domingo 09 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

En una década, habrá cacao a cántaros en Santander

Santander, al paso que va, es decir, si sigue con ese ritmo de siembra, tendrá que comprar más de un cántaro para echar el cacao que producirá en la próxima década.

Y no es exageración, no, pues en 10 años, los granos de cacao que se recolectarán en este departamento serán el doble de la producción actual del país.
Y es que las cuentas son sencillas.

En Santander están plantadas 34.800 hectáreas, las cuales significan el 48% de la producción nacional, afirmándose en 2008 como el primer productor del país.
La proyección es que en 2019 se tengan 64 mil hectáreas con producciones de 1.000 kilos cada una, lo que daría 64 mil toneladas, más del doble de lo que en la actualidad se produce en el territorio nacional.

Y es que esa meta, a juicio de José Omar Pinzón Usehe, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Cacaoteros, Fedecacao, está muy cercana a cumplirse.

Sitios definitivos

Y un soporte para ese objetivo es lo que acontece en el programa de nuevas siembras que involucra a los productores, la Usaid a través del Programa Midas, Ongs nacionales e internacionales, el Gobierno Nacional, Acción Social y Fedecacao.

'Es una especie de pool que respalda esas nuevas siembras de clones, porque si fuera solo con el aporte de los productores con su cuota de fomento que llega a los $4.500 millones anuales, nos demoraríamos más de 53 años en lograr ese objetivo', agregó.

Según Pinzón Useche, las nuevas 14.900 hectáreas que tendrían una producción cercana a los 14 mil kilos y estarán sembradas en menos de tres años pues ya se va por la mitad del camino,  necesitan una inversión de 240 mil millones.

Igualmente, existen 10 alianzas productivas que involucran $14 mil millones que se repartirán por todo el departamento cacaotero.

'Una de las investigaciones más exitosas es la de clones interespecíficos que son los autopolinizadores en las siembras y que sí se logra seguir como vamos, las producciones serán muy buenas. Esa técnica consiste en tener siembras vecinas que sean compatibles y ellas mismas se polinicen', agregó.

Otro factor que destacó el directivo como fortaleza, es la cultura cacaotera.

Clones criollos

'En Santander sembrar cacao es parte de la historia del departamento. De ahí, la disponibilidad, el manejo y la forma de fermentarlo que le potencializa el aroma y sabor.

'Tenemos que seguir por la siembra de cacaos criollos y de origen, que son los que en el mercado externo se llevan unos sobreprecios y primas que son muy atractivos', agregó Pinzón Useche.

Para  el directivo, hay otro factor para resaltar y es que los granos de Santander ya los piden los compradores más exigentes: Italia, República Dominicana, Japón, España, Holanda, Perú, Paraguay, Inglaterra y Estados Unidos.

¿Y todo por qué?

Como dijo el carmeleño: 'Es que saben y güelen güeno'.

El gran comprador

Pinzón Useche sostiene que un gran cliente es Estados Unidos.

Es el mayor moledor de cacao del mundo y su industria necesita 820 mil toneladas anuales, las cuales tiene que traer de Ghana, Camerún y Nigeria con demoras en el trasporte marítimo (que ha subido en los dos últimos años 192% por la crisis energética) hasta de 45 días.

'Yo pregunto: ¿es más fácil traer el cacao de esas distancias con los altos costos de transporte o comprarlo en Colombia, donde luego de embarcarlo en Barranquilla solo tarda 6 horas para estar en Miami o 14 para tenerlo más arriba de La Florida? . Sin lugar a dudas, como industrial, tenga la plena seguridad que lo compro a la vuelta de la esquina', agregó.

Para el directivo, si EU no compra, pues perfectamente se lo colocamos a Brasil, que muele 240 mil toneladas anuales, pero solo produce 140 mil.

Regular el mercado

El directivo de Fedecacao dijo que las nuevas siembras regularán un mercado que es dominado por la industria, la cual se encarga de tasar los precios.

Por ejemplo, en la Bolsa de Nueva York este año el cacao llegó a los US$3.200 por tonelada que con una tasa de $2.000, significaría $6.400.000, es decir, el kilo a $6.400; sin embargo, en Colombia ese kilo nunca se pagó por encima de los $4.500.

'Cuando hay oferta y demanda el precio se regula, pero lo industriales quieren seguir dominando. Cuando hay alta producción sacan la tabla de Incontec y se la aplican al productor para bajarle el precio; pero cuando existe escasez la esconden', sostuvo.

Pinzón Useche dijo que ellos, los industriales, no comparten las nuevas siembras, porque si no lo compran a buen precio en Colombia, pues se ofrece en el exterior.

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