sábado 05 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Cepitá, el corazón del Cañón del Chicamocha

A sólo 68 kilómetros de Bucaramanga y en pleno corazón del imponente Cañón del Chicamocha se esconde un hermoso pueblo que aguarda costumbres, historia y tradiciones de los antepasados.

Anclado en esta maravilla natural y a tan sólo 30 minutos de la vía principal que de Bucaramanga conduce a Bogotá y por una vía segura y fácil de transitar está Cepitá, una pequeña población habitada por más de dos mil cepiteños que esperan con alegría y amabilidad la llegada de los turistas interesados en conocer el famoso Chicamocha. Con una extensión de 139km², bañado por el río Chicamocha y las quebradas Guaca y Perchiquez esta población es realmente un oasis en medio del desierto.

Los cultivos de melón, tabaco, tomate, maracuyá y la presencia de pequeños cabritos que se ubican por lo lados de la vía principal para llegar a la población son, en primera instancia, los que le dan la bienvenida a los visitantes de este ‘pueblito pesebre’.


Recorriendo Cepitá

Un arco de mediana magnitud ubicado a la entrada a la población es la principal puerta de ingreso a Cepitá y se convierte en la guía que a pocos metros lo conduce al parque principal adornado por una Ceiba de amorosas ramas que conforman un bello paisaje, la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Cepitá que con la ayuda de la colonia residente en Bucaramanga está en gestiones de restauración, la estación de policía y algunas tiendas típicas del pueblo.

Calles empedradas, casas en tapia pisada, muros en bareque, puertas y ventanas de madera y techo en teja de barro conservan la esencia de los pueblos santandereanos que dan testimonio del aire colonial que permanece intacto en esta región.

Una temperatura que promedia entre 28ºC sin duda alguna lo motiva a visitar un destino turístico local. Se trata de una piscina de agua natural, libre de cloro y demás compuestos químicos que también atrae a los turistas por la leyenda de los poderes curativos y sanadores que tiene este líquido proveniente de ‘El ojito’ nacimiento natural.

Seguridad, tranquilidad y libertad se siente y percibe en esta población cuya principal actividad económica es el cultivo de tabaco, anís, fique y caña de azúcar, además de la ganadería, principalmente la caprina.


Cepitá se viste de fiesta

Desde hoy empieza la cuenta regresiva para los pobladores de Cepitá. Del 26 al 28 de diciembre el pueblo presencia la fiesta del retorno, en honor a la patrona de pueblo, La Inmaculada Concepción.

Bailes, actividades de esparcimiento, recibimiento de las colonias y exposiciones caprinas hacen parte de los espectáculos por disfrutar.

Para vivir estas ferias y fiestas usted lo puede hacer con total tranquilidad. La carretera y el pueblo permanecen custodiado por las autoridades militares y en el municipio usted encuentra cómodos y lujosos hostales acondicionados como un hotel de lujo en la ciudad con capacidades para 25 a 30 personas y dotadas con muebles nuevos y rústicos, baño privado en cada habitación y atención familiar.

A esto se suma el servicio de restaurante que allí también encontrará cuya principal oferta gastronómica es el cabrito sudado, la pepitoria y los chorizos de carne de cabro. Cabe destacar que el sabor de esta carne es especial y diferente debido a que el cabrito de esta región se alimenta con orégano natural. Es por esto, que no requiere de condimentos y saborizantes artificiales.

Con todas estas posibilidades no hay duda de que Cepitá es un destino nacional por excelencia. Visítelo y compruebe la majestuosidad del Cañón, la tranquilidad del pueblo, la amabilidad de sus gentes y el inigualable sabor de su gastronomía.


Lugares De interés

• La Loma de las viacrucis.

• Las playas del Chicamocha.

• La quebrada Perchiquez.

• Las aguas del ojito, la piscina municipal con su agua natural.

• El Museo casa de Antigüedades Rubén Augusto Avendaño', donde se encuentran objetos antiguos de la región.


¿Quién se queda con los amigos?

A sus 79 años, Don Roberto Carreño, uno de los hijos ilustres de Cepitá se aviva con su voz y se enorgullece hablar de su tierra, Cepitá,  la misma que lo vio nacer, que le permitió conocer a su esposa, Nelly Carreño también cepiteña, y donde se criaron sus ocho hijos.

Asegura que su principal actividad fue la agricultura y que pese a por motivos personales hoy día reside en una finca a las afueras de Bucaramanga cuando hay posibilidad visita a su tierra.

'El pueblo ha cambiado. Hoy día hay más opciones para que la gente nos visite porque hay hospedajes con servicio de restaurante y es un municipio muy tranquilo a donde los turistas pueden ir con total seguridad y comodidad'.

 

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