martes 05 de enero de 2010 - 6:31 PM

David Murcia no aceptará cargos en Estados Unidos

El extraditado David Murcia Guzmán, cerebro de DMG, no aceptará cargos ante la justicia de los Estados Unidos y tratará de demostrar su inocencia.



La afirmación la hizo este martes el abogado Robert Abreau, quien representará a Murcia ante las cortes estadounidenses. El jurista manifestó en diálogo con RCN Televisión que su cliente no tenía conocimiento de las 18 transferencias bancarias por 2,2 millones de dólares que se realizaron en cuentas bancarias de ese país.

Las declaraciones de Abreau se dan horas después de que el Gobierno Nacional, a través de la Dijin de la Policía, entregó en extradición a Murcia Guzmán para que inicie las diligencias correspondientes a partir de este miércoles, cuando Murcia sea llevado ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

"El plan de él (David Murcia), ha sido ir a juicio a los Estados Unidos para demostrar que no tenía conocimientos de estas transferencias, no las autorizo, sino que fueron hechas sin su conocimiento", afirmó Abreau.

De la misma manera, y ante una eventual condena el abogado se mostró optimista en cuanto a que ésta no supere los nueve años, teniendo en cuenta que los delitos que hasta el momento se sabe le son imputados son lavado de activos agravado y captación masiva y habitual de dineros.

De la misma manera, Murcia deberá explicar cómo, cuándo y por qué adquirió nueve propiedades en los estados de Florida y California, aparentemente con dineros producto de actividades ilícitas.

A pesar de ello, el abogado espera que en los próximos días la fiscalía federal le dé a conocer la totalidad de los cargos propuestos en contra de Murcia.

De la misma manera, Abreau advirtió que Murcia no colaborará con las autoridades americanas y que no aceptará el cargo de lavado de activos que le imputan.

Así fue

A las 4:30 de la mañana inició el operativo para la extradición, hace pocos minutos, de David Murcia Guzmán, fundador de la firma DMG, condenado a 30 años de prisión y requerido por la Corte del Distrito Sur de New York, Estados Unidos.

A las 7:05 de la mañana fue entregado por las autoridades colombianas a los agentes de la DEA. Y muy cerca de las 8:30 de la mañana el avión despegó con rumbo a Estados Unidos junto con 8 agentes estadounidenses lo recibieron.

Desde las instalaciones de la cárcel La Picota de Bogotá, agentes de la Dijín de la Policía trasladaron a Murcia en helicóptero hasta la pista del aeropuerto Militar de Catam, donde queda ubicada la base de Antinarcóticos y lo esperaba el avión de la DEA para llevarlo a suelo estadounidense.

La Corte del Distrito Sur de New York solicita a Murcia y a su socio William Suárez, por su posible responsabilidad en el lavado de 30 millones de dólares procedentes del narcotráfico; también por adquirir nueve propiedades en los estados de Florida y California con dinero ilícito.

La justicia estadounidense lo investigará por los delitos de lavado de activos agravado y captación habitual de dinero.

El 14 de octubre pasado, la Corte Suprema de Justicia entregó su aval para la extradición. La encargada del fallo fue la Sala de casación penal, la cual aceptó la solicitud de la justicia estadounidense.

El 20 de noviembre, el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, firmó los decretos que permitían la entrega de Murcia y su socio a la justicia estadounidense.

Un mes después, el 16 de diciembre, el Juez José Reyes condenó a Murcia a 30 años y ocho meses de prisión y a pagar una multa de 24.850 millones de pesos, por los delitos de lavado de dinero y captación ilegal agravada.

Murcia fue capturado el 19 de noviembre de 2008 por hombres de la Dijín de la Fiscalía, en coordinación con las autoridades panameñas, país donde se refugiaba.

Asimismo, en Montevideo, Uruguay, se logró la captura de su esposa Joanna Ivette León, quien fue requerida en extradición por Colombia, pero la solicitud fue negada por la justicia de ese país.

En el departamento de Caldas se registraron las capturas de más socios de la captadora DMG, como fue el caso de la madre de Murcia, María Amparo Guzmán, y su socio William Suárez, quien al parecer iba ser extraditado hoy, pero el cumplimiento de una diligencia lo impidió.

