viernes 07 de agosto de 2009 - 10:00 AM

80 mil muertos aportó Santander a la libertad

Entre 1810 y 1819 las caminatas a los campos de batalla eran interminables. Las montañas se sucedían sin descanso, los valles abrían sus fauces al fuego de los Realistas, las temperaturas variaban, pero la muerte siempre era la misma y los soldados Patriotas, buena parte de ellos santandereanos, caían como moscas.

Se estima que 80 mil valerosos socorranos, sangileños y veleños perdieron la vida por la libertad de la Patria, agotados, acalambrados en los páramos, hambrientos por días, desangrados o mutilados por las bayonetas españolas.

El sociólogo e historiador, Emilio Arenas, advierte que entre el llamado Grito de Independencia, la Batalla de Boyacá y las ‘Guerras Magnas’ (1819-1825) para la liberación de toda Suramérica, en la que también participaron santandereanos, de la entonces Provincia del Socorro se perdió el 90% de la población de jóvenes mayores de 15 años y adultos hombres.

'Se aniquiló en los campos de batalla a más de las dos terceras partes de los hombres útiles y con vida productiva de esta región, es decir, quedaron sólo niños, mujeres y ancianos. La Provincia de Socorro de entonces, que correspondía a los antiguos cantones de Socorro, San Gil y Vélez, tenía una población aproximada de 170 mil habitantes, de los cuales cerca de 80 mil murieron en el ejército Patriota'.

Sin embargo, la historia, o mejor, algunos de sus narradores, omitieron este sacrificio.

'La contribución de Santander, y en especial de la Provincia de Socorro fue muy grande en la campaña libertadora. Podemos decir que no hubiera independencia, se hubiera retardado o se registraría en otras circunstancias si Socorro no se sacrifica'.

Por ejemplo, diez días antes del llamado Grito de Independencia en Santa Fe de Bogotá, los socorranos se levantaron con machetes, garrotes, hondas, con lo que pudieron, para apoderarse del armamento de los españoles.

'El 10 de julio de 1810 ocurre un levantamiento en el Socorro, con muertos y toma de guarniciones. Si esto no ocurre en Santander, el episodio de Santa Fe de Bogotá, el 20 de julio, no se qué hubiese presentado.  

'Es más, es tan frío el entusiasmo de los santafereños por la independencia, que le tocó a un cura socorrano y varios santandereanos (que estudiaban en Santa Fe de Bogotá) impulsar el levantamiento tomando por las solapas al Virrey y sacándolo a la ventana gritaron: Miren que no es un dios, es sólo un hombre', precisó Emilio Arenas.

Hombres de valor

La lucha contra los españoles se convirtió en batalla donde la emboscada, el machete y la bala se ensañaron contra los santandereanos, que, según relatos, les quitaron el alma para convertirlos en brutales máquinas de venganza.

Incluso, el mismo Libertador, Simón Bolívar, lo reconoció al requerir hombres de esta región para su ejército: 'Déme gente de esta provincia (Socorro)  porque ellos tienen una inclinación natural para la guerra. Son más propicios al entusiasmo patriótico que engendra el valor…'.  

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