domingo 09 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

La defensa de la frontera azul

La posibilidad de una nueva tensión entre Colombia y Nicaragua volverá a estar latente esta semana, cuando los embajadores Julio Londoño Paredes y Francisco José Lloreda presenten este martes a las dos de la tarde, las 'contramemorias' que buscan impedir que Nicaragua le reste a Colombia territorio marítimo cercano al archipiélago de San Andrés.

La entrega del informe, estudiado en detalle desde el 11 de febrero para tener un panorama jurídico completo frente a la solicitud de nulidad al Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928, pedido por Nicaragua, quedará en manos de la Secretaría de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya (Países Bajos), con el fin de que los magistrados analicen la posición de Colombia.

Si bien el pasado 13 de diciembre la CIJ reconoció la soberanía de Colombia sobre San Andrés y Providencia, la opción de que Nicaragua pueda discutir las aguas territoriales es una alerta que el país debe manejar con cuidado, pues en su sentencia el Tribunal se consideró competente en el diferendo sobre otras formaciones marítimas y la delimitación que existe entre ellas.

De hecho, la presentación de las 'contramemorias' se hizo necesaria debido a que, según la sentencia, el Tratado de 1928 'no provee la respuesta a las cuestiones referidas a qué elementos, además de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, forman parte del archipiélago de San Andrés, sobre el que Colombia tiene soberanía'.

Fernando Araújo, quien hasta hace tres meses estuvo al frente de la situación al ocupar durante año y medio el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, aclaró que con la presentación del informe el proceso no llega a su fin, pues quedan pendientes tres etapas más: el análisis a los documentos colombianos, una audiencia con las partes y abrir la posibilidad de que Nicaragua presente una 'contrarréplica'.

'Este martes Colombia presentará toda su argumentación con relación a los temas que están en la Corte, que son la soberanía de los cayos del archipiélago y la frontera marítima, después la Corte estudiará el informe y luego citará a una audiencia con las partes', aclara Araújo.

En este caso la Corte mirará si concede la réplica a Nicaragua prolongando la fecha del fallo y permitiendo la posibilidad de que Colombia prepare, a su vez, una nueva 'contramemoria' a la 'contrarréplica'.

Para Araújo, este proceso podría tardar 'por lo menos un año más, pero soy optimista de que los argumentos de Colombia estarán bien respaldados y que la defensa jurídica será plenamente competente'.

La defensa

Prácticamente desde 2003, cuando Nicaragua demandó el Tratado, el ajedrez político de la diplomacia colombiana ha estado agitado con los fuertes pronunciamientos del presidente Daniel Ortega contra el presidente Álvaro Uribe Vélez.

Y aunque para algunos expertos internacionales consultados por Colprensa, un agravio de Ortega no tendría cabida en este momento, lo cierto es que la mejor arma del país será el ejercicio ininterrumpido de soberanía durante dos siglos en las islas y cayos en disputa.

Esto podría hacer que las relaciones entre ambos gobiernos vuelvan a tensionarse esta semana, pues la ventaja jurídica que tendría Colombia si invoca la figura del 'estoppel', conocida en el Derecho Internacional como 'la pérdida de alegar una causa de nulidad por el pasar del tiempo', dejaría en desventaja al gobierno nicaragüense.

Ricardo Abello es experto internacionalista de la Universidad del Rosario y explica que esta herramienta jurídica 'impide tomar ventaja en un cambio de posición cuando hay un lapso largo. Si entre 1928 y 1980 Nicaragua aceptó que el meridiano 82 y el paralelo 15 eran la frontera, no puede cambiar para tomar una ventaja'.

Abello manifiesta que el hecho de que Colombia haya ejercido soberanía pacífica ininterrumpida y reconocida por toda la comunidad internacional durante más de 200 años es un argumento irrebatible.

'Lo más posible es que Nicaragua pida un plazo para poder analizar la posición colombiana y que haya una nueva de Colombia y eso nos podría tomar unos tres años', dice Abello, quien no descarta del todo que este momento sea aprovechado por el Presidente Ortega para levantar una polémica, pues 'de Ortega se puede esperar cualquier cosa'.

