Estaba hundido. Neymar se sentó a unos tres metros del área grande, puso sus manos en la cara y hundió la cabeza entre sus hombros. Felices hombres de verde revoloteaban a su lado, porque Brasil volvió a hundirse en la maldición del oro del fútbol olímpico y le cedió la gloria a México.

Publicado por: DPA, LONDRES
Mientras el ‘Tri’ celebraba el título de Londres 2012 con camisetas en el aire y botellas de agua que iban de un lado a otro, el mítico estadio de Wembley era testigo de cómo un gigante del fútbol como Brasil se retiraba nuevamente con la cabeza baja.
La Argentina de Lionel Messi ni siquiera se había clasificado para el certamen, España, que llegaba de ganarlo todo, se quedaba en la fase de grupos al igual que Uruguay, semifinalista del último Mundial y campeón de la última Copa América. Todo estaba dado para que Brasil se llevara el único título de su historia, pero el maleficio volvió a castigarle.
Así, los de Mano Menezes sumaron un capítulo más al cuento de terror que viven desde los Juegos de Helsinki, cuando realizaron su primera participación.
Brasil sumó así la tercera final olímpica perdida en su historia: ya le había sucedido en Los Ángeles 1984 y en Seúl 1988. Su vecino y archirrival, Argentina, estaba en la misma situación hasta hace ocho años, pero con los oros de Atenas 2004 y Pekín 2008 saldó ya esa deuda.
Lección azteca
Del otro lado estuvo un México que dio una lección de cómo el trabajo en conjunto y el perfil bajo pueden construir un equipo que quedará en la historia de un país.
Sin estrellas de la talla de Neymar, sin nombres como Pato, Marcelo o Hulk en su plantilla, el equipo dirigido por Luis Fernando Tena no hizo más que justificar el buen trabajo hecho con las categorías inferiores en México a lo largo de los últimos años.
Como si fuera poco, los aztecas lograron coronarse como campeones de unos juegos en su primera participación en una final olímpica.
El partido comenzó con un gol de Oribe Peralta, a los 29 segundos de juego, y terminó con un cabezazo de Oscar, futura estrella brasileña del Chelsea, enviando un cabezazo desviado en el área pequeña.














