domingo 21 de junio de 2009 - 10:00 AM

Al precio de la panela lo volatizó un falso etanol

En mayo de 1998, una carga de panela se tasó en $72.640. Y en el segundo mes de 2009, es decir, un poco más de 20 años después, esa misma carga se llegó a vender en $70.000. Sin embargo, en julio de 2007 se cotizaba en $176.476. De ahí en adelante los precios de la panela comenzaron a bajar hasta retroceder a niveles de dos décadas atrás.

¿Qué pasó? Los paneleros tienen dos respuestas.

La primera: El Gobierno Nacional en cabeza del presidente de la república, Álvaro Uribe Vélez, invitó a las siembras de caña en la Hoya del río Suárez como materia prima para una planta de alcohol carburante que funcionaría en Güepsa, Santander, que tendría una inversión privada de US$33 millones y que además, consumiría diariamente 2.000 toneladas de caña.

Había que tener caña suficiente para esa 'tragacaña'.
La segunda: el consumo en el país es estático, con el agravante de que cede año a año. No hay colocaciones del producto en el exterior.

De acuerdo con Germán Pava Capacho, gerente de la Cooperativa de Paneleros de Santander, Coopanelas, ante esa expectativa en la Hoya del Río Suárez (12 municipios: Güepsa, Vélez, Barbosa, Puente Nacional, Suaita, San Benito y Chipatá en el departamento de Santander; y San José de Pare, Santana, Chitaraque, Moniquirá y Toguí en Boyacá), se plantaron, adicionalmente, otras 15 mil hectáreas, las cuales, desde hace 6 meses están para corte y llevar a las hornillas; de ahí la superproducción y saturación del mercado.

Así de sencillo, si una hectárea produce 1.000 kilos, tenemos un adicional de 15 millones de kilos.

Materia prima

Según Wilson Peña González, gerente de la Federación Nacional de Productores de Panela, Fedepanela,  esa falsa expectativa llevó a un 'boom' de siembras, pues se creyó en su momento que era más rentable venderle materia prima a la futura planta que hacer panela.

'Esas cañas se sembraron dos años antes de la puesta en marcha de la planta. Hoy están de corte y por ende se fueron a los trapiches, al punto que producir un kilo tiene un costo de $800 y se está vendiendo por debajo de $600', agregó.

Para el directivo de Fedepanela, el gran impacto se tendrá en el empleo de esa vasta región, pues allí se tienen 2.500 trapiches, los cuales en plena producción pueden ocupar más de 50 mil personas.

Cuentas sencillas

De acuerdo con Pava Capacho, ante esa situación los productores han optado por dejar las cañas en los lotes y en muchos casos, se han convertido en comida para bovinos.

Para el directivo de Coopanelas las cuentas son sencillas.
'Por hectárea se está perdiendo todo el mantenimiento de 14 meses, que puede tener un costo aproximado a los $5 millones', agregó.
La molienda solo alcanza para cancelar esa labor, que entre otras, es una de las más costosas.

'$1.800 hay que cancelar por la molienda de una carga de panela; y si una hectárea produce 100 cargas, esa sola labor vale $180.000. Ahora, el corte, alce y transporte de una carga (puesta en el trapiche) vale $35.000, lo que significa que llevar la producción de una hectárea está en el orden de los $3.500.000', agregó.
Ante esos costos y el bajo valor de la panela, es mejor dejarla en los surcos, según Pava Capacho.

La propuesta

Para Leonardo Ariza, gerente de Fedepanela, las medidas para aliviar la situación social y económica panelera deben ser inmediatas.

Por lo anterior, presentarán ante el Ministerio de Agricultura un Plan Estratégico Nacional Panelero que contenga la reconversión tecnológica, el cual tendrá soporte en el Programa Agro Ingreso Seguro.

Para el directivo, se deben 'promover y facilitar las negociaciones directas de panela entre los productores organizados en cada región o departamento y las instituciones del Estado como ICBF, INPEC, Fuerzas Militares y gobernaciones, con el fin de evitar intermediación', agregó.

Además, consideran que debe haber una campaña de promoción al consumo (nacional e internacional) de panela y sus productos.

Igualmente, se debe diseñar un plan exportador y apoyo a la diversificación de la producción en las zonas paneleras.

La refinanciación y reestructuración de los créditos debe ser inmediata, pues hay familias literalmente en la 'paila'.

Es viable
Para la Gobernación de Santander, la planta de alcohol carburante en Güepsa, Santander, es un proyecto que consideran viable, desde el punto de vista financiero.

Es decir, está vivo.
De acuerdo con Darío Echeverri Serrano, secretario de Agricultura de Santander, el proyecto cuenta con todos los permisos ambientales e incluso, ya compraron la caldera principal de inyección.

'Ellos tienen aprobado el crédito del Banco Agrario, a través de las líneas Finagro, pero no cuentan con el aval del Fondo Nacional de Garantías, FAG, el principal escollo que no han podido superar. En esencia, tienen todo', agregó.

Según Echeverri Serrano, 'el Presidente Álvaro Uribe vino y puso la primera piedra de ese proyecto, por lo que debe seguir jalonándolo', agregó.
Echeverri Serrano expresó que sin lugar a dudas, el problema coyuntural de la panela en Boyacá y Santander tuvo como semilla la expectativa que generó de la planta de alcohol carburante.

'La panela es un producto de consumo nacional, no exportable; de ahí, que ese mercado sea tan sensible', agregó.

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