domingo 21 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Empresarios que remanufacturaron su capital

La Casa del Clutch es recordado como uno de los referentes más antiguos que hay en Bucaramanga en cuanto a reparación y venta de todo tipo de embragues.

El negocio lleva más de 23 años, sin embargo esta historia tendría otro fin de no ser por las personas que actualmente están al frente del negocio, quienes desde hace cuatro años emprendieron una fuerte lucha para que la empresa en la que habían trabajado prácticamente toda su vida no se fuera a pique.

Precisamente uno de los protagonistas de este cuento es Miguel Ángel Aguillón Vera, un técnico de embragues y diagnostico de fallas que, como dice, se formó en su oficio por accidente.

Él entró a la empresa hace 14 años y no precisamente como técnico, sino como vendedor de embragues.

Según afirma, fue tal el gusto y conocimiento que adquirió en el campo para que tener éxito en sus ventas, que hoy es una de las personas más experta en embragues de la ciudad y hace parte del equipo de siete socios, que fueron por muchos años empleados de la Casa del Clutch, y que ahora se han convertido en dueños de su trabajo y su negocio.

La experiencia que hoy cuentan fue para ellos una de las mejores decisiones que pudieron tomar para mantener un trabajo estable y con proyección de crecimiento.

A remate

En 2006, fecha en la que el negocio estaba a punto de ser liquidado, el antiguo gerente reunió a los empleados del taller para comunicarles una decisión que les cayó  como baldado de agua fría: iban a cerrar el negocio por lo que la maquinaria, los predios y todo con lo que contaban estaba a punto de ser rematado.

Con las ideas dispersas y algunos con la proyección de montar su propio negocio con la plata de la liquidación, finalmente se centraron en un objetivo;  tomaron la decisión de juntar esa plata entre todos, comprar las máquinas y arrendar el lote en el que funciona para poner a marchar nuevamente un negocio que estaba a punto de ser cerrado.

Hoy, casi cuatro años después, se siguen poniendo la camiseta con más orgullo para que los servicios vuelvan a ser tan demandados como lo fue durante la época dorada del taller.

'Es importante preservar el negocio porque son técnicos con más de 40 años de experiencia que no se podían desperdiciar en otro oficio y la idea de tener un trabajo fijo también fue la constante. El principio no fue fácil porque teníamos que mostrar ante la Superintendencia de Sociedades que podíamos comprar la empresa y que podíamos mantenernos, así que con la asesoría de varias entidades y hasta con proyecciones que nosotros hicimos, demostramos finalmente que sí podíamos', aseguró Olga Lucía Quintero Muñoz, actual gerente del taller.

Ella también hizo parte del proceso de renovación, ya que durante casi 16 años se dedicó a manejar la parte operativa y de sistemas de facturación y ventas, sin embargo también tuvo que recurrir a intensos procesos de capacitación para llegar al cargo que tiene.

'Para mí fue un reto bastante grande y difícil, pero con las capacitaciones he podido conocer muchas cosas, como hacer proyecciones de ventas, flujo de cajas y hasta análisis de costos. Precisamente en este momento estamos en un análisis porque todavía mantenemos los precios de la pasada administración', añadió Quintero Muñoz.

LKK en todo el país

La marca LKK que desarrolla la Casa del Clutch hace que el taller sea reconocido en todo el país, ya que los embragues remanufacturados, prensas y discos que producen son, a juicio de los expertos de este negocio, mejores que los nuevos. Dentro de dos años, una de las proyecciones es que la marca tenga ventas directas en 11 ciudades del país, ya que actualmente la mayor parte de ellas son dirigidas a la Costa Atlántica.

El éxito de los embragues LKK según Miguel Ángel es el conocimiento que ellos tienen de las masas exactas con las que los reparan, además los repuestos originales son producidos en pasta de vidrio, que les reduce su vida útil. 'Comprar un embrague remanufacturado no sólo contribuye con el compromiso de reciclar, sino que pueden salir hasta 70% más económico', añadió Miguel.

Mercado también aprieta

Para una industria como esta cada variable del mercado por muy insignificante que parezca influye. El dólar es una de las cosas que influye en los costos del taller ya que insumos como soldaduras especiales o pastas para discos son importadas, pese a que el proceso lo hacen actualmente a través de una comercializadora internacional otro de los objetivos de estos empresarios es convertirse en importadores directos de los productos para reducir algunos costos.

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