Los Juegos Olímpicos se han visto salpicados en su larga historia por casos y escándalos de dopaje, que han empañado algunas de sus ediciones y han afectado además a grandes campeones.

Publicado por: AFP
La historia dice que el Comité Olímpico Internacional, COI, implementó las pruebas antidopaje en las justas de México 1968, año en el que se dio el primer positivo en la historia de los Juegos Olímpicos.
Desde entonces, los controles han ido aumentado paulatinamente y se ha evolucionado mucho en la medicina para combatir este flagelo; así mismo los mecanismos y la tecnología para descubrir, no solo las sustancias dopantes, sino a los deportistas que las utilizan, también han ido avanzando.
Pero al igual que los mecanismos para combatirlo, el dopaje también ha ido evolucionado, los métodos y sustancias son cada vez más difíciles de detectar, es más los médicos también se han especializado en ‘ayudar’ a esconderlo de los controles. Por eso es que el control y el dopaje, también viven su propio duelo.
La misma historia dice que en 1960 el ciclista danés Knut Jensen murió tras una caída en una carrera en ruta en los Juegos Olímpicos de Roma después de haber tomado una gran dosis de estimulantes. Esta muerte, acompañada luego por la de Tom Simpson en el Tour de Francia de 1967, incitó al COI a dotarse de una Comisión Médica y dictar una lista de productos prohibidos.
Los primeros controles antidopaje en los Juegos Olímpicos se aplicaron en Grenoble (invierno) y México (verano). El primer acusado de dopaje es un sueco del pentatlón, Hans Gunnar Liljenvall, por consumo de alcohol.
El más recordado
El canadiense Ben Johnson brilló conquistando los 100 metros de los Juegos de Seúl en 1988, con un tiempo de 9’’.79 centésimas, estableciendo un nuevo récord mundial ante la estrella estadounidense Carl Lewis. El anuncio de su control positivo por estanozolol (esteroide anabolizante) provocó un gran escándalo, el primero de gran magnitud en la historia de los Juegos Olímpicos.
Récord ‘positivo’
Los Juegos de Atenas 2004 fueron los primeros regidos por el Código Mundial Antidopaje. Los velocistas griegos Konstantinos Kenteris y Ekaterini Thanou, que llegaron incluso a simular un accidente de moto para tratar de escapar a un control, fueron excluidos del evento. En total, 26 infracciones antidopaje se registraron en Atenas, un récord. Sin contar al corredor ciclista Tyler Hamilton, quien devolvió su medalla de oro en 2011, después de haber admitido su culpabilidad.
Más tecnología
Más allá de los nueve controles positivos de atletas de segunda línea que mancharon los Juegos de Pekín, fueron los análisis complementarios efectuados los meses siguientes los que permitieron dar un nuevo paso decisivo. La puesta en marcha de un test para la detección de EPO Cera incita al COI a verificar todas las muestras sanguíneas de los Juegos. Ocho meses más tarde caen cinco deportistas, entre ellos el campeón olímpico de 1.500 metros, el bahreiní Rashid Ramzi, y el medallista de plata en ciclismo en ruta, el italiano Davide Rebellin.
Matrimonio ‘positivo’
El lanzador de bala estadounidense C.J. Hunter recibió una suspensión para no competir en los Juegos de Sídney después de haber dado positivo por nandrolona, pero ello no impide a su esposa, la atleta Marion Jones, conseguir cinco medallas, tres de ellas de oro. Siete años más tarde, acosada por la justicia estadounidense, la velocista reconoció haber tomado productos dopantes fabricados por el laboratorio Balco. El COI le retira todas sus medallas. Marion Jones nunca dio positivo, pero sus mentiras hicieron incluso que pasara seis meses en prisión en 2008.














