de la vitrina, de las cámaras y los micrófonos pero tienen grandes ideas para poner en práctica.
Desde el principio pagaron la novatada, compraron mal, debieron obligar inicialmente a los Cadena a convertir al Bucaramanga en sociedad anónima y hacerse a la mayoría de las acciones. En el momento Atlético Bucaramanga sigue siendo una Asociación o Corporación, sin ánimo de lucro, con muchos problemas heredados de la anterior administración, los cuales tratan de resolver y para ello “congelaron” los dos últimos pagos del negocio, para garantizar fondos de los vendedores para cubrir las deudas y las demandas, algo sano.
Por lo que sé, los nuevos dueños están llenos de las mejores intenciones pero por su inexperiencia arrancaron mal. Al técnico lo echó del equipo Óscar Córdoba, sin el poder suficiente para hacerlo, pues quien lo contrató fue José Augusto Cadena y debió ser él quien diera por terminado legalmente el contrato del estratega paisa, ténganlo por seguro que si no le pagan la totalidad del contrato va a demandar a la institución con sobradas razones. Debieron llamarlo a negociar su salida, en cuyo caso el técnico habría aceptado, por lo menos eso me confesó.
Deben corregirlo todo, comenzar desde el principio pues no es posible que se cometiera un error tan elemental, producto de la soberbia, de echar un empleado para ganarse una demanda.
Es hora de acabar con la práctica ilegal de pagar dos salarios, para evitar los parafiscales y las prestaciones sociales. Basta con hacer contratos integrales y ajustarse a la ley. En Bucaramanga por ejemplo todos, técnicos y jugadores, cobran $600.000 mensuales y por debajo de la mesa, amparados en un contrato de publicidad, se les paga el resto.
Llegan los nuevos dueños bien intencionados, llenos de ganas de hacer las cosas bien, pero no conocen el negocio del fútbol y eso los hace presa fácil de los “avivatos”. Ya comenzaron confundidos en la manera de comprar el Bucaramanga. Equivocaron el camino. Ojalá el vendedor no les salga con cuentos raros, cosa a la que está acostumbrado. Los Álvarez saben de negocios pues son gente brillante para ello, pero es necesario estar atento, evitar los yerros y asesorarse bien.
Bienvenidos a este mundo conflictivo, difícil, enmarañado, donde abundan los tramposos, pero que también tiene campo para gente honesta, humilde, trabajadora, emprendedora y fundamentalmente amante de su terruño.
Ojalá el fútbol les devuelva todo lo que están dispuestos a hacer por la región, cosa que me llenaría de alegría y para lo que pueda servirles, de manera desinteresada, estoy a sus órdenes pues persiguen lo mismo que yo, hacer de Bucaramanga un equipo campeón de la A.














