domingo 31 de enero de 2010 - 10:00 AM

A 65 años de la liberación de Auschwitz

Muchas de las víctimas de la persecución nazi que sobrevivieron a esa industria de la muerte que fue el campo de concentración de Auschwitz, se reunieron este miércoles en Polonia para celebrar los 65 años de la liberación. También revivieron sus terribles experiencias.

Las sirenas que servían para advertir de las fugas del campo, instalado en 1940 por la Alemania nazi en el sur de Polonia, volvieron a sonar en la tarde del miércoles para marcar el inicio de las ceremonias, en un día frío y nevado como el del 27 de enero de 1945, cuando Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo.

Eva Mozes, una de las gemelas sometidas en Auschwitz a los horribles experimentos del doctor Josef Mengele, volvió el miércoles al lugar de su suplicio.
'Mis padres y nuestra hermana mayor fueron asesinados 30 minutos después de llegar al campo. Nunca más los vi, desaparecieron sin dejar rastro', contó Eva, de 75 años, que hoy vive en Indiana (EE.UU.).

'A mi hermana y a mí no nos mataron porque éramos gemelas', agrega. Eva y Miriam, judías húngaras, fueron deportadas en mayo de 1944 a Auschwitz desde un pueblo rumano y tatuadas con los números A7063 y A7064. Tenían entonces diez años. Las dos sobrevivieron. Miriam falleció en 2003.

Para Ginette Kolinka, la visión de las cámaras de gas donde hace 65 años murieron su padre y su hermano despierta dolorosos recuerdos.

Con un tono seco que contrasta con la emotividad de los visitantes, el guía que dirige la visita del campo de exterminio de Auschwitz explica que la muerte por gas podía durar hasta 25 minutos. 'En el pelo se encontró rastros de cianuro, lo que demuestra que las mujeres eran afeitadas una vez muertas y los nazis utilizaban sus cabellos para fines industriales', prosigue con frialdad su explicación.

Ginette, de 84 años, no lo puede soportar. 'Yo misma envié allí a mi padre y a mi hermano cuando bajamos del tren que nos trajo desde Drancy (Francia). Mi padre ya era anciano y mi hermano, que estaba enfermo, no podía andar. Yo les dije que subiesen a los camiones', explica esta mujer aún agobiada por el remordimiento.

'No sabía que esos camiones los conducirían directamente a la muerte. Yo quería andar tras tres días de tren en condiciones espantosas, quería airearme. Era el 16 de agosto de 1944', recuerda.

Ginette logró salir del campo en la 'Marcha de la Muerte', 60 km a pie bajo los gritos de los SS, poco después de la evacuación de los barracones ante el avance de los soviéticos. Así se salvó.

'El 27 de enero de 1945 era jueves', recuerda Jadwiga Bogucka, una polaca que entonces tenía 18 años. 'El miércoles hubo el llamado normal, el gong y la disciplina. Y el jueves, ni gong, ni llamado; los alemanes habían huido. Hacía un tiempo como hoy (miércoles), explica esta superviviente, deportada a Auschwitz tras la insurrección de Varsovia en el otoño de 1944, más de un año después de la del gueto de esa ciudad.

'Algunos presos aserraron los barrotes y pudimos salir a buscar ropa y comida. En la pila de ropa de los presos muertos encontré con qué vestirme y dos zapatos diferentes. Vestida así fui a la iglesia, antes de intentar partir hacia Varsovia, sin saber que toda la ciudad había sido destruida', relata.
*Con resumen de agencias.

Entre 4 y 6 millones de muertos

Esa sería la cifra de personas exterminadas en el campo de concentración nazi de Auschwitz, según documentos de archivo revelados esta semana por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, ex KGB).

La Comisión Extraordinaria que interrogó a testigos y verdugos llegó a la conclusión de que en Auschwitz murieron más de cuatro millones de personas. El historiador ruso Vladímir Makárov, indicó que según los archivos del FSB, a Auschwitz, desde su creación en 1940, llegaban de los países ocupados por los nazis una media diaria de diez convoyes ferroviarios con presos. Cada tren contenía entre 40 y 50 vagones y en cada uno entre cincuenta y cien personas.

El 70 por ciento de los recién llegados eran exterminados inmediatamente y solo a los físicamente más fuertes les aplazaban provisionalmente la muerte para que trabajaran en fábricas militares nazis o fueran usados en macabros experimentos médicos.

Según la Comisión, desde 1940 y hasta enero de 1945, en este campo funcionaron cinco crematorios con una capacidad de incineración de unos 270.000 cadáveres al mes. Cada crematorio disponía de una cámara de gas propia y además funcionaban otras dos cámaras de gas, con una capacidad conjunta de 150.000 personas envenenadas cada mes.

Uno de los primeros

El ex soldado polaco y luego ingeniero, Jozef Paczynski, que ya se acerca a los 90 años y vive en Inglaterra, fue arrestado en mayo de 1940 cuando trataba de cruzar la frontera a Eslovaquia para unirse al ejército polaco libre en Francia. Por eso fue uno de los primeros en llegar a Auschwitz, exactamente el número 121, donde permaneció hasta el final.

