domingo 25 de enero de 2009 - 10:00 AM

Armenia, el milagro de renacer

Ana María Arango, Alcaldesa de Armenia, dice que el terremoto fue una catástrofe, pero después empezó un proceso de superación y de reconstrucción, que hizo de Armenia una ciudad más pujante y con gran desarrollo.

A la funcionaria el terremoto la sorprendió en su finca cerca del Aeropuerto El Edén, en la vía que conduce a La Tebaida, otro municipio afectado por el sismo. Luego la reconstrucción le tocó en el cargo de Primera Dama, pues es la viuda de Mario Londoño, quien fue alcalde entre el 2000 y el 2004.

¿Si no hubiera sucedido esta tragedia la ciudad sería lo que es hoy? En unas partes estamos fortalecidos, como lo es en la parte física: tenemos un buen Aeropuerto, los barrios están bien. Tenemos una red de servicios públicos excelente y mejoramos las vías. Los centros educativos y de salud son excelentes, también la sede de Bomberos. Se cometieron algunos errores, pero son muchas las cosas fortalecidas. Pero nada compensa la cantidad de vidas pérdidas y el horror de esos días. La Ley Quimbaya no nos benefició como esperábamos, porque no nos llegó nueva industria. Armenia es el centro de empleo de Quindío y no tenemos cómo cubrir esa demanda. No hay una plataforma de inversión y de generación de empleo.

Algunos habitantes de barrios de la reconstrucción se quejan por la falta de obras urbanísticas y de infraestructura, ¿qué falta por hacer? Muchos barrios de la reconstrucción no fueron legalizados, ni los ha recibido el Municipio por cuestión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) o porque muchas de esas constructoras no los entregaron como debían. Por eso no hemos hecho esa clase de inversiones. Nos proponemos ahora, con el nuevo POT, legalizar esas viviendas y hacer esas obras de infraestructura. Hay que mejorar las vías, el entorno, la iluminación, pero eso sí, todos tienen agua.

La inseguridad es otra queja... Eso lo vemos con preocupación. Hubo mucha gente que llegó en el momento del terremoto, se hicieron a una vivienda y después la abandonaron o la vendieron y muchas de las personas volvieron a las invasiones, porque no tienen la forma económica de sostener una casa. Estamos llegando a esas zonas de invasión. Ellos recibieron un subsidio y ahora no pueden recibir otro. Esperamos encontrar la solución.

Diez años después de la tragedia ¿cuál es la proyección que tiene Armenia? Estamos viendo lo bueno que nos ha quedado. Hay que hacer un paréntesis para recordar a las víctimas, mucha gente lo perdió todo y a muchos les cambió la vida. Diez años después queremos enfocarnos en la generación de empleo. Tenemos un nuevo estatuto tributario, es excelente y ya está aprobado por el Concejo Municipal. El nuevo POT y el proyecto de ‘Ciudades amables’, que contempla el transporte organizado (que ya está en operación), el mejoramiento de la malla vial, paraderos y andenes y de la movilidad, son nuestros objetivos.

MANIZALES SE PUSO LAS PILAS, PERO MUCHO DESPUÉS

Gobierno, organismos de socorro y ciudadanía tenían los ojos puestos en Armenia al ver la devastación. Risaralda también sufrió grandes daños y movió fuerzas. Pero Manizales parecía muy bien parada en comparación con las demás capitales del Eje Cafetero. Según algunos expertos, por esta razón la ciudad no tuvo la ayuda necesaria de la Administración Central.

Así lo confirmó Carlos Alberto García Montes, Jefe de la Oficina Municipal para la Prevención y Atención de Desastres (OMPAD), quien explicó que al parecer el Municipio no reaccionó a tiempo para obtener ayudas nacionales ante el sismo. Además, frente a los edificios destruidos o inutilizables que dejó el hecho en Quindío y Risaralda, los daños de mampostería y algunos estructurales que sufrieron las edificaciones manizaleñas, parecían pocos.

Aún así, los problemas que dejó al descubierto el movimiento telúrico motivaron el reforzamiento estructural de edificios con recursos públicos y privados, la creación de planes de emergencia, implementación de estudios para prevenir y evaluar un sismo, y la implementación de mecanismos para asegurar las edificaciones oficiales y particulares.

García Montes agregó que el reforzamiento estructural de las edificaciones fue gradual y se logró adecuar algunos edificios indispensables ante un desastre como las estaciones de bomberos, el Hospital de Caldas y otros que ocupan entidades públicas. No obstante, señaló que hay algunas entidades de salud que aún no son lo suficientemente sólidas y que falta capacitar más a la comunidad sobre los planes de emergencia.

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