domingo 21 de marzo de 2010 - 10:00 AM

¡Quiero actuar!

Alejandra, una de las aspirantes, tiene una coincidencia que la une a la película 'Armero': nació cuatro días después de la tragedia. Vanguardia Liberal se infiltró en el casting de la cinta, que se realizó esta semana en Bucaramanga.

El primer mito sobre un casting: la fila de aspirantes no está integrada sólo por la versión criolla de  Kristen Stewart o Robert Pattinson. Para todos hay oportunidad: gordos, flacos, altos, bajitos, trigueños y hasta con ojos rasgados.  Claro, también se presentan las encarnaciones (o eso quisieran) de Angelina Jolie y Brat Pitt, pero no llegan en masa.

Es que en una película también se necesita el portero, la amiga, el vecino, el médico y la enfermera. Y por algo hay que empezar.
La fila, contrario a lo que se pudiera pensar, tampoco era muy larga. Bueno, por lo menos durante la primera hora, porque después se aparecieron más de cien aspirantes. Algunos dirán que eso es típico del colombiano, llegar tarde a todo, pero es que no es 'cool' llegar primero, ¿no? Lo mejor es hacerlo cuando ya están los amigos.

Otros tenían sus buenas excusas cuando ya eran las ocho de la noche, morían por participar en el casting y éste estaba a punto de terminar: 'es que estoy de cumpleaños y no tenía pensado venir, apenas vi el cartel y decidí entrar'. Todo dicho sin perder el acento 'cool'.

Segundo: no todos los aspirantes están repitiendo en ‘mantra’ los libretos que les entregan al entrar. Algunos, simplemente, están sentados en una silla con una mueca que parece una contracción de dolor. Y podría ser peor: la prueba casi que decantaría en una migraña tanto para el artista como para el observador.  

Por fortuna para los aspirantes, el director del casting no se puede comparar con Simon Cowell, que los hace llorar a todos en American Idol. Ni siquiera con José Gaviria, quien intenta hacer lo mismo en Factor X.

Este director soportó durante las cuatro horas que duró el casting, las palabras inimaginables que la gente dice para fungir de alguna manera como actriz o actor: 'Hola, un gusto conocerte, Dios te bendiga' (acompañado de la señal ‘llámame’), 'siempre quise ser actriz', '¿cuál es la intención del personaje?'. Algunos incluso imitan el acento paisa, no se sabe exactamente por qué.

Este casting es el primero que se realiza en Bucaramanga para una película santandereana. El rodaje comenzará en los próximos meses y su estreno se hará en diciembre.

El productor y director ha dicho que usará escenarios santandereanos en un 90% y que contratará talento regional.  
Los actores no sabían eso. Ellos acudían sin conocer qué tendrían que hacer, con la esperanza de que la típica frase 'nosotros te llamamos', se haga realidad.

Nervios de acero

Una de las primeras en llegar fue Clara Alejandra Torrado Ibáñez, una actriz de teatro de 24 años.

Vestía sin pretensiones: jeans, una blusa blanca y tenis. La encargada de organizar el casting le entregó una hoja en la cual debía escribir su edad y su experiencia, entre otros detalles.

Las tres aspirantes que ya estaban trataron de echar un vistazo a la pregunta sobre la experiencia. Dependiendo de la respuesta, apretaban o no los dientes.    
'La gente piensa que las personas con experiencia tendrán mayor oportunidad y eso aumenta el nerviosismo', comentó Alejandra.

Cada nueva aspirante que llenaba el cuestionario era sometida por las demás a una inspección de pies a cabeza.  

También la organizadora lo hacía, para determinar en qué personaje encajaría mejor.

'Esa es la vida del actor actual: si eres fofo te dan el papel del amigo, si eres alto y guapo de pronto el del protagonista, eso si sabes medianamente actuar, si no, de extra', comentó un aspirante con experiencia en el tema de los castings.

Alejandra también ha participado en castings y asegura que todos tienen el mismo corte. 'Hay que estudiar un pedazo del libreto y tratar de ser tu y a la vez, otra persona', algo así como tener doble personalidad.

Le entregaron un par de hojas con el libreto que debía estudiar. La organizadora lo decía muy claro: no tenía que aprenderlo, sólo representarlo.
Lo anterior conduce al tercer mito sobre un casting: no hay que aprenderse el parlamento de memoria.

Alejandra se veía calmada. 'Hay que tener mucho aplomo, estar tranquilo. Había presentado otros castings antes y siempre hay presión porque la gente que está afuera te está mirando'.

