viernes 24 de octubre de 2008 - 11:25 PM

Ingrid Betancourt recibe el premio Principe de Asturias

La ex candidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt abogó hoy por romper "la maldición de la indiferencia" y situarse "en la misma acera" de quienes no aceptaron el Holocausto nazi para lograr que, igual que cayó el muro de Berlín o se acabó el apartheid, desaparezca el terrorismo.

En su discurso durante la entrega de los premios Príncipe de Asturias en el Teatro Campoamor de Oviedo, Betancourt pidió un cambio de valores en un momento en el que "los rascacielos de las finanzas del mundo parecen desplomarse sobre nosotros".

"Lo que se está cayendo es un mundo construido sobre la irresponsabilidad y el egoísmo", advirtió la galardonada con el Premio de la Concordia antes de hacer un llamamiento contra la resignación, "porque resignarse es morir un poco, es no hacer uso de la posibilidad de escoger, es aceptar el silencio".


Frente a esta actitud, que reproduce la de "quienes miraron al silencio partir hacia el infierno y no hicieron nada" durante el Holocausto nazi, pidió que, al igual que en las movilizaciones realizadas a nivel mundial para exigir la liberación de los secuestrados por las Farc, cada persona haga oír su voz para "salvar del olvido" a las víctimas de la arbitrariedad.

En su caso, y a partir de la reivindicación ciudadana, "quienes sí tenían poder e influencia", entre los que citó al rey Juan Carlos y a los gobiernos español y francés, se pusieron de lado "de los que no se resignan", asumieron riesgos y dificultades para facilitar su liberación buscando el contacto con la guerrilla.

"Su decisión de no apadrinar operaciones de rescate de tipo militar con el objetivo de respetarnos la vida, fue el punto de partida para idear una operación sin armas, donde los únicos que corrían un riesgo de muerte eran nuestros salvadores", subrayó.

En este sentido, hizo un llamamiento a las Farc, "la misma locura revestida de otro uniforme, pero habitada de la misma crueldad" que el nazismo, para repudiar el secuestro "para siempre" si quieren dejar de ser considerados terroristas y reivindicó para el conflicto que vive su país "diálogo, pero no impunidad".

No obstante, consideró que el fin del terrorismo debe ir acompañado del combate al narcotráfico, al tráfico de armas y a la corrupción.

"Para traficar con drogas, armas y conciencias se necesita el silencio de los vecinos", advirtió.

La ex candidata presidencial, a la que acompañaba su madre, Yolanda Pulecio, pronunció su discurso visiblemente emocionada y se vio obligada a interrumpirlo para llorar antes de retomarlo tras un cerrado aplauso de los asistentes.

Betancourt recordó además que en pocas semanas ha pasado del mundo "húmedo y asfixiante" de la selva a compartir galardón con un tenista como Rafa Nadal, cuyos éxitos conocía durante su secuestro a través de la radio.

Se refirió también a los escritores Tzvetan Todorov y Margaret Atwood, cuya compañía en el Teatro Campoamor le generaba la sensación de encontrarse en un oasis tras atravesar el desierto.

Esta felicidad, advirtió, se ve empañada por la "cruel realidad" de sus "hermanos" cautivos en la selva para los que "no hay ni generosidad, ni respeto, ni familia, ni afecto" y cuya situación le impedirá sentirse totalmente "libre y feliz" mientras alguno de sus compañeros de cautiverio siga secuestrado.

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