Allí fue entrenado para ser uno de los barberos del campo y entre sus ‘clientes’ estaba Rudolf Höss de la SS, que después fue colgado por la muerte de por lo menos 1.100.000 personas. 'La primera vez que me llevaron a la villa de Höss temblaba de miedo. Sabía que si resbalaba con las tijeras o con la navaja, o si él no aprobaba el corte de pelo, me matarían o me mandarían a otro grupo de trabajo, que sería lo mismo que estar muerto'.

Jozef tuvo suerte, pero sabía exactamente lo que sucedía en Auschwitz. Cuenta que un día de 1942 oyó una conmoción afuera de su tienda de barbero. 'Subí al ático y pude ver a cientos de prisioneros a los que, de manera muy educada, los hacían entrar al búnker debajo mío. Se les dijo que se desvistieran, que iban a ir a las duchas. Vi a los guardias de las SS ir al techo y derramar lo que parecía una especie de polvo. Luego, durante 15, 20 minutos, aunque el búnker tenía paredes anchas de concreto, podía oír los gritos de los prisioneros desde adentro'. Allí ocurrieron los primeros asesinatos masivos experimentales con el gas Zyklon B.

Sobrevivientes en américa latina

EN PANAMÁ


Marianne Grannat nació en la región de Vac en Hungría, en 1924, y soportó el horror de Auschwitz con su hermana y sus padres durante 10 meses. La primera vez que logró salvarse de la muerte fue cuando la llevaron a una barraca que hacía las veces de hospital, pero pronto descubrieron que no padecía de viruela y la mandaron junto a su hermana a una barraca que 'era como una reserva en caso de, por cuestiones de falta de transporte, necesitaran más personas para meter en la cámara de gas'. Dos semanas después de que salió de ahí, dieron la orden de que todos los enfermos del hospital fueran llevados a la cámara mortal.

La segunda vez que logró salvar su vida fue un verdadero milagro. Junto a su hermana conoció por dentro una cámara de gas, donde Marianne calcula que esperaron cerca de 24 horas a que el gas fuera liberado. Al parecer, los oficiales nazis recibieron órdenes del propio Heinrich Himmler, comandante de las SS, para detener la matanza en todos los campos de concentración. En seguida, juntas se unieron a lo que se conoce como la 'Marcha de la Muerte', donde recorrieron 35 kilómetros hasta Retzow, otro campo de concentración. Allí fueron dejadas en libertad por los soldados alemanes, que retrocedían ante el avance ruso.

Marianne escribió el libro que lleva por título 'Cendre' (Cenizas) y vivió en El Salvador durante 23 años, donde se convirtió en cantante y pianista. Con sus dos hijas y su esposo Alexandre llegó a Panamá en enero de 1981.

EN ARGENTINA


El polaco Charles Papiernik sobrevivió tres años en Auschwitz, donde perdió a todos sus hermanos. Hoy vive en Argentina. Cuenta que era común que los presos usaran bufanda arriba de la boca para que no se les vieran los dientes de oro. 'Por suerte a mí no me llevaron al dentista porque no tenía ninguno. A los que tenían se los arrancaban sin anestesia, sin nada; y si salía también la encía, lo mismo daba'.

Pablo Alter, que nació en Melab, un pueblo polaco a 3 kilómetros de la frontera alemana y que permaneció preso durante 5 años, 8 meses y 8 días, pasó por 8 guetos, 10 campos de trabajo y logró escapar de Auschwitz el día de la evacuación. Alter también vive en Argentina y afirma que cuando llegó a Auschwitz sólo tenía una mochila con una muda de ropa interior que tuvo que entregar cuando cruzó el portal donde se leía 'El trabajo los hace libre'. En su brazo derecho aún conserva el número con que lo marcaron. 'Al llegar teníamos que desvestirnos y por altoparlantes nos decían que entregáramos todo lo que llevábamos, oro, plata, brillantes. Si alguien se guardaba algo, lo fusilaban en el acto'.

EN URUGUAY


Ana Vinocur, cuyo nombre de soltera fue Hanka Benkel, llegó en 1947 a Uruguay luego de sobrevivió a los campos de Auschwitz y Stutthof y pasar por el gueto de Lodz, su ciudad polaca natal, cuando apenas tenía 13 años. Ella no estuvo en la liberación del campo el 27 de enero de 1945, porque su barraca, la 26, había sido escogida por Josef Mengele, apodado el 'Ángel de la Muerte' para ser evacuada y los prisioneros llevados a un puerto sobre el Báltico donde subieron a buques que terminaron bombardeados por la aviación aliada. Allí fue rescatada. En Uruguay, Ana supo que su hermano menor había muerto en las cámaras de gas, que su padre murió en Auschwitz y que su hermano mayor había logrado sobrevivir.

Luego de la liberación, Ana pasó dos años interna en hospitales y 25 sin poder hablar del holocausto. Escribió dos libros: ‘Sin título’ y ‘Volver a vivir después de Auschwitz’.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad