domingo 24 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Barras bravas en los colegios

Un barrista, ex alumno de un colegio de la ciudad que asiste a los Juegos Intercolegiados, reconoce que las recientes ‘broncas’ entre estudiantes de colegios, se deben, principalmente, a que quieren copiar el papel que juegan los integrantes de las barras bravas profesionales.

'Hacen trapos (como solemos llamar a las banderas), crean cánticos, pican papel, se echan extinguidores de color, que es lo típico de una barra brava', dice.
Un profesor de educación física consultado por esta Redacción, afirma que en este caso es claro que los estudiantes copian la conducta de los Hooligans.

'Para ellos eso es la moda, lo último. Y no sólo se ve en los escenarios deportivos, el que se siente ofendido va y llama a sus compañeros y ahí es donde empiezan los problemas', dice.

Sin embargo, estos problemas se agudizan cuando, por ejemplo, en medio de un partido algunos estudiantes insultan al colegio adversario con los himnos que corean.

'Cuando cantan dicen cosas obscenas y luego vienen los robos de trapos', dice el joven consultado, que también hace parte de la barra brava del Atlético Bucaramanga.

'Sí, por una bandera, porque como se suele llamar en una barra, los trofeos son los más preciados de una barra', explica.

Pero ese es tan solo el comienzo. Lo que sigue, según lo manifestó este integrante activo de la barra de un colegio local, es 'casar' peleas a través de correos electrónicos. 'No es que las peleas se casen por el partido... las peleas son por cosas ajenas al deporte, como sentir rabia hacia otra institución' dice. Por ejemplo, por rotularse con sobrenombres ofensivos.

Para los jóvenes resulta fácil citarse en los encuentros deportivos que están programados dentro de los Intercolegiados que organiza el instituto para la juventud, el deporte y la recreación de Bucaramanga, Inderbu, evadiendo tanto la autoridad de los padres de familia como de los maestros.

'Los padres de familia creen que sus hijos están en el colegio y los maestros asumimos que si no asisten es porque sus padres lo autorizaron. Cuando uno se viene a enterar es que resultan involucrados en los enfrentamientos que se dan en los encuentros deportivos', dice el profesor de educación física.

A esto se suma, que de las ofensas verbales, los estudiantes ya han pasado a las agresiones físicas. Hace tan solo 15 días, en la cancha Marte, 'se subieron las barras del Tecnológico y del Santander y agarraron a piedra a los muchachos del Salesiano, que eran sólo 16, los jugadores de fútbol', cuenta un profesor del Salesiano.

El árbitro dio por terminado el partido y la Policía intervino. 'No hubo heridos pero quedó como el ‘pique’ entre los alumnos. Por eso, hace pocos días se unieron las dos jornadas del Salesiano y decidieron ir al partido que este martes estaba programado entre los colegios Tecnológico y Salesiano', dijo el profesor.

Afortunadamente no hubo enfrentamiento porque no asistió la barra del colegio Tecnológico.

Este profesor explica que ese día había una jornada pedagógica en la institución, por lo cual no hubo clases, lo que permitió que los alumnos fueran en masa al partido y con uniforme, a pesar de que los padres de familia sabían que no había clases.

'Los profesores estábamos en una finca cuando nos llamaron porque había cerca de 200 muchachos, -las barras-, gritando en la cancha El Bueno.

Para evitar la situación, el Inderbu, en convenio con el Indersantander, por primera vez en los 45 años en que se llevan realizando estas justas estudiantiles, decidió programar los partidos, especialmente los de fútbol, a puerta cerrada y con la presencia de la Fuerza Pública.

Jorge Camacho, coordinador del Área Formativa del Inderbu, afirma que este tipo de violencia ya se vivió el año pasado y que la problemática no sólo se da en los Intercolegiados, sino a todo nivel.

'Es el resultado de la falta de acompañamiento de los padres de familia, que no han asumido un compromiso formativo con sus hijos', dijo.
Incluso, este año se ha ido postergando la inauguración de los Juegos Intercolegiados por evitar los enfrentamientos entre las barras de los colegios, como sucedió en 2008.

Jorge Camacho explica que en un principio, la decisión de jugar los partidos a puerta cerrada sólo cobija a los colegios que se han enfrentado 'pero se puede ir extendiendo a otras instituciones educativas que empiecen a generar conflicto', dijo.

El Funcionario también insistió en que de ser necesario, 'se tomarían medidas con sanciones disciplinarias en los diferentes deportes donde sucedan los hechos'.

La medida es coercitiva

Para la psicóloga Adriana Nieto, que lleva más de 15 años trabajando con jóvenes, lo que realmente hay que entrar a analizar son los motivos de estos comportamientos agresivos.

'El adolescente, que está en ese proceso de formar su identidad, opera de la manera como lo hace el común de las personas y se deja llevar… además, está aprendiendo conductas violentas que caracterizan el momento en el que estamos', dice.

Según la psicóloga, el joven ha crecido en un ambiente donde lo que una persona quiere se logra a través de amenazas y actos violentos. Y esto no sólo tiene que ver con el colegio.

'Desde la casa, con ejemplos tan pequeños como que si el niño no logra lo que quiere, entonces hace un berrinche y lo consigue. Esa conducta se está trasfiriendo a espacios donde por el volumen, las expresiones de por sí son más notorias, pero menos responsables, o por lo menos se descarga la responsabilidad sobre el otro', explica.

Así que los encuentros deportivos se presentan como un espacio perfecto para manifestarse. 'Entre el colectivo es más fácil perderse uno', agrega Nieto.
'Muchos se han dado cuenta de que a través de las agresiones medianamente logran algo; ellos piensan que de esa forma les atienden sus necesidades', afirma.
Según la especialista, también el docente aplica este mecanismo cuando se descontrola; entonces grita y amenaza y se olvida de concertar.

'El mismo papá cuando pierde las casillas, pega. Es una cadena. Nos hemos educado de una manera totalmente contraria y resolvemos nuestros problemas de manera violenta', dice.

Por eso, para Nieto, es indispensable hacer un acto de sensibilización de lo que está bien y está mal y de cómo desde las instituciones educativas se puede trabajar para detectar conductas delictivas y violentas y evitar que estos enfrentamientos ocurran.

'La medida de jugar a puerta cerrada es coercitiva y lo que genera es más resentimiento. Si se reprime un espacio como los Intercolegiados, los jóvenes van a encontrar otro', afirmó.

No sólo son estudiantes

Para Alfonso Rueda, entrenador deportivo del Colegio Salesiano, las tradicionales barras de los colegios están siendo infiltradas por muchachos que no han terminado el bachillerato y que han sido echados del colegio. 'Ya no se puede hacer deporte sanamente, hay estudiantes que le hacen caso a uno, pero otros son renuentes, influenciados por agentes externos', explica.

Sin embargo, un ex alumno de esta institución consultado, afirmó que sí asisten muchos exalumnos para unirse a la barra, pero no personas ajenas. 'Lo hacemos porque es nuestro colegio…lo vemos como el más grande sentimiento barrista', dice.

PREVENIDOS

Otro de los profesores consultados por esta Redacción, afirmó que los estudiantes andan prevenidos. 'Ellos van a ver los partidos pero llevan otros elementos. No lo ven por la parte deportiva, sino que convierten estos encuentros en enfrentamientos personales'.

Estarían replicando lo que ven en escenarios deportivos profesionales. 'Esto es el resultado de lo que pasa en los estadios de Colombia, los niños ven que llevan armas cortopunzantes, pólvora y piensan que pueden hacer lo mismo en los partidos del colegio. Ni si quiera la Policía los intimidan porque piensan que son más'. 

 

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