sábado 08 de agosto de 2009 - 7:48 PM

Correa comienza segundo mandato con promesa de radicalizar "revolución"

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, comienza el lunes su segundo mandato en el que ha prometido radicalizar las posiciones de su "revolución ciudadana", una revolución, que asegura, es "pacífica" y "no tiene regreso".

Con el apoyo del 51,99 por ciento de los votantes en los comicios del pasado 26 de abril, Correa afronta este segundo mandato consecutivo con el principal escollo, en el plano externo, de la tensión con su vecina Colombia, con quien no mantiene relaciones diplomáticas.


Quito rompió con Bogotá el 3 de marzo de 2008, tras el bombardeo colombiano de un campamento que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) habían instalado en el enclave de Angostura en territorio ecuatoriano.

La situación con Colombia, el principal socio comercial andino de Ecuador, se tensó más con la difusión de vídeos atribuidos a las FARC y de apartes de supuestos diarios de líderes rebeldes en los que se vincula a ex funcionarios del Gobierno con las FARC.

La tensión ha llegado al extremo de que Correa ha advertido con una "respuesta militar" si Colombia "agrede nuevamente a Ecuador".

Ecuador gira su política internacional en torno a la defensa de la soberanía, argumento que ha esgrimido no sólo en el caso de Colombia sino en su decisión de poner fin, este año, al acuerdo con Estados Unidos para el uso de la base de Manta en operaciones antinarcóticos regionales, después de diez años.

Quito asegura que esa decisión no ha afectado a la relación con Washington que, en palabras del canciller, Fander Falconí, son "muy buenas" y en octubre próximo comenzará un diálogo bilateral en torno a la seguridad, movilidad humana, cooperación y comercio.

Ecuador, que ha rechazado negociar un tratado de libre comercio con Estados Unidos, plantea un acuerdo de comercio para el desarrollo, que tenga como pilares: comercio, diálogo político y cooperación.

También bajo el paraguas de la soberanía, Correa ha advertido que radicalizará su posición ante las petroleras para que el mayor beneficio de la extracción de crudo se revierta al pueblo ecuatoriano y no vaya a las arcas de trasnacionales.

Correa, un economista, de 46 años, a quien la oposición tilda de prepotente y autoritario, ha advertido que "nada ni nadie" frenará lo que él llama "huracán de soberanía" y ha apuntado que avanzará en su "revolución" pacífica para cambiar las estructuras del Estado.

Pese a las críticas de la oposición, Correa ha defendido el ingreso de Ecuador a la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba), liderada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y ha insistido en la necesidad de crear una organización de estados latinoamericanos que propugnen la integración.

En el orden interno, Correa mantiene una dura polémica con algunos medios de comunicación y, recientemente, se ha visto afectado por un escándalo en el que ha sido involucrado su hermano Fabricio, por una serie de contratos con el Estado, de unos 80 millones de dólares, ahora en proceso de anulación.

En lo económico, su mayor triunfo lo enmarca en la renegociación de los bonos global 2012 y 2030, pues Correa aseguró que la operación por la cual retiró del mercado el 91 por ciento de esos papeles fue un hecho "histórico" que superó sus propias espectativas.

Además, el Gobierno considera que gracias a acciones que no perjudicaron a los más pobres, logró atravesar sin mayores traumas la cresta de la crisis financiera internacional.

"Ecuador y Perú van a ser los únicos países de América Latina que crezcan en medio de la crisis. Colombia, Chile, México, Brasil, Argentina, economías mucho más potentes, van a decrecer", señalaba el ministro coordinador de la Política Económica de Ecuador, Diego Borja, al negar que Ecuador esté en recesión.

En lo político, Correa defensor del llamado "Socialismo del siglo XXI", logró en su primera administración, que comenzó en enero de 2007, una de sus mayores aspiraciones: una nueva Constitución.

A tenor de la conformación del legislativo, el inicio del segundo mandato de Correa hace temer a la oposición episodios de autoritarismo pues tiene la mayoría de escaños, mientras los partidos políticos tradicionales han quedado casi anulados y los sindicatos y otras organizaciones sociales parecen no lograr la fuerza suficiente para hacerle frente.

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