Eso se une al miedo de algunos a ‘hacer el oso’ frente al director. Claro que los hay quienes están confiados. Quizá demasiado.

A un casting acude desde el director de teatro, aunque resulta extraño que esté ahí, hasta, efectivamente, la Kristen Stewart y el Robert Pattinson santandereanos, quienes llegaron en grupo una media hora después de Alejandra.

Kristen y Robert venían vestidos de manera simple pero mostrando  sus bíceps marcados y su cabello brillante.

Ambos llenaron el cuestionario y recibieron su guión. Mientras Robert se sentó a hacer preguntas de todo tipo: '¿qué personaje te tocó?', '¿cómo lo vas a hacer?', '¿será importante?', Kristen prefirió preparar su personaje en otro lugar, mientras llegaba su momento de presentarse. Desde lejos se podía ver cómo movía las manos hacia el viento y se castigaba a sí misma cuando olvidaba una frase.

Su comportamiento causaba aún mayor aprensión en Gloria, quien trabaja como vendedora de comidas rápidas.  

'Siempre quise ser actriz, no había tenido la oportunidad de hacer un casting antes porque allá donde yo vivía no venían a grabar nada, pero vi el anuncio y me animé a venir'.

Los unos se miraban a los otros. Con cada nuevo llamado, la cara del que entraba se arrugaría aún más, mientras la del que salía era objeto de elucubraciones.
'Parece que le fue bien, salió tranquilo', comentó Gloria.
Kristen regresó. Alejandra fue convencida por una aspirante para que pasara después y juntas se acompañaran en ese trance.

Alguien le preguntó a Kristen por qué quería ser actriz. 'Primero que nada quiero ser actriz porque soy muy buena actuando, me lo dice mi familia y además me gusta hacer obras de teatro'. Después de contestar, levantó el rostro para mirar a su mamá, que también venía a presentar el casting.

La hora de la verdad

El salón era amplio. Había un espejo; alguien de la producción, el director y la temible cámara filmadora.

También había un atril, donde un ayudante del director leería la otra parte del libreto para permitirle al aspirante interpretar el diálogo.

A Kristen se le pidió que se sentara frente al espejo para tomarle una foto con el número que le correspondió en la fila.

Kristen lo hizo todo muy natural y rápidamente. Soltó su hoja y recibió las instrucciones del director.

'Cuando te diga ya, miras a la cámara, dices tu nombre, tu número en la fila y el papel que te correspondió. Yo te indico cuándo empezar'
Kristen lo hizo y para romper el hielo agregó que la película le parecía un proyecto excelente.

El director no hizo ningún gesto con el rostro y le dio la orden de que empezara a actuar.

Por alguna razón, Kristen se agitó frente a la cámara y recitó su parlamento llena de histeria. El director parecía contrariado pero la dejó terminar. Después, le pidió que lo repitiera pero con otra actitud.

Kristen trató de hacerlo. 'Ay no, espera, espera, se me olvidó'. El director le pidió que lo leyera pero ella insistió en que sabía su papel.
Otra vez.

Finalmente leyó el parlamento y el director le dijo su típica frase: 'nosotros te llamamos'.

Antes de salir, Kristen le advirtió al director que su mamá también se presentaría. Luego dio paso a Robert. Le fueron dadas las mismas instrucciones. Robert cerró los ojos a la vez que escuchaba al director. Durante un segundo hubo silencio. Se movió alrededor de la sala e hizo el amague de lanzar un tejo. Luego empezó a hablar pero a mitad de la primera frase olvidó el parlamento.

'Si quiere lea', le sugirió el director. Robert lo hizo y salió un poco compungido. Por la puerta se apareció el rostro de Alejandra. Su prueba duró un par de minutos, como todas las demás.  

'Me traicionaron los nervios, me costaba mucho mirar a la cámara. He hecho teatro pero no actuación para televisión. Es un poco impersonal', diría después de presentar su prueba.

Luego de ella vino de todo: la ex estrella de reality con mucha prisa porque tenía un cumpleaños, el que se atrevió a corregir el guión del director –'¿esto es un error, ¿cierto?'-, el que necesitaba tiempo para concentrarse y el que parecía sacado de una película de Tim Burton debido a su extraña y oscura interpretación.

Alejandra se despidió de Gloria y de la mamá de una de las aspirantes que en ese momento estaba adentro.

Antes de salir, Kristen entró de nuevo a la fila, indicándole a su papá cómo debía comportarse cuando tuviera que entrar a presentar el casting.
Realidad: no hay que invitar a la familia.

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