Mundial de Fútbol
Jueves 22 de mayo de 2014 - 11:06 AM

Mesut Özil, enigma de Alemania en el Mundial de Brasil

Los hinchas alemanes entregaron en marzo el premio de mejor internacional de 2013 a Mesut Özil una hora antes de dedicarle una atronadora silbatina tras una actuación mediocre en un amistoso. Todo un símbolo de las dos caras posibles de un jugador en el que Alemania apoya gran parte de sus esperanzas en el Mundial de Brasil.

Mesut Özil, enigma de Alemania en el Mundial de Brasil (Foto: DPA/ VANGUARDIA LIBERAL)
Mesut Özil, enigma de Alemania en el Mundial de Brasil (Foto: DPA/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: DPA

Apodado alguna vez "el Messi alemán", creyente musulmán que reza versos de El Corán antes de cada partido, fan del hip-hop turco y elegido por los hinchas como el segundo jugador más feo de la Liga española por detrás del argentino Ángel di María, Özil es un enigma.

El ex del Real Madrid y actual centrocampista del Arsenal inglés, de 25 años, divide opiniones en Alemania. Nadie pone en duda su vocación innata de crack, posiblemente mayor que la de cualquiera de sus compañeros. Pero muchos cuestionan su tendencia a rehuir el liderazgo y sus altibajos dentro y fuera de la cancha.

"Si despliega su calidad, sin duda será una ayuda para la selección", comentó a la revista "Kicker" Lothar Matthäus, capitán de la Alemania campeona del mundo en 1990. "Pero ya ocurrió muchas veces que no muestra su mejor versión. Tiene que encontrar estabilidad. Espero que tenga la fuerza mental suficiente en el Mundial".

La dualidad acompaña a Özil desde su nacimiento en 1988 como alemán hijo de inmigrantes turcos. Con sólo 17 años debutó en la Bundesliga y pronto se convirtió en la cara del futuro del fútbol alemán gracias a su versatilidad como centrocampista ofensivo primero con el Schalke y desde 2008 con el Werder Bremen.

"Soy turco y mi gran sueño es jugar con la selección de Turquía", declaró en 2006. Pero un año más tarde eligió perder esa nacionalidad y despejarse el camino a la selección alemana, con la que debutó en un amistoso ante Noruega en 2009. Özil llegó al Mundial de Sudáfrica como símbolo de una Alemania más joven y más multicultural que nunca.

Su exhibición ante los ojos del mundo y el gesto introspectivo y tímido le valieron las comparaciones con Messi. "Soy un tipo diferente de jugador. Vengo más desde el medio, como enganche, como armador", se definió en diálogo con la agencia dpa durante el Mundial de Sudáfrica.

Diversos clubes se lo disputaron tras el torneo. Ganó la puja el Real Madrid y Özil no tardó en enamorar al exigente público del Santiago Bernabéu. "Nació una nueva estrella", escribió el diario deportivo "As". A las órdenes de José Mourinho fue campeón de Liga en 2012 y de Copa en 2011.

Los hinchas del Real Madrid no terminaron de entender por eso su venta en septiembre de 2013 al Arsenal y el propio Özil pareció desubicado con el traspaso, con el que se convirtió en el jugador alemán más caro de la historia gracias a los 50 millones de euros (69 millones de dólares) pagados por el club inglés.

El cambio de país, la presión del protagonismo o el estilo más cruel de la prensa inglesa hicieron que Özil cerrara una primera temporada llena de altibajos en la que alternó elogios ("Magic Mesut") con críticas por actuaciones pobres en partidos decisivos.

En octavos de final de Liga de Campeones erró un penal ante el Bayern Múnich y los medios no lo perdonaron. "Sólo quiero que disfrute y juegue bien", dijo el entrenador Arsene Wenger para quitarle presión. "Atraviesa un momento difícil, pero puede pasarle a cualquiera".

También el seleccionador alemán Joachim Löw tuvo que viajar en febrero a Londres para conversar con Özil y darle ánimo. "Sé de lo que es capaz. Estoy 100 por ciento seguro de que llegará al Mundial en forma", comentó luego el técnico.

Que se cumpla ese pronóstico es uno de los requisitos para que Alemania asuma con éxito su papel de candidata al título en Brasil.

Publicado por: DPA

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