jueves 30 de octubre de 2008 - 10:26 PM

Óscar Tulio Lizcano reveló detalles de su secuestro y liberación

Con otro semblante se presentó ante los medios de comunicación el ex congresista Óscar Tulio Lizcano, luego de cuatro días de haber escapado de sus captores.

Óscar Tulio Lizcano.Foto: EFE/VANGUARDIA LIBERAL


Durante su intervención Lizcano aclaró que su fuga no fue planificada y que Wilson Bueno Largo, alias Isaza, siempre estuvo a su lado durante los tres días de trayectoria por la selva. "Cada vez que se me imposibilitaba marchar, él se hacía al lado mío y me ayudaba. Yo lo apoyaba sicológicamente y le daba fuerza para continuar", dice.

Paso a paso Lizcano narró su odisea junto al guerrillero. "No lo vayan a abandonar, yo no ve voy sin él", esto le decía a los militares que se encontraron a la orilla del río y los sigue sosteniendo ante el Gobierno Nacional.

Le atribuye su liberación a tres factores: La presión que del Gobierno y los distintos organismos están ejerciendo sobre las Farc, a Isaza y a las mentiras que le dijo durante el recorrido a este guerrillero. "Siempre que me preguntaba cómo estaba yo le respondía que bien. La verdad estaba que no podía más, muy agotado".

"Isaza nunca me compartió sus planes de fuga"

"Yo estaba molesto, se acercó y me dijo viejo: No lo van a entregar vivo a Uribe. Prepárese sicológicamente que lo voy a sacar, pero nunca me compartió sus planes de fuga. Cuando sentí me dijo que me pusiera las botas y salimos al camino".

Durante su travesía atravesaron un anillo de seguridad de 40 guerrilleros. También pasaron un río, cercas y todo tipo de terrenos.

"Le recomiendo a Isaza lo que más le convenga. Siempre ha querido estar al lado de su madre. Hablé con él hoy y le dije que no lo voy a abandonar. A él le debo estos ratos felices que voy a pasar".
 
Óscar Tulio Lizcano asegura que no siente ningún tipo de rencor por sus captores, guerrilleros de las Farc que lo mantuvieron en la selva durante ocho años. "No soy un hombre de odios, no siento rencor contra nadie por lo que me pasó".

Durante la rueda de prensa narró algunos de los momentos de su captura y fuga. "Nos taponaban la entrada de la comida, eran 30 días de trayectoria rompiendo selva para cambiar de área. Nunca vi una casa, sólo tomábamos agua con sal las tres comidas, lo que me causaba vómito. Además, nos cocinaban cogollos de palma y ratones, así como caldo de mico y oso hormiguero".

Lizcano también