martes 26 de enero de 2010 - 10:00 AM

Castillos de Baviera: fantasías hechas realidad

Érase una vez un lugar dominado por poblados con casas uniformes y balcones repletos de flores, extensas praderas surcadas por lagos cristalinos, altas montañas cubiertas de nieve, exóticos castillos incrustados en los bosques, cúpulas entretejidas por el azul del cielo y el blanco de las nubes…  

De repente se escucha una voz: 'Grüss’ Gott' y lo que pareciera un cuento de hadas se transforma en realidad. La cita hace alusión al sur de Alemania, más exactamente a los Alpes bávaros, donde el monarca Luis II erigió para su reino, fantasías de piedra.

Y a estos castillos de leyenda, pueblos de juguete y paisajes de ensueño se llega fácilmente desde Múnich y Bad Tölz, la ‘capital’ de la alta Baviera, en autocar, en tren o en bicicleta. El acceso a las galerías y salones de los castillos se abre al público a partir de las 10 horas en invierno y las 9 horas en verano.


Munich

Capital de Baviera desde 1505, Múnich, además de ser la tercera ciudad de Alemania por el número de habitantes: un millón quinientos mil, es una de las más bellas y mejor preservadas de la actual república democrática y tanto su geografía como su idiosincrasia la hacen exquisita y acogedora.

Próxima a Austria, Italia y Suiza, Múnich ofrece tradición y modernidad, arte y diversión, cine y música, cerveza y pasión, historia y fútbol, naturaleza y cultura…  Eso y mucho más representa una visita a la cuna de los célebres Richard Strauss, Thomas Mann, Wassily Kandinsky y el excéntrico rey Luis II.

Un recorrido por esta ciudad, meca de la comunicación y la publicidad (después de Nueva York), sede de los estudios cinematográficos más grandes de Europa y, famosa por la Fiesta de la Cerveza u Oktoberfest, deberá contener 20 lugares ineludibles:

Plaza Marienplatz/Carillón, Museo Nacional Bávaro, Museo del Juguete, Museo Alemán, Mercado de las Vituallas, Karlsplatz, Jardín Inglés/Schwabing, Catedral de Nuestra Señora, Cervecería Hofbräuhaus,  Palacio Residenz/Teatro Nacional,  Odeonsplatz, Königsplatz, 'Atenas del Isar', Biblioteca Nacional de Baviera, Moderna, Pinacoteca, Maximilianeum: Parlamento de Baviera, Parque Olímpico/Museo BMW, Allianz-Arena, Jardín Zoológico, Hellabrunn, Ciudad del Cine Bavaria y Castillo de Nymphenburg.


Anecdotario

Un día soñé con conocer Neuschwastein, el castillo que copiara Walt Disney para la Bella Durmiente. Sabía que su original se hallaba en Baviera, al sur de Alemania.  Mis nexos con dicha región se remontaban a la estudiante de intercambio alemana cuya pasantía en Bucaramanga había gestionado yo en el año 2003. Algún día iría a su casa en Munich. Llegaría octubre de 2009 y otra estudiante colombiana, hoy día, ingeniera electricista, a quien también yo había gestionado su intercambio en la ciudad de Bogotá años atrás, enterada de mi permanencia en España, me invitó a su hogar en Munich. ¿Destino, causalidad, ley de correspondencia? Tal vez, lo cierto es que en Bogotá, en desarrollo del programa de intercambio estudiantil al que había sido referenciada en desempeño de mis funciones, Bianka Rugeles conoció a su marido bávaro, Geard Dielmann, quien estuvo en Colombia por el programa IAESTE, el mismo que cursó en Bucaramanga  la alemana que había hospedado en casa seis años atrás.

Un mismo propósito (el de los tres estudiantes de intercambio alemanes y colombiana); una misma función (la que yo desempeñaba en la coordinación de programas de movilidad estudiantil); un mismo destino (Baviera); dos orígenes (Colombia y Alemania); un sueño hecho realidad: conocer Neuschwanstein, producto del poder de la intención y de la rueda de la vida… 'Un día estás aquí, mañana allí, apoyas a alguien, ofreces un servicio y no sabes cuándo ni de qué forma volverá a ti la causa y la consecuencia de un trabajo hecho con entrega y buena voluntad'.  Fue mi experiencia, un regalo de la vida materializado al tener en vivo y en directo, ante mis ojos, al mágico castillo de Neuschwanstein!


Linderhof

Residencia habitual de Luis II, de inspiración rococó, se emplaza en el valle de Ammer.  Tanto el dormitorio del rey, revestido en estuco dorado y paredes tapizadas con tallas y pinturas, como sus jardines, estanques, y cuevas artificiales, rememoran el lujo y el modelo versallesco que caracterizó a Luis XIV.


Neuschwanstein

No  sólo Luis II, su corte y su reino; el compositor Richard Wagner y su ópera Lohengrin; Walt Disney; el escenógrafo que lo diseñó; el gobierno alemán; el millón y medio de personas que cada año lo visita, han hecho memorable a Neuschwanstein…  Pasado y presente convergen en este monumento, ciertamente, el más emblemático de Alemania. A 130 kilómetros al sur-occidente de Múnich, arribando al poblado de Schwangau, entre bosques y precipicios se alza esta fantasía medieval construida a lo largo de 17 años y abierta al público en 1886, siete semanas después de la muerte de su ideólogo Luis II, el ‘rey loco’ e inadaptado a su época, quien a pesar de las excentricidades y lujos con los que gobernó, se convirtió en el monarca más querido por los alemanes de ayer y de hoy. Tan sólo 102 días vivió en su onírico castillo Luis II. Las estancias de la cámara del rey, de estilo neogótico, la bizantina Sala del Trono y la Sala de los Cantores -en la que anualmente se celebran conciertos de música clásica-,  son especialmente recomendables durante su visita.

 

Hohenschwangau

Buena parte de su infancia pasó en este castillo Luis II, cuyo nombre traduce 'Schwangau de arriba', por su ubicación respecto del poblado que domina.  En su interior se destaca la Sala del Cisne y los pabellones y gabinetes que exteriorizan obras inspiradas en hechos y personajes de las remotas Sagas Germánicas y de las leyendas que Richard Wagner utilizara como base argumental de sus óperas.  Un piano de este compositor aún se conserva en una de las salas abiertas al público.


Herrenchiemsee

Concebido como una réplica del Palacio de Versalles en Francia, Herrenchiemsee, aunque inacabado por falta de recursos económicos, fue el lugar predilecto de retiro de Luis II.  Localizado junto al lago Chiemsee, en la isla de Herreninsel, impacta especialmente  por la Galería de los Espejos, de 98 metros de largo, 15 más que la de su similar parisino.


Nymphenburg

Al occidente de Múnich, rodeado de jardines y un lago de cisnes, se asienta majestuoso el castillo que fuera residencia de verano de los Wittelsbach (dinastía que gobernó Baviera durante 700 años).  Nymphenburg, joya del barroco alemán, fue construido entre 1664 y 1674.  Los autobuses turísticos hacen aquí una parada e invitan a los pasajeros a detenerse frente al Gran Salón, la Galería de las Bellezas   -que exhibe retratos de 36 mujeres muniquesas-,   el Museo de Porcelana y el Museo de las Carrozas, cuya colección de carruajes y trineos denotan la fastuosidad de los vehículos utilizados por Luis II.

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