domingo 09 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Periodistas mentirosos

'Quiero que crean que yo fui un buen periodista, una buena persona. Quiero que amen la historia así podrán amarme', afirmó Stephen Glass, un reportero de la revista New Republic en una entrevista para el noticiero 60 minutos de la cadena CBS. Glass había agrandado varios de sus artículos y en algunos había inventado citas y plagiado textos. A pesar de la vergüenza al ser descubierto, el periodista supo capitalizar su historia e incluso se filmó una película con ella: 'Shattered Glass'. Muchos como él han inventado reportajes para alcanzar la fama.

Viernes 23 de abril: la cadena española Cuatro emite su programa REC, una nueva propuesta de reportajes que busca 'analizar rigurosamente' la actualidad nacional y mundial. El primer reportaje de REC resultó ser 'Baby Sicarios', en el que varios niños narran su situación como asesinos a sueldo en Pereira y Dos Quebradas, Risaralda.

'Matan por $150 mil', afirma el periodista español David Beriain, encargado de buscar los testimonios. Tan pronto el documental subió a Youtube, la polémica estalló en Colombia. La Alcaldía de Pereira y la periodista de Une Televisión, Ana María Villegas, realizaron una investigación que determinó que ninguno de los niños entrevistados fue sicario. Tres de ellos, recluidos en el Centro de Reeducación Marceliano Ossa, fueron acusados de hurto agravado, extorsión y complicidad en homicidio, por lo cual no parece posible su historia de asesinatos. La periodista asegura que les pagaron y les ofrecieron trabajo en el exterior para que fantasearan sus testimonios.

Sin embargo, directivos del canal español como Juan Pedro Valentín y Daniel Gavela, salieron a defender a su periodista. Aseguran que el escándalo no es más que una lucha de poderes 'que quieren desprestigiar' al reportaje y al periodista.

Aunque no se ha dicho la última palabra sobre el tema ni se ha determinado si el periodista mintió o no, es claro que algunos reporteros llevan la fantasía de sus cerebros a los medios en los cuales trabajan.

En Estados Unidos y Colombia, varios periodistas han hecho de todo: imaginado, plagiado y pagado para alcanzar la notoriedad con sus reportajes.

Lo peor de todo es que a pesar de ser descubiertos, estos comunicadores capitalizaron su momento de fama y llegaron a convertir sus mentiras en una excelente fuente de dinero. Incluso han llevado sus historias al cine. Vanguardia Liberal presenta algunos casos de periodismo y fantasía.

La mentira de Jimmy

El reportaje es escalofriante: un niño afrodescendiente de apenas ocho años, en Washington, EU, es inyectado con heroína todos los días por su padrastro, en medio de traficantes de drogas que entran a la casa donde vive con su madre adicta. Como para quedarse con la boca abierta. Y aún más impacto causó este reportaje al año siguiente, cuando se supo que su redactora, Janet Cooke, lo había inventado todo. No había ningún Jimmy, ningún padrastro abusador, ninguna inyección de heroína, ninguna madre adicta. La periodista, que por este reportaje ganó el premio más importante del mundo en el área, el Pulitzer, confesó su verdad y con 'el rabo entre las piernas' tuvo que devolver el codiciado galardón.  

Cuando la interrogaron, tiempo después de haber publicado el texto, Janet dijo que sus editores le habían encargado conseguir esta historia. Al llegar al lugar y ver que no había ningún niño que contara su testimonio, decidió fabricarlo. 'Estaba desesperada (…). Había mucha presión sobre mí', afirmó a varios programas de televisión donde fue entrevistada.

A finales de los años setenta y principio de los ochenta, Janet Cooke ingresó al Washington Post. El escritor y periodista Miguel Ángel Armas, afirma que la periodista tenía una hoja de vida espectacular. El periódico, por su parte, tenía la necesidad de contratar afrodescendientes y mujeres. Janet fue la elegida. Ella llenaba las dos necesidades, señala Armas en la revista Razón y Palabra.

Cooke escribió en su currículo, además de otras mentiras como la de haberse graduado con Cum Lauden, que estudió en la famosa universidad La Sorbona de París y que hablaba cuatro idiomas. Apenas hablaba inglés, se supo después. Eso sí, escribía muy bien, era linda y elegante.

El 28 de septiembre de 1980 se publicó 'El mundo de Jimmy' y un año después en 1981, recibió el premio Pulitzer y Janet ascendió en el periódico.
Pero semejante historia despertó las alertas en la policía de Washington, que empezó la búsqueda de Jimmy. No apareció. Incluso los maestros buscaban niños con las características señaladas por Cooke en su texto, pero no había tal por ninguna parte. Mientras tanto, Benjamín Bradlee, su editor, sostenía la historia de su reportera porque ésta había recibido amenazas de los traficantes involucrados en el texto y porque le habían contado la historia con la condición de no revelar sus fuentes. Eso dijo ella.

Bradlee decidió investigar a Cooke y claro, el currículo mentiroso fue el primero en caer.

Cooke le siguió. Tres días después, el propio Bradlee devolvió el Pulitzer y publicó la verdad en primera página del Washington Post. La historia, que Gabriel García Márquez consideró merecedora de un premio Nóbel, todavía se puede encontrar en los archivos con la advertencia de los editores de que no es otra cosa que ficción. En cuanto a Janet… parece que la vida la trató bien al final. Concedió algunas entrevistas a canales televisivos y, como un golpe de suerte, se casó con un diplomático que se la llevó a vivir, de hecho, a París. Un estudio de cine le ofreció un millón y medio de dólares por los derechos para una película, que no llegó a ser exhibida.

El soldado que nunca existió

Colombia tampoco se libra de los mentirosos. En 1997, Camilo Higuera, un joven reportero de Notinet y discípulo de Yamid Amat, presentó en este noticiero radial una entrevista con uno de los 70 soldados que en ese momento estaban secuestrados por las Farc en San Vicente del Caguán, según la página web 'Sala de Prensa' en su edición número 56 de junio de 2003.

Según el diario El Tiempo, en su edición del 20 de mayo de 1997,  la falta de sonido ambiente en la grabación sembró un manto de duda, que se extendió cuando la mamá del supuesto soldado llamó para decir que la voz de la grabación no era la de su hijo. Ante la evidencia, el propio Amat le pidió a Rafael Pardo Rueda, ex ministro de Defensa, que investigara. Sin embargo, Higuera no fue el peor librado de la situación. Fue el párroco de San Vicente del Caguán, Rogelio Valencia, quien le ayudó a conseguir los contactos, el que terminó capoteando las preguntas con respecto al reportaje.

El párroco no había querido colaborarle al principio, pero el periodista insistió y finalmente le consiguió algunos en La Palma, Cundinamarca. Al periodista lo vieron rondando en El Caguán y cuando emitió su entrevista, el párroco se mostró satisfecho. Una vez envuelto en el escándalo, El Tiempo informó que Higuera les describió a unos colegas el aspecto físico del soldado pero cuando le pidieron que lo identificara en fotos, se rajó.

El soldado llamado Juan Carlos no era el que Higuera señalaba en la foto. El periodista terminó hundido cuando un informante de las Farc señaló a Reuters que nunca se produjo la entrevista y que el testimonio presentado por Higuera no era otra cosa que un montaje. Pocos momentos después de difundido dicho comunicado, Higuera se marchó de San Vicente del Caguán.

La foto del francotirador

En 2002, en un momento que mantuvo en vilo a la sociedad estadounidense, el periodista de The New York Times, Jayson Blair decidió quedarse en su casa e inventar los acontecimientos desde allí. Mientras John Allen Muhammad, conocido como el francotirador de Washington, acaba con la vida de 10 personas, Jayson Blair tomaba las fotos y citas escritas por periodistas de otros medios de comunicación para redactar sus textos, en los cuales afirmaba haber estado en el lugar. Describía detalles de fotografías ya publicadas para hacer creer al público y a sus editores que había estado allí. Así se mantuvo por seis meses.

'Usó estas técnicas para hacer una falsa escritura cargada de momentos emotivos de la historia reciente, desde el francotirador de Washington al drama de las familias afligidas que soportaban la muerte de un ser querido en Iraq', explica el diario, que dedicó su primera página para mostrar la investigación que descubrió a Blair. Como en otro caso conocido, los compañeros de Blair empezaron a dudar y se desencadenó la investigación.

Más de ocho artículos no eran otra cosa que invenciones. En el blog '4 por el fondo', que se especializa en actualidad periodística, se afirma que Blair tenía problemas con el alcohol y la cocaína. El periodista le dijo al periódico dominical The Observer, que su editor, Howell Raines, ejercía una fuerte presión sobre los reporteros para obtener una nota. Sin embargo, lo que realmente lo delató fueron sus cuentas de gastos, donde figuraban cenas en Nueva York mientras sus reportajes se realizaban en otras partes.

¡ESTABA VIVA!

En el año 2000, Jack Kelley, un reportero del diario con mayor circulación para la época en Estados Unidos y el único de tiraje nacional, US Today, escribió un espectacular reportaje en el que contaba cómo había visto a una inmigrante cubana morir ahogada en una balsa mientras trataba de huir de Cuba. Para reforzar su historia, Kelley tomó una foto a la joven, que momentos después murió debido a la arrogancia del mar 'que estuvo salvaje dicha noche'. En el reportaje, Kelley describía el mal tiempo, la bahía y la forma como el mar se había tragado a la infortunada mujer. Para 2004, Jack había sido nominado cinco veces al Pulitzer, había sostenido una entrevista con la hija de un jeque árabe e incluso había visto a un joven palestino hacerse explotar en un restaurante israelí.

Ese mismo año se descubrió que todo fue falso. ¿Cómo? Aunque sus reportajes eran tan espectaculares que causaban escepticismo entre sus colegas, Howard Kurtz del US Today, señaló que Jack, quien trabajó durante 21 años en el periódico, era un reportero estrella, que se lanzaba desde un paracaídas a cada zona de guerra que visitaba. No parecía posible dudar, a pesar de que Jack escribió que 'en 1997 presenció cómo un estudiante paquistaní amenazaba con atentar contra la Torre Sears' y 'pasó una noche con terroristas egipcios en 1997', según señaló el diario El Mundo.

La web El Pulso del Periodismo, señala que desde hace algún tiempo sus compañeros dudaban de sus reportajes pero sólo hasta 2004 sus editores se decidieron a investigar. Los interrogatorios comenzaron. Para tratar de encubrirse, Jack le pidió a un amigo, según afirman varios medios virtuales, que se hiciera pasar por fuente de uno de sus textos. Lo descubrieron. El US Today siguió investigando y finalmente la falsedad se demostró poco tiempo después, cuando la inmigrante ahogada apareció vivita y coleando en una casita de Miami con su esposo. Algunos meses después, Tom Squitieri, también del US Today, renunció cuando se descubrió que había inventado varias noticias.

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