domingo 14 de junio de 2009 - 10:00 AM

Amenaza para la bioseguridad de la industria avícola

La avicultura de Santander, es la más bioseguras del país. Esa condición le ha dado fortaleza y permitido colocar sus productos en el mercado externo.

Las exportaciones a Venezuela y la certificación de granjas por parte de ese país, son una muestra de su condición de sanidad.
Sin embargo, aparece una talanquera que de llegar a ser realidad afectaría el 50% de la industria avícola de Santander: El Relleno Sanitario Monterredondo, en Piedecuesta. 269 granjas avícolas quedarían dentro del radio que no permitiría adelantar y sustentar programas de bioseguridad.

De acuerdo con la presentación en la Audiencia Pública citada por la Corporación de Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi Santander,  estimó que se verían afectadas 10.926.480 aves (radio a 10 kilómetros) de 59 granjas ubicadas en límites con Floridablanca, 2.422.300 aves de 66 granjas de Girón y 7.273.880 aves de 144 granjas en Piedecuesta.

En contravía

De acuerdo con Marta Ruth Velásquez Quintero, directora ejecutiva de Fenavi Santander, ese proyecto va en contravía con la Resolución No 002896 (octubre 10 de 2005), del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA,  la máxima autoridad sanitaria del país.

Según la directiva, la construcción de espacios de acopio de residuos orgánicos, basureros, rellenos sanitarios y todas las explotaciones que generen contaminación deben estar a una distancia mínima de 5 kilómetros de radio de cualquier granja avícola o planta de incubación.

Velásquez Quintero dijo que es un 'proyecto que raya con todo el esquema que desde el punto de vista sanitario y ambiental viene cumpliendo la industria avícola. Perjudica notoriamente las granjas que estén en ese  perímetro y se encuentren certificadas para exportar, condición que se podría perder tras muchos años de esfuerzo económico'.

Afectaciones

Según la directiva de Fenavi Santander, la afectación estaría representada en una mayor presencia de vectores, como por ejemplo, roedores y gallinazos considerados como los animales que trasmiten todo tipo de enfermedades.

Igualmente, según Velásquez Quintero, se tendría un desplazamiento demográfico de la población e iría en detrimento de la calidad de vida de los habitantes.

'Por ejemplo, en solo el radio de un kilómetro donde se tienen 118.000 metros cuadrados de infraestructura se perderían 507 empleos directos y 340 indirectos. El impacto anual para la industria sería de $27.500 millones', agregó.

Según Fenavi, el Gobierno les exige certificación sanitaria de granjas bioseguras, es decir, donde prime la sanidad; pero con el relleno difícilmente se podría cumplir tal requerimiento, que además, es Ley.
Sería toda una talanquera.

Se afecta todo

Alfredo Acebedo Silva, de Avícola El Guamito, dijo que ese posible proyecto no solo afecta a la industria avícola de esa zona, sino además, todo el desarrollo habitacional e industrial que se tiene proyectado en esa zona; único lugar que le queda al área metropolitana para expandirse.

'No veo la necesidad cuando El Carrasco posee aún dos cárcavas por llenar, lo que nos garantiza 100 años más de uso', agregó.

En lo referente a la industria avícola, Acebedo Silva expresó que la industria cumple con todas las normas sanitarias  exigidas por la Ley y no se le puede colocar una talanquera a la bioseguridad.

Francisco Serrano Serrano, presidente de Distraves, dijo que independientemente de afectar a la industria avícola, hay que tener en cuenta que en ese sector se desarrollará el proyecto de macrovivienda, que tiene como finalidad la construcción de vivienda para 10 mil familias.

'Se tendrían serios problemas de salud', agregó.

Según Daniel Rosas Ardila, director jurídico de Avidesa Mcpollo, el daño para la industria avícola sería incalculable, no solo en lo económico, sino en lo científico y de sanidad.

'Por ejemplo, en esa zona hay granjas que poseen genética para la reproducción (madres y abuelas), las cuales se verían muy afectadas. Por ejemplo, en el caso de nuestra empresa, se tienen 400 mil ponedoras, las cuales tienen un promedio de producción de 350 mil huevos diarios, los cuales no tienen valor comercial, sino genético, es decir, son muy costosos', agregó.

La industria avícola, según el representante de Avidesa Mcpollo, obedece a una planificación constante, por lo que un eventual relleno sanitario acabaría con todo.

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