domingo 05 de julio de 2009 - 10:00 AM

Al rescate de la represa de Berlín

De las más de casi tres hectáreas y media que ocupaba el espejo de agua en Berlín, hoy, menos de la tercera parte permanece anegada y cubierta de una espesa vegetación acuática que neutraliza su encanto. Además está contaminada. Los habitantes de este caserío y las autoridades de Tona, buscan recuperar este lugar que hasta los 90 fue turístico.

Los habitantes de una planicie verde, enclavada entre las nubes a 3.600 metros de altura sobre el nivel del mar, llamada Páramo de Berlín, del municipio santandereano de Tona, recuerdan aquellos días, en que decenas de turistas pasaban sus fines de semanas ‘tirando anzuelo’ en la vieja represa. A 72 kilómetros de Bucaramanga por la carretera que conduce a Pamplona, la cordillera cambia su quebrada y abrupta topografía, para convertirse en un paisaje semiplano, de lomas finamente onduladas, cubiertas de frailejones, agua, cebolla, papa y ovejas.

A mediados de los años 90, cuando aún conservaba su estatus de sitio turístico, su principal atractivo era el espejo de agua cristalina y fría de alrededor de 35 mil metros cuadrados, formados por una represa cuya caída es 7 metros de altura, el cual aún deja pasar el imponente río Jordán.

'Cuando la represa estaba limpia, eso era mucha la gente que subía los fines de semana a pescar trucha, caminar o comer ovejo, pero con el tiempo la contaminación del Jordán fue dañando la laguna y la gente no volvió', recuerda Mary Jaimes, una de la pioneras del corregimiento de Berlín, conformado por unas trescientas casas a lado y lado de la carretera.

La represa fue construida a mediados del siglo pasado bajo la presidencia del general  Rojas Pinilla. Albergaba una gran riqueza de flora y fauna. La mayoría eran aves migratorias que paraban a alimentarse en el embalse. El número de estas aves también se redujo drásticamente.

Junto con la represa se hizo una estación piscícola, con laboratorio y varios estanques interconectados por canales, para la cría de la trucha arco iris.

'Aún quedan cosas de lo que era el laboratorio, hay varios peces disecados y los equipos usados para la inseminación. Aquí se cultivaban alevinos de trucha y se vendían a varias partes del país… Bogotá, Chitagá, Mutiscua. La contaminación acabó con todo', recuerda William Villamizar Carvajal, Inspector de Policía de Berlín.

'Eso era muy bonito, porque además del turismo, la represa era paradero de garzas. Los fines de semana subían buses, carros con familias a disfrutar de la pesca con caña y en canoa. Se veía mucha actividad en Berlín, pero lamentablemente nunca se planificó su crecimiento y no se construyó un alcantarillado, así que todas las aguas negras van a parar a los ríos que llegan a la represa', comenta el Inspector.

El alto nivel de degradación de las aguas dio al traste con el principal atractivo turístico del sector y con la explotación piscícola. Fue tan grande el daño ecológico, que hace dos años los alumnos del colegio Luz de la Esperanza de Berlín, realizaron un curso de piscicultura y rehabilitaron el antiguo criadero de truchas, pero sólo obtuvieron animales deformes y enfermos con hongos.

Berlín es paradero obligado de los viajeros que van a Norte de Santander o Venezuela. La producción de cebolla junca se estima en 20 toneladas mensuales, la cual es enviada a Bucaramanga, Cúcuta, Pamplona y exportada en una pequeña parte a Venezuela.

En el páramo de Berlín nacen varios afluentes hídricos y la microcuenca del río Jordán es una de las más importantes de la región.

La única solución está cerca

'Nosotros sólo hacemos un llamado al Gobierno para que nos hagan el alcantarillado, porque además de la represa también nosotros estamos expuestos a enfermedades por no tener cómo tratar las aguas negras', enfatiza Mary Jaimes, mientras una repentina brisa helada la hace acomodar su abrigo. La temperatura desciende a menos de 10°C.

'Esperamos que pronto el sistema de alcantarillado y la planta de tratamiento de aguas negras sea una realidad para el corregimiento', manifestó Alejandro Hernández, alcalde de Tona.

'El costo de la obra está por el orden de los $2.600 millones y es una de las promesas de campaña de Horacio Serpa Uribe, él ha estado pendiente y ya nos está cumpliendo con lo de la pavimentación de la vía de acceso a Tona', afirmó Hernández, quien le apuesta a convertir el municipio en uno de los centros ecoturísticos más importantes del departamento.

Igualmente, la Gobernación tiene entre sus planes construir una escuela de alta montaña para los deportistas santandereanos.

'Lo que más deseamos los habitantes de Berlín es que este vuelva a ser turístico, ahora que Santander se está destacando por su turismo extremo y ecológico. Tona cuenta con sitios dignos de ser tenidos en cuenta para el ecoturismo y el turismo de aventura', agregó Villamizar Carvajal.

Como están las cosas, muy pronto se podrá volver a subir a Berlín a ‘tirar anzuelo’, comer trucha, acampar y degustar del exquisito plato típico: ovejo, o simplemente para perderse por entre las nubes mientras se explora por algunos de los caminos recorridos por los hombres del cacique Tona.

 


 

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