martes 18 de agosto de 2009 - 8:59 PM

Micheletti confía aún en el plan Arias y espera que Insulza reflexione

El presidente de Honduras, Roberto Micheletti, opina que el plan del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, sigue siendo una "buena alternativa", y que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, debería haber escuchado "a todas las partes" antes de enjuiciar lo ocurrido en el país.


En una entrevista que publica hoy el diario local "La Prensa", Micheletti indicó que confía en que "el mundo empiece a comprender lo que realmente pasó" en Honduras el 28 de junio pasado, que, a su juicio, fue algo "enmarcado en la ley", no un golpe de Estado contra Manuel Zelaya, integrante como él del Partido Liberal hondureño.


También manifestó su deseo de que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) reflexione "por haber enjuiciado a Honduras sin escuchar a todas las partes".

Según Micheletti, Insulza no fue imparcial con Honduras al valorar lo que ocurrió con Manuel Zelaya, quien promovía una consulta popular orientada a reformar la Constitución, pese a que había una prohibición legal expresa de varios organismos.

Respecto a la gestión que lleva a cabo Arias para hallar una solución a la crisis política en Honduras, la calificó de "correcta", pero subrayó que "en una mediación no debe haber imposición de ninguna naturaleza, no debe haber órdenes".

"Se puede platicar para llegar a un acuerdo. Pero estamos de acuerdo con él. Ha tirado unos golpes contra nuestro gobierno; sin embargo, seguimos creyendo que es una buena alternativa", señaló.

Micheletti fue preguntado también por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. "Ese señor está loco, está loco. Se pelea hasta con su propia sombra, amenaza a todo mundo y sólo le pedimos a Dios que lo ayude, que lo ilumine y lo haga reflexionar", dijo.

"Él podrá tener todos los dólares, pero (nosotros) tenemos dignidad y respeto por nuestras leyes y no nos va a doblegar con todo lo que él tenga", agregó Micheletti, que fue designado presidente por el Congreso hondureño después de la destitución de Zelaya, quien para entonces ya había sido obligado por los militares a abandonar el país.

Micheletti afirmó que no le molesta el apodo de "Goriletti" que le puso Chávez, pero sí que afuera se diga que en Honduras hubo un "golpe de Estado".

"Sí, me molesta porque no fue un golpe de Estado, sino una sucesión presidencial. Los que nos llaman gobierno golpista son aquellos países que son enemigos nuestros y los que de alguna forma han perdido oportunidades con el asalto a la economía nacional que estaban haciendo los otros", expresó.

También indicó que se está revisando el acuerdo mediante el cual Honduras se adhirió a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el 25 de agosto de 2008, y que tiene confianza "en que pronto se tome una decisión" con el Gobierno y el Parlamento.

"Estoy totalmente seguro de que esos acuerdos no han traído ningún bienestar al pueblo, sino diferencia entre ciudadanos de diferentes clases sociales que no lo merecen", acotó.

De la relación con Estados Unidos, comentó que tiene confianza y fe de que "a pesar de las decisiones que toman, no van a permitir que este pueblo esté en circunstancias drásticas".

Sobre la relación que mantuvo con Zelaya, expresó que "fue política, muy poca amistad".

"Yo lo respetaba como presidente de la República. Lo apoyamos y trabajamos duro para que fuera Presidente y también en el Gobierno. Pero cuando vimos su desviación política de izquierda, con la cual no comulgamos, entonces tomamos las decisiones", dijo.

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