domingo 24 de enero de 2010 - 10:00 AM

Economía y elecciones, efectos y consecuencias

Este año es particular en el país; el calendario electoral está muy activo con la próxima escogencia en marzo de representantes y senadores y en mayo de Presidente de la República.

Pero esto no tiene sólo implicaciones de tipo político; históricamente un año electoral tiene influencia sobre la economía, pues la estabilidad del gobierno y la tendencia del mismo determinan muchos otros aspectos como el ánimo inversionista, el gasto estatal e incluso la tasa de cambio.

Para el ex ministro Rudolf Hommes, en momentos en los que la economía apenas sale de una grave recesión mundial, un año electoral es buena noticia.

'Las elecciones influirán sobre la economía de manera positiva, porque tradicionalmente durante esa época hay mucho gasto público', anotó.

Sin embargo, para el profesor Germán Umaña, de la Universidad Nacional de Colombia, la escogencia de candidatos no es favorable para la economía. 'Van a privatizar parte de Ecopetrol y a vender Isagen, para gastárselo en un año electoral, y seguramente vamos a tener pobres tasas de crecimiento y altas tasas de desempleo, y sumado a todo esto un Gobierno que habla de la seguridad inversionista que afecta y va en contra de la seguridad social', argumentó el analista.

Pero frente a las críticas de más gasto público en esta época, el ministro de Hacienda de Colombia, Óscar Iván Zuluaga anunció que el Gobierno Nacional hará los esfuerzos necesarios para aplazar el gasto público con el fin de garantizar la sostenibilidad fiscal.

'A pesar de que en 2010 se llevarán a cabo las elecciones presidenciales y legislativas, los gastos considerados como no prioritarios serán diferidos', dijo.

Igualmente, el Presidente Álvaro Uribe Vélez fue enfático en manifestar que el hecho de ser este un año electoral no es razón para tener excesos en los gastos.

'Al contrario, hay que mostrar toda nuestra responsabilidad y esa responsabilidad se expresa con la capacidad de reducir el gasto aún en un año con elecciones', aseguró el Presidente.

Las razones que expuso tienen que ver con la crisis mundial, pues este hecho, recordó, llevó a Colombia a tener menos ingresos fiscales de lo que el Gobierno había presupuestado, por lo que explicó que si bien es posible que este año, haciendo un mayor esfuerzo en endeudamiento, se pueda financiar el gasto inicialmente comprometido, eso podría afectar al fisco en el largo plazo.

De la mano

Para el ex ministro Luis Carvajal Basto indiscutiblemente economía y política van tomadas de la mano y este año es uno de los aspectos más delicados en su manejo, pues el país está en el margen de la crisis y a la salida de los efectos de la recesión mundial.

'El asunto más delicado para nuestra economía en 2010 tiene que ver con la estabilidad política y la seguridad jurídica, indispensables para mantener la confianza, es decir que la contienda electoral no devenga en canibalismo y se respete el fuero de los temas de Estado y las Instituciones. Ya en 2008, empezando a sentirse los efectos de la crisis mundial, no faltaron quienes, buscando dividendos políticos, quisieron crear en la opinión un clima artificial de caos', dijo y agregó que 'las elecciones presidenciales, independientemente de la reelección, nos van a mostrar de nuevo políticos dispuestos casi a cualquier cosa para acceder al gobierno y no es descabellado pensar en la necesidad de un pacto por la estabilidad institucional y económica, respetado por los partidos y fuerzas políticas. Con el bienestar de la gente y las instituciones debemos ser más que responsables'.

Volatilidad

Para otros analistas, la volatilidad es el efecto inmediato de un año electoral.

Carmen Elena Salcedo, de Corficolombiana, asegura que las elecciones generan incertidumbre ante los ojos del mundo y eso se mueve según hacía qué lado se estén ganando las encuestas.

'Hay temor, hay incertidumbre, pues las elecciones cambian la percepción interna del país', aseguró.

Por su parte Julián Cárdenas, de Corredores Asociados, asegura que siempre, en Colombia y en el mundo, las elecciones han tenido implicaciones en la economía, y en su opinión, la principal este año será la tasa de cambio.

'Las empresas, ante la incertidumbre por las elecciones, realizarán operaciones de cobertura, es decir, comprarán dólares antes de mayo y esto hará que aumente la tasa de cambio', explicó.

Aunque asegura que la magnitud de ese aumento es impredecible. 'Por ahora hay recursos tanto del Gobierno como de la inversión directa, por lo que creemos que la demanda de dólares será menor a la de otros años electorales', añadió.

Para Cárdenas, la inversión, que es otro factor que se disminuye, tradicionalmente, durante la época electoral, no sufrirá mucho en Colombia, pues, aunque el inversionista siempre tiene en cuenta la situación política del país, esta vez hay planes a largo plazo y confianza en Colombia.

'Un aspecto que marcará mucho será el tema Venezuela, que dependerá del enfoque de cada candidato y la percepción de los electores sobre ello', dijo.

Daniel Velandia, director de Estudios Económicos Ultrabursátiles, asegura que bajo la condición de un proceso electoral tranquilo en Colombia y la ausencia de mayores ruidos de deuda soberana, en este 2010 la tendencia del dólar debería ser a la baja en la primera parte del año y de fortalecimiento alrededor de finales del segundo trimestre y el tercero, cuando comience a ser inminente el comienzo de una política monetaria restrictiva por parte de la FED.

'Los niveles mínimos esperados del año bajo este escenario se acercarían a mínimo entre mil 800 y mil 850 pesos, mientras que los máximos a entre los dos mil 400 y dos mil 450 pesos.

Los riesgos sobre los pronósticos son altos y la volatilidad puede predominar en el 2010, año en el que los países con mejores indicadores macroeconómicos resultarán beneficiados', dijo.

Roberto Steiner, director de Fedesarrollo, dice que habrá consecuencias, pero el próximo Gobierno debe tener metas específicas sobre el tema de la economía.

'Si bien la incertidumbre política nunca es buena para las decisiones económicas, su efecto adverso tampoco se debe exagerar.  El próximo Gobierno, en materia económica, debe consolidar las buenas cosas que ha hecho éste -incluidas la Seguridad Democrática, la búsqueda de nuevos mercados para nuestras exportaciones, la participación del sector privado en sectores otrora monopolizados por el Estado- y enfrente muy rápidamente los diversos retos que infortunadamente aun no han sido atendidos. Entre estos destacamos la necesidad de una reforma tributaria estructural; la definición de una arquitectura institucional propia de un país crecientemente dependiente de su sector minero-energético; un cúmulo de reformas conducentes a que Colombia deje de ser, dentro de los países grandes de América Latina, el de mayores tasas de desempleo e informalidad y una reforma a la institucionalidad en el sector de infraestructura vial', dijo.

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