domingo 24 de enero de 2010 - 10:00 AM

Los Bulding buscan a su hermano en Haití

Alberto José Bulding Arciniegas tiene 57 años y hace nueve vive en Haití. Su familia en Bucaramanga no sabe su paradero desde el terremoto y aunque su desaparición ya fue reportada a la Cruz Roja Colombiana, los datos son tan escasos que es como buscar una aguja en un pajar.

'Yo tengo aún sus números telefónicos', dice Vanessa, la hija de Alberto José Bulding Arciniegas, un colombiano que hace nueve años se marchó para Haití, solo, buscando empezar una nueva vida luego de separarse de su esposa.

Vanessa es su hija menor y vive en Medellín. Tenía 13 años cuando su papá le dijo que partiría para Haití.

Ella no sabe explicar lo que realmente motivó a este hombre trigueño que hoy tiene 57 años, de pelo lacio y no muy alto, a escoger como destino un país donde la prosperidad no era ni es su bandera. Tampoco lo será en mucho tiempo.

'El teléfono a veces me da tono y repica una, dos veces, pero se va directo al correo de voz', dice esta jovencita de 22 años. Esas llamadas, dice ella, se han convertido en la única posibilidad que tiene para comunicarse con su papá, porque no conoce el nombre de la empresa donde trabajaba, ni el de un vecino y mucho menos el de otra persona que pueda identificarlo en esa isla del Caribe. 'Es que él era del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. No era hombre de muchos amigos', dice.

Hay otras veces que cuando Vanessa intenta llamar al número de Alberto José, el teléfono está apagado. Es como si por momentos tuviera señal y otros no. Lo cierto es no ha contestado y ya han pasado 12 días desde que el terremoto sorprendió a Haití y dejó en ruinas a su capital, Puerto Príncipe.

En Medellín, Alberto José era taxista pero en Haití trabajaba en una empresa de refrigeradores. Fue su último trabajo luego de ganar dinero laborando para una cementera. Y al parecer le iba bien, porque podía pagar el alquiler de una casa en Puerto Príncipe.

Eso es lo poco que sabe Piedad, una de sus hermanas, que con otros cinco de los hermanos Bulding vive en Bucaramanga hace ya 30 años.

Fue ella la que decidió hacer pública la desaparición de Alberto José, porque no cree que pueda soportar seguir viendo las dolorosas imágenes que trasmiten los noticieros. 'Tengo el afán de que él resulte entre la lista de víctimas y como están transmitiendo cientos y cientos de imágenes por televisión, de pronto lo vemos. Me aterra ver esas fosas donde están enterrando a los muertos porque no hemos sabido nada', dice esta mujer, sentada en la amplia sala de la casa que perteneció a sus padres en el barrio Diamante II.

Entre sus manos tiene una fotocopia de la foto más reciente de su hermano desaparecido, donde aparece su rostro en primer plano como si estuviera posando frente a una cámara Web.

Vanessa tiene la fotografía original y no fue fácil conseguirla. Roberto José se la envió justo después de que ella celebrara su  último cumpleaños en agosto de 2009. 'Me la mandó porque se la pedí con insistencia', dice. Ella también tiene otras tres fotografías, muy viejas, donde su papá aparece cuando ella hasta ahora empezaba a caminar.

Vanessa no ha visto a su papá desde que él partió hacia Haití y Alberto José no ha regresado ni una sola vez a Colombia. 'Decía que tenía muchas ganas de venir a visitarnos, pero nunca concretó nada. Él nos decía que para qué íbamos a ir allá, que eso es como un pueblito y que Puerto Príncipe era una ciudad muy violenta'.

En las tinieblas

El otro dato que la familia Bulding tiene sobre Alberto José, es que vivía en Petion Ville, al oriente de Puerto Príncipe, un barrio situado en una colina y conocido en Haití porque allí se produce carbón de leña.

Esta zona también es uno de los 'barrios bien' de Puerto Príncipe, aunque la exclusividad es relativa. Entre casas de gente acomodada se cuelan cientos de casas humildes. Unas y otras fueron castigadas por el terremoto.

Los medios extranjeros muestran a un Petion Ville destruido, sembrado de cadáveres y en tinieblas.

Un periodista de una agencia de noticias internacional, relataba esta semana que allí, en Petion Ville, un coro de miles de víctimas elevaba al cielo la plegaria en creole 'Ségné vin sové nou' que significa 'Señor ven a salvarnos', implorando ayuda a Dios en medio de la penumbra.

Vanessa asegura que Roberto José vivía en una de las casas de esta zona, que estaba acondicionada con piezas de alquiler.

'Ahora que no le estaba yendo tan bien, sólo podía pagar una pieza', dice su hija. Ella le pedía que regresara, porque encima de todo, tampoco estaba bien de salud.

'Él decía que después, que esperáramos. Todos sabíamos que Haití es un país muy pobre, que hay mucha necesidad y él nos confirmaba que allá la vida era dura', cuenta su hermana, que hablaba con Alberto José cada 15 o 20 días.

La última llamada la recibieron hace un mes. Alberto José llamó a Piedad y como siempre, le dijo que estaba bien. También llamó a Vanessa pero a ella le contó que se sentía mal de la columna y que a veces no podía ni pararse. Eran los rezagos de un accidente que había tenido en Colombia y que ahora no lo dejaban trabajar.

La búsqueda


Vanessa hablaba con su papá todos los domingos. 'Normalmente él me llamaba al celular y en algunas ocasiones, pero muy pocas, me decía que me conectara y hablábamos por Internet. Pero eso sólo sucedió tres veces porque él no sabe manejar muy bien las computadoras'.

Vanessa reconoce que a su papá no le gustaba hablar de sus cosas personales y que por eso la familia sabe muy poco de él.

Ese ha sido uno de los principales impedimentos para que puedan buscarlo en Haití. Piedad, quien lo reportó como desaparecido en la Cruz Roja en Bucaramanga, no ha obtenido ninguna respuesta.

'Los datos del señor Bulding los tiene el equipo de búsqueda en Haití, pero hay muy poca información, es como buscar una agua en un pajar. Estamos pendientes, el caso está abierto, pero no tienen la dirección exacta de su familiar', dice Fabio Oviedo, representante de la Cruz Roja en Bucaramanga.

Ante la incertidumbre, Vanessa le escribió una carta al presidente Álvaro Uribe Vélez cuando se enteró de que viajaría a Haití y se la mandó al correo electrónico de la Presidencia, pero no ha tenido respuesta.

También mandó un correo con la única foto que posee de su papá a CNN, y una prima que vive en Estados Unidos se contactó con la embajada de Haití pero tampoco supieron darle ninguna razón.

Todos han seguido llamado a su teléfono y de nuevo lo mismo. A veces timbra y a veces está apagado.

Los Bulding se cobijan bajo la esperanza de que en Haití las comunicaciones están colapsadas, pero al paso de los días, su esperanza se trasforma en amargura.

Esta familia sólo quiere que tengan en cuenta a su hermano Alberto José en las labores de búsqueda, y que se sepa que hay otro colombiano más desaparecido.

O como le sucedió esta semana a una de las madres de los cuatro colombianos reportados oficialmente como desaparecidos, que suene el teléfono para recibir una noticia de vida y no de muerte.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad