miércoles 14 de noviembre de 2018 - 12:11 PM

La columna de 'Pipe' : Los reyes magos

Lea la columna de Felipe Zarruck de cara al partido del Atlético Bucaramanga ante el Independiente Medellín, por los cuartos de final de la Liga Águila.

Recuerdo aquel mes de noviembre de 1975 ya que en cada sitio de la tranquila ciudad de los parques sólo se hablaba de los "Cuatreros" de Pignanelli, el equipo comandado por Guillio, Vilarete, Arango, Frascuelly, Ardila, "Papo" Flórez , "Pitula" Martínez, "Burro Centeno, CarloMan Ávila, Gaviria, Hernández y Miguelucci goleaban a todo el mundo, llenaban estadios y ganaron invictos el grupo B clasificando al hexagonal de ese año. 

Medellín vino con una banda de miedo y esa noche con el Alfonso López a reventar, Alfredo Arango cobrando un tiro penal de manera magistral dejó quieto a Víctor Quiñónez.  Con ese resultado el equipo se metía en la pelea por el título que quedó a medio camino la noche que se perdió con Santa Fe 3 a 1. 

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Era un equipazo, igual a éste, porque con cada salida por la derecha de Hárold Gómez me parece ver al antioqueño Gaviria dictando clase de cómo darle oxígeno al onceno leopardo.  En cada remate de media distancia de Rovira me acuerdo de los taponazos de "Pitula" Martínez.

El sacrificio y la lucha de "Gavilán" tienen impresos el espíritu de Roberto Frascuelly.  Sherman parece poseído por Pedro Ardila y por "Papo" Flórez a la hora de hacer un túnel, frenar en seco y meter un pase gol. 

Arango le envió desde el más allá un soplo de aire huracanado a Jhon Pérez para que le de claridad y talento a los Flavio Boys y si Rangel no se parece a Vilarete en su juego aéreo y sus locuras,  tiene por lo menos la estatura, la presencia física y el talento que hace goles en el querido Atlético Bucaramanga.  James se hizo dueño del puesto y al igual que Miguelucci se ganó el cariño de la hinchada. 

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Los dos centrales Torres y Quiñónez se han esforzado al máximo para darle seguridad a un equipo que ganó muchos partidos en línea y vienen a lomo de camello como los Reyes Magos buscando una estrella. 

Se la merecen, se la merece la numerosa y enloquecida hinchada, nos la merecemos todos.  Hay que ir con tranquilidad, como la de Melchor, Gaspar y Baltazar y sabiendo que en el camino nos podemos encontrar con Herodes.

Sólo Dios sabe si estos muchachos consigan en diciembre la estrella anhelada en el pesebre de la vida para poder tener la mejor de las navidades.  Para creer en ellos. 

Chao y hasta la próxima. 

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