domingo 23 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Las historias tras la caída del imperio DMG

'A empezar de nuevo'


Estas fueron las palabras de una joven de 25 años que empezaba a hacer sus primeros pinitos en la comunicación social, cuando de repente estalló la crisis de las pirámides y su trabajo en DMG se acabó para siempre.

Julia Gómez Chacón*, comunicadora social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, de Bucaramanga, se convirtió en una desempleada más para los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Sin empleo y con la zozobra que genera no saber qué puede pasar con su vida, esta joven busca alternativas de empleo que le ayuden a solventar la dificultades económicas, mientras espera a que el gobierno o los representantes de la firma se pronuncien al respecto.

Ella trabajó en la compañía en la sección de comunicaciones de DMG. Esta funcionaba en una sede diferente a la del gran centro comercial, por lo que el contacto con los demás trabajadores no fue frecuente.

Pese a ello, algo que le llamó mucho la atención a esta joven fue el ambiente familiar que se respiraba en la compañía. 'La familiaridad con la que se trabajaba en DMG era increíble. Don David siempre manejó muy bien el concepto de familia, porque su prioridad eran los empleados'.

Aunque ella no hacía parte de la nomina directa, porque su contrato era por una empresa de temporales, le impresionó mucho el cumplimiento a la hora de los pagos por parte de David Murcia Guzmán.

'Nunca se atrasaron con el sueldo. Siempre teníamos plata cada quincena, aunque al principio nos cancelaban en efectivo, porque la firma no tenía entrada a ninguna entidad bancaria', explicó la joven.

Además, 'DMG se caracterizó por dar muchos incentivos a sus trabajadores. En las fechas especiales siempre daban una bonificación o un obsequio, que enviaba directamente David Murcia'.

Hoy, con la incertidumbre que genera quedarse sin empleo, esta mujer de 25 años lo único que desea es que su ex jefe, David Murcia Guzmán, salga bien librado del proceso que se adelanta en su contra, porque a pesar de todo siempre se comportó con sus empleados como una gran persona.

Los ahorradores

Miles de historias sobre los inversionistas de DMG viajan por las calles de Colombia. Sin lugar a dudas, la crisis social y económica que originó el cierre de la firma, tienen a más de uno al borde de la desesperación.

Este es el caso de Bertha Monroy*, quien desde mediados del 2007 empezó a invertir en DMG. La oportunidad que vio con la buena rentabilidad que ofrecía la compañía la llevó a vender su apartamento y meter parte de ese dinero a que le produjera buenos dividendos.

Hoy está con la tristeza de haber perdido prácticamente la inversión de su vida, a causa, según su explicación, 'de una mala jugada del Gobierno'.

'La verdad es que yo ni duermo ni como, por andar pensando en cómo voy a recuperar mi dinero y el de mi familia', aseguró doña Bertha, a quien la preocupación se le notaba hasta en la forma de mover sus manos.

Amanda Bedoya*, su hija, también tenía dos millones de pesos invertidos en DMG, aunque a ella no le preocupa tanto la suerte de su plata, sino el bienestar de su mamá.

'Mi plata era muy poquita, lo que realmente me tiene consternada es que mi mamá está muy mal desde que cerraron DMG, porque ella había puesto todas sus esperanzas en esto', aseguró.

Doña Bertha empezó con 23 millones de pesos en junio de 2007, dinero que vio muy bien recompensado, pues el día que los metió estaban pagando al 100 por ciento, lo que hizo que recibiera en diciembre 46 millones como caídos del cielo.

Sin embargo, la rentabilidad que ofrecía DMG llevó a Doña Bertha a invertir nuevamente su plata hace cuatro meses, pero desafortunadamente está vez las cosas no salieron bien y ahora está apunto de perder todo lo que invirtió.

'Era tanta la rentabilidad que daba y la puntualidad con la que pagaban que decidí jugármela toda, pero nunca pensé que el Gobierno fuera a dejar a miles de personas prácticamente en la calle', dijo.

Aunque alcanzó a comprar algunas cosas con lo que invirtió: televisor, computador, entre otras, es mucho el dinero que todavía reposa en la arcas de DMG.

Para ella, 'esa plata se pierde, porque se supone que ya se recuperó una parte', sin embargo está esperando a ver si el Gobierno de pronto le ayuda a recuperar toda su inversión.

Los proveedores

David Murcia Guzmán les abrió las puertas a muchos empresarios quebrados, que a causa del contrabando y los 'privilegios del Gobierno', terminaron perdiendo millones de pesos en mercancías.

Para suerte inicial de ellos apareció DMG, una compañía que mal o bien les dio la oportunidad a muchos de volver a tener un trabajo y sacar adelante a sus familias.

Por lo menos, Ibeth Salazar fue una de las que encontró una solución a los difíciles problemas económicos que presentaba. Ella era empresaria de bisutería y tenía una línea de Navidad en la bodega de DMG.

Yo empecé con mi negocio hace cuatro años, pero debido al contrabando no dio frutos y quebré antes de lo que esperaba, pero afortunadamente David Murcia me abrió las puertas de su empresa para rehacer mi negocio', dijo.

Sin embargo, la suerte le volvió a jugar una mala pasada. Cuando mejor le estaba yendo en el mercado, el Gobierno intervino la empresa y toda su mercancía se quedó a la espera de los posibles compradores navideños.

'Son como unos 200 millones de pesos en mercancía navideña lo que se quedó allá adentro de las bodegas', expresó la empresaria, quien espera por lo menos recuperarla para poder venderla en otro sitio.

Mientras en un supermercado de cadena ser proveedor le implica recibir pagos cada 90 días, DMG le ofrecía dos pagos mensuales por su mercancía. 'La gente quiebra si no tiene la solvencia económica para mantener un negocio en tres meses sin recibir plata, pero con Don David las cosas eran diferentes', aseguró.
 
La Navidad para ella ya no va a ser igual. Los días que ha perdido en ventas no se los repone nadie y 'mucho menos el Gobierno, que se ha centrado en ayudar a los inversionistas pero a los proveedores ni los ha volteado a mirar'.

'No me parece bien lo que está haciendo el Gobierno, sin embargo son decisiones de allá y toca respetarlas, pero nosotros sí necesitamos los medios para poder trabajar'.

Como ella, son cientos de proveedores lo que se encuentran a la espera de que el Gobierno se pronuncie a ver qué va a pasar con ellos.

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