domingo 15 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Delitos ‘en línea’

El 12 de noviembre de 2007, Juan Carlos* descubrió que en su cuenta corriente faltaban $60 millones. Asustado, corrió a las oficinas de su banco, aquí en Bucaramanga, y una asesora le informó que ese mismo día se habían realizado dos transferencias por valor de $30 millones cada una, a dos cuentas de otra entidad bancaria.

¿Cómo era posible? 

El banco tampoco tenía la respuesta, así que ese mismo día, este hombre colocó la denuncia en la Sijin y un grupo de investigadores que se especializa en delitos informáticos, se encargó de confirmar que Juan Carlos había sido víctima de un ciber robo que llevaría a la captura de cinco delincuentes.

Uno de los investigadores explica que lo primero que hicieron fue confirmar la dirección física donde fue realizada la transacción, que resultó ser un establecimiento público donde se ofrece el servicio de Internet.

Este sitio era frecuentado por un sujeto que coincidía con la fotografía que él mismo había suministrado en el momento de abrir la cuenta bancaria a donde se hicieron las transacciones. La propietaria del lugar lo reconoció. 'Ella informó que ese hombre visitaba el lugar una vez por semana'.

Los investigadores sólo tuvieron que esperar unos días para que el hombre se presentara en el establecimiento. Se sentó en un computador ubicado en un rincón y pidió una gaseosa. Se demoró alrededor de 35 minutos y salió.

Mientras una parte del grupo de investigación lo seguía, otro tomó las huellas dactilares que el hombre había dejado en la botella.

'Sabíamos que había abierto una cuenta bancaria con documentación falsa, pero por cotejo de huellas dactilares se pudo identificar y dar con su paradero', explican.

Luego, con autorización de la Fiscalía, fueron interceptadas sus líneas telefónicas y así capturaron a cuatro personas más dedicadas a enviar correos electrónicos que simulaban logos de entidades crediticias donde informaban la implementación de nuevas políticas de seguridad.

Junto a esta información, creaban un link con el fin de que la víctima llenara un formulario de datos personales con usuario y clave de sus cuentas personales, para luego realizar transferencias no consentidas por el titular.

Así cayó Juan Carlos, víctima de una modalidad de estafa virtual conocida como phishing.

Finalmente, estas personas fueron juzgadas por el delito de hurto calificado y concierto para delinquir.

El intendente Ciro Alfonso Moreno Rodríguez, Jefe del Grupo Investigativo de Delitos Informáticos de la Sijin en Bucaramanga, afirma que este tipo de fraude ocurre cuando la gente entra a equipos no seguros.

Juan Carlos corrió con suerte porque se dio cuenta del robo el mismo día. Por lo general, las víctimas sólo se enteran cuando les llega el extracto bancario.  

'Existen muchas herramientas para capturar datos en un equipo de cómputo. En un Café Internet cualquiera puede instalar un software que captura datos y que el antivirus no reconoce. Hay incluso algunos que envían estos datos directamente a una cuenta electrónica, definida por los delincuentes', explica el investigador.

Pero los fraudes electrónicos no son los únicos delitos informáticos.

Según el intendente Moreno, también lo son los correos electrónicos que contienen injurias, 'donde afirman que eres una prepago o, por ejemplo, que tienes Sida' y también las calumnias, que están tipificadas en el Código Penal, 'como acusar al destinatario de ser un ladrón o un asesino'.

Durante 2008, en Bucaramanga la Sijin recibió 54 denuncias por calumnia y 23 por injuria.

Pero el delito que encabeza las estadísticas locales de estos delitos son las amenazas, que incluyen desde aquellas que atentan contra la vida hasta las más variadas formas de extorsión.

En 2008 hubo 93 denuncias de este tipo y en lo que va del 2009 ya se han presentado 33.

El jefe del Grupo Investigativo de Delitos Informáticos explica que esto se debe a la masificación de Internet.

Correos amenazantes


Constanza* trabajaba con una reconocida marca nacional y a través de su correo personal conoció a un joven que compartía su misma actividad laboral. Se hicieron tan amigos que el joven renunció a su trabajo y logró que lo contrataran en la empresa de Constanza.

Decía que quería estar cerca de ella; incluso ella aceptó que intercambiaran los correos electrónicos para manejar información laboral. Sin embargo, al poco tiempo, Constanza empezó a recibir mensajes con contenidos intimidantes y amenazantes, sin saber su procedencia.

Lo más fácil fue cambiar de correo que compartió con sus amigos más cercanos, entre ellos, su enamorado. Pero las amenazas continuaron.
'La acusaban de vagabunda, le decían que era una zorra, que ya se le acercaba la hora para arreglar cuentas y que se iría al más allá a descansar', cuenta unos de los investigadores.

Constanza cambió de correo electrónico más de cuatro veces en menos de un mes, pero la situación continuó hasta que buscó la ayuda de las autoridades.
Primero fue a un CAI para informar la situación y de allí la remitieron a la Sijin. Instauró la denuncia  y el grupo de investigadores pudo recuperar los textos de los mensajes que le habían sido enviados a sus correos electrónicos, con el fin de encontrar la procedencia.

No fue fácil, pero se logró establecer que la persona que enviaba los correos era un primo de Constanza, que mantenía ocultos sus sentimientos pero que con la llegada de un enamorado, los transformó en resentimiento.

Esta persona quedó a disposición de la Fiscalía y tuvo que pagar por los delitos de injuria, calumnia y amenaza.

El intendente Ciro Alfonso Moreno Rodríguez, explica que los ciber delincuentes se aprovechan de la falta de conocimientos de los usuarios en temas de seguridad y que esta es una de las razones por las que este tipo de delitos han aumentado.

Sin embargo, aunque hasta 2008 no se contaba con herramientas jurídicas para combatir ese flagelo, desde el 5 de enero de 2009, con la Ley 1273 llamada 'De la protección de la información y de los datos', los ciber delincuentes pueden recibir penas de 48 hasta 96 meses de prisión.

'Si yo capturaba a una persona que accedió a un servidor sin el consentimiento del encargado, se le ponía una multa pero hoy, con la ley 1273, aumentan las penas con prisión y multas de 100 a mil salarios mínimos mensuales. Antes sólo había un artículo en el Código Penal, ahora hay ocho más. Las víctimas tienen que denunciar'.

*Nombres cambiados.

 

Vea además en la edición impresa

  • Modalidades de Engaño
  • Para estar ‘ciberseguro’

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