Para el experto, la posición de Colombia debe ser la discreción y la calma, 'acudir a un tribunal internacional es acudir a un mecanismo de solución pacífica de controversia', dice.

Por su lado, el ex canciller Rodrigo Pardo descartó que se presenten roces políticos con Ortega, 'porque ese es un proceso que se viene canalizado dentro de las instituciones de justicia y no tendría nada que ver con los asuntos políticos entre ambos países, que de por sí son muy malos'.

El analista internacional Vicente Torrijos cree, por el contrario, que entre los argumentos de Colombia 'no habrá nada nuevo, seguramente se mantendrá en su posición de que el tratado no puede ser revisado, que la soberanía nunca ha estado en entredicho y que Colombia no tiene ningún tipo de controversia con Nicaragua'.

Sin embrago, lo fundamental para el experto es impedir el ingreso de fragatas extranjeras al espacio marítimo colombiano y mantenerse en una posición firme de identidad política y jurídica, 'para evitar interpretaciones de que se está dejando algún vacío para llenar, para permitir la explotación de recursos. Allí hay petróleo, una riqueza pesquera grande y otros recursos interesantes'.

Para Torrijos lo único que puede hacer Nicaragua es esperar a que sus argumentos conduzcan a una delimitación de los espacios oceánicos y demostrar al máximo el inconformismo con la situación y provocar a Colombia para ver si cae en algún error de procedimiento que luego pueda ser exhibido como una muestra de inestabilidad o agresión.

Otro asunto que podría argumentar Colombia a su favor es la inversión en las islas y el respeto a las comunidades negras. Para Enrique Serrano, internacionalista, este principio de posesión disminuye cualquier posibilidad de reclamación y la reduce al ambiente marítimo.

'A veces Nicaragua se ha dado cuenta de que no tiene mucho futuro reclamar el territorio de las islas, sino de las aguas territoriales y recursos submarinos, pero ese Tribunal usa lo que se llama 'la costumbre internacional' y Colombia tiene todas las de ganar', resalta el analista.

Serrano recordó que el Gobierno del Presidente Ortega se dedicó a demostrar su soberanía con razones geográficas y argumentando que la firma del Tratado Esguerra-Bárcenas se produjo bajo el dominio de Estados Unidos.

'Eso podría ser demostrado pero no anularía los otros argumentos de Colombia, por lo cual la reclamación no es muy defendible para los nicaragüenses', dice Serrano.

DESACATO: GRAVES CONSECUENCIAS

El Capítulo Séptimo de la Carta de las Naciones Unidas expresa las sanciones que tendría el país que desacate los fallos de la Corte, el cual será visto como un Estado amenazante de la paz.

Ricardo Abello, experto internacionalista. dice que en este caso el Consejo de Seguridad de la ONU podría intervenir, 'pero esta es una medida extrema a la que nunca se ha tenido que acudir, porque siempre se parte del principio de buena fe de los estados'.

En el artículo 39 del capítulo, la ONU aclara que 'el Consejo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza a la paz y hará recomendaciones o decidirá qué medidas serán tomadas de conformidad para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales' Asímismo, el artículo 41 reza que el Consejo de Seguridad 'podrá decidir qué medidas, que no impliquen el uso de la fuerza armada, han de emplearse y podrá instar a los Miembros de las Naciones Unidas a que apliquen dichas medidas, que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas'.  

Torrijos aclara que un desconocimiento a la Corte traería una especie de condena de la comunidad internacional, 'por eso desde ningún punto de vista es conveniente mostrarse en contra de la Corte'.

Teniendo claras las consecuencias que acarrearía omitir el estudio cuidadoso de la CIJ, lo cierto es que Colombia ya tiene lista su defensa, sin descartar un acuerdo durante la audiencia o continuar demostrando su soberanía desde los estrados judiciales, tal como lo hará este martes.

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