viernes 02 de abril de 2010 - 10:20 PM

Moncayo sigue sorprendiendo por su tranquilidad

La asombrosa tranquilidad mostrada por el sargento Pablo Emilio Moncayo al momento de bajarse del helicóptero que lo trajo a la libertad y reencontrarse con su familia, sigue llamando la atención.

Sobretodo cuando se tiene en cuenta que era el secuestrado más antiguo del país y que venía de enfrentarse a 12 años lejos de la civilización.

Expertos explican el por qué de esta inesperada reacción y comparan el momento de su liberación, con la de otros ex secuestrados.

Para la psicóloga Madi Millán, experta en situaciones de choque, "no es recomendable" que una persona se guarde sus emociones, después de atravesar una experiencia traumática.

Según la experta, lo ideal es que el afectado exprese abiertamente sus sentimientos. "Si es posible que grite, llore, hable o haga cualquier tipo de manifestación", explica.

Por esta razón, comportamientos como el del sargento Moncayo son considerados poco usuales. Por ejemplo, nadie se esperaba una actitud tan tranquila en el momento de ver a sus padres o de conocer a su hermanita menor.

Incluso dos días después de su liberación, el profesor Gustavo Moncayo narra cómo el trato con su hijo ha sido el mismo que miles de personas vieron a través de los medios de comunicación el martes pasado.

"Está muy tranquilo. Habla muy poco y prefiere no hablar de su pasado en la selva", señaló en diálogo con algunos periodistas este jueves.

Explicaciones
Aunque los motivos que han llevado al sargento Moncayo a asumir tan tranquilamente su regreso a la libertad pueden ser muchos, la psicóloga Madi Millán explica que puede tener dos explicaciones.

La primera tendría que ver con que apenas está asimilando su nueva vida, el retorno a la libertad después de 12 años de tortura en la selva.

"Fueron 12 años llevando un estilo de vida y cambiarlo de nuevo no es fácil para la mente de una persona", señala Millán.

La segunda razón puede tener algo que ver con su condición de militar. "Sin duda estar sometido por el enemigo tiene un efecto devastador en los policías y militares".

Incluso ella compara la reacción de Pablo Emilio con la de otros ex secuestrados. Por ejemplo el soldado Giovanny Dominguez, liberado en marzo de 2009, tuvo una actitud contraria.

"En su caso cantar fue la forma de asimilar y celebrar el regreso a la libertad". Así tambien lo hizo Alan Jara, Sigifredo López o Clara Rojas.

Sin embargo, Millán asegura que lo único que se puede hacer en estos casos es "aguardar", tener calma y por nada del mundo presionar al uniformado.

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