En Putumayo se logró dar con el paradero de Leonardo Bastidas, y en Bogotá con Margarita Pabón y Daniel Ángel Rueda, socios principales de la firma.

Según información entregada por el comandante de la Dijín, coronel Luis Guillermo Ramírez, David Murcia logró crear nueve empresas con capitales que superan los mil 111 millones de pesos.


La caída del imperio de DMG

La estantería se comenzó a caer un sábado por la mañana. A pocos kilómetros de la Hormiga (Putumayo), en el retén policial causó sospecha una camioneta roja de estacas, con placas SDL-499. Apenas corrieron la carpa, los agentes se encontraron con varias bolsas y cajas. Una de ellas les llamó la atención. Estaba mal pintada con marcador y decía: "Acción Social. Plan Colombia". Apenas las abrieron, los policías se encontraron con 6.500 millones de pesos en efectivo.

Semejante cantidad de plata, que supuestamente iba para el supermercado La Subasta, de Orito (Putumayo), no pudo ser explicada por los transportadores, pero una de las personas implicadas tiró una pista contundente. Dijo que "el dinero era de un grupo de inversores inteligentes como parte de un convenio con un señor llamado David Eduardo Helmut Murcia Guzmán".

La incautación de ese 18 de agosto de 2007 fue el detonante para que la Dijín de la Policía Nacional se metiera en las entrañas de DMG, el negocio que Murcia Guzmán y su esposa, Joanne Ivette León Bermúdez, habían creado en Putumayo en 2003 y que en menos de cinco años logró captar, según las autoridades, cerca de 4,8 billones de pesos en el país.

Ahí se comenzó a desplegar una operación conjunta de las autoridades que implicó siete fases y culminó con la captura de la cúpula de la captadora de dinero intervenida por el Gobierno Nacional.

"Después de descubrir ese dinero, comenzamos a hacer un seguimiento telefónico y se identificaron personas y el tipo de delito que se estaba cometiendo", recuerda un investigador de la Dijín.

Con buena parte de la investigación adelantada, hubo otro hecho que confirmó muchas de las sospechas que tenían los investigadores. El 17 de noviembre de 2007, de la panadería El Gran Trigal, en Bogotá, se robaron 10.000 millones de pesos en efectivo. William Suárez, cuñado de Murcia Guzmán, solo denunció 500 millones en el hurto, según las autoridades.

Mientras iban apareciendo más pistas y el escándalo en torno a las excentricidades de Murcia y sus socios aumentaba, se sumaron otras entidades a la investigación como la Superfinanciera, Supersociedades, Dian y la Uiaf. Así se conformó un pool de organismos que escudriñó en las entrañas de DMG y recibió el apoyo de autoridades de Estados Unidos, Panamá, Ecuador, Chile y Andorra.

Mientras tanto, revela otro investigador, en la Fiscalía se daba curso a tres radicados. Dos de ellos públicos y uno reservado, que a la postre se convirtió en el que significó el éxito de la investigación.

En este radicado reservado se manejó toda la interceptación técnica (correos electrónicos, teléfonos fijos, celulares, Blackberry) y el seguimiento a la cúpula de la organización.

Para este rastreo se infiltraron mujeres en empresas de DMG y hasta vendedores callejeros de frutas y chicles que se acercaban a empleados y locales.

Estos procedimientos permitieron que, entre el primer decomiso de dinero (el del 18 de agosto de 2007) y el 19 de noviembre de 2008, las autoridades se incautaran de 15.000 millones de pesos en efectivo en diferentes operativos en Nariño, Putumayo, Bolívar, Caldas y Cundinamarca.

LA VIDA LOCA
Mientras seguían las pesquisas, los excesos de Murcia y sus colaboradores continuaban. Investigadores de la Dijín identificaron que Murcia, para 2008, cuando vivía en Panamá, ante el inminente requerimiento de la Justicia colombiana que ya veía venir, despilfarraba el dinero que cerca de 300 mil ahorradores le confiaron.

"Ni en las épocas de Pablo Escobar o los Rodríguez Orejuela vimos tanta ostentación y derroche. En Panamá, Murcia alquilaba un piso en un hotel por 100 mil dólares al mes. Cuando iba a un restaurante llamaba a sus guardaespaldas y les decía que le trajeran sus autos deportivos para parquearlos y presumir frente a los demás clientes", revela otro investigador de la Dijín.

En esa feria del derroche, se hicieron famosas las fiestas que dio en islas del Caribe que alquilaba y a las que asistían algunos miembros de la farándula televisiva nacional y muchas modelos.

Ya con la presión encima de las autoridades y mientras Murcia y sus colaboradores se daban la gran vida, el problema social crecía en el país. Muchos ahorradores empezaron a desconfiar de las increíbles ventajas que daba meter sus dineros en las empresas de DMG y el Gobierno tomó la decisión de cerrar, a través de la Supersociedades, todos los establecimientos comerciales vinculados al conglomerado.

GOLPE DE GRACIA
El 17 de noviembre de 2008, a las tres de la mañana, la Dijín le dio el mazazo que le faltaba a DMG. Allanó la empresa Cemco Tecnología, y decomisó los servidores donde se guardaba toda la base de datos de los ahorradores. Ahí estaba la prueba de lo que había captado la empresa de Murcia.

Esa semana, el imperio levantado por David Murcia Guzmán se terminó de desgranar. El 18 de noviembre se emitieron las órdenes de captura de David Murcia Guzmán, Joanne Ivette León Bermúdez, Daniel Ángel Rueda, Margarita Pabón, William Suárez y Amparo Guzmán de Murcia.

Y todos comenzaron a caer. Primero Ángel y Pabón, después Suárez y luego, en Panamá, Murcia Guzmán.

"Murcia estaba en una carretera provincial de Panamá solo, entre unos matorrales y con una pequeña maleta. Se iba a volar a Costa Rica. De ahí fue extraditado a Colombia", recuerdan los investigadores.

En total, las autoridades le incautaron al conglomerado DMG 500 propiedades en Colombia, 2 aviones, 2 yates, 29 vehículos de alta gama, 15.000 millones en efectivo. La investigación, en esta fase, dejó como resultado 116 líneas telefónicas intervenidas y 294.000 llamadas escuchadas. Además de 4 cuentas de correo electrónico, 12 seguimientos, 75 inspecciones judiciales y 710 solicitudes a otras entidades para buscar información.

EL VIAJE
Hoy David Murcia Guzmán cumple con su extradición (firmada el pasado 20 de noviembre por el presidente Álvaro Uribe Vélez) a los Estados Unidos. La cúpula de DMG está en la cárcel. Ángel y Pabón, condenados; Suárez a punto de ser extraditado también y Joanne Ivette, refugiada en Uruguay.

El 5 de agosto pasado el Juez Cuarto Penal Especializado de Bogotá encontró culpable a Murcia Guzmán de los delitos de captación masiva y habitual de dinero y lavado de activos, de acuerdo con la norma 323 y 324 del Código Penal. Sin embargo, el juez no estableció la pena y el 15 de diciembre se conocería el dictamen.

Según David Grajales Marín, uno de los abogados de Murcia, su cliente no puede ser doblemente juzgado porque, según él, "se vulneran los derechos y se le estaría imponiendo una doble incriminación, porque se haría un juicio en Colombia y otro en Estados Unidos".

Sin embargo, el general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional, expresó que su extradición se da por el supuesto delito de lavado de activos en Estados Unidos.

Una de las pruebas que tienen los investigadores en su contra sería el supuesto lavado de dinero en una cuenta del Merrill Lynch Bank, por lo cual lo requiere una corte del Distrito Sur de Nueva York.

Además, según las autoridades en Colombia, Murcia realizaba compras de propiedades en Miami con dólares limpios de personas que tenían cuentas en Estados Unidos y pagaba en pesos en el país a estas personas para disfrazar las operaciones.

Y para la Policía Nacional, hay pruebas claras de lavado de dineros en Belice, Andorra y Panamá.

Murcia ya dijo que apenas llegue a Estados Unidos se declarará inocente. Mientras tanto, Mauricio (prefiere omitir su apellido), uno de los 300.000 mil colombianos que confiaron sus ahorros a DMG, se lamenta del día en que le hizo caso a una prima y metió sus ahorros (25 millones) en las empresas de Murcia.

"Ahora espero que la interventoría nombrada por el Gobierno me devuelva algo. Murcia que pague lo que hizo, pero no creo que esa platica se vuelva a ver", dice.

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