viernes 16 de abril de 2010 - 10:00 AM

Moncayo y Calvo regresan con honores a sus lugares de origen

Los dos militares colombianos que fueron liberados por las Farc hace aproximadamente 15 días, el sargento Pablo Emilio Moncayo y el soldado Josué Daniel Calvo, regresaron ayer a sus lugares de origen tras reponerse del secuestro y someterse a diversas pruebas médicas en Bogotá.

Calvo, quien recobró la libertad el pasado 28 de marzo tras once meses de cautiverio, reconoció a su llegada a la ciudad de Popayán, Cauca, que 'es una felicidad muy grande' poder reunirse con varios miembros de su familia que viven en esa capital.

Junto a su padre Luis Alberto Calvo y a su hermana María Nubia, el recién liberado y de pocas palabras, alzó su mano derecha en repetidas ocasiones ante el gesto de bienvenida de sus vecinos, allegados y demás personas que se agolparon en el aeropuerto Guillermo León Valencia de la ‘Ciudad Blanca’, donde fue recibido por el gobernador caucano, Guillermo Alberto González Mosquera; algunos mandos militares, familiares y vecinos.

Luego, rodeado de una pequeña caravana, el militar se dirigió al barrio Carlos Primero, al occidente de Popayán, en donde lo esperaba una tía, la misma que lo recibió el día de su liberación.

Si bien el liberado indicó que se encuentra bien de salud, aclaró que aún está pendiente un procedimiento quirúrgico en su rodilla derecha, la cual fue lesionada por un tiro al momento de su captura.


De nuevo en Sandoná

Por su parte, Moncayo llegó a su municipio natal de Sandoná, en Nariño, en donde le recibieron con aplausos, banderas blancas y cantos a la libertad.

La caravana de bienvenida empezó hacia las 9:00 a.m. de ayer en el municipio de Nariño (Nariño). En ese punto en donde al ritmo de bandas estudiantiles se hacía una calle de honor, se estrecharon los primeros abrazos entre el ex secuestrado y los habitantes que mostraban su afecto por el nariñense y su familia.

'No se me había olvidado el olor de la caña, ahora siento que estoy llegando a mi hogar', fueron las palabras que, según el alcalde de Sandoná, Diego Arcos, pronunció el sargento al acercarse a su tierra natal.

Faltando pocos metros para llegar al pueblo en donde miles de habitantes lo esperaban para aplaudirlo, Pablo Emilio se subió a un carro de Bomberos y así finalizó la caravana en plena plaza central.

Lo primero que hizo el militar una vez descendió de la máquina extintora, fue ingresar a la majestuosa Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en donde pronunció una breve oración de agradecimiento por su libertad.

Luego en la tarima central, autoridades locales rindieron un homenaje a los Moncayo y declararon como día Cívico la fecha en la que Pablo Emilio volvió a pisar tierras sandoneñas.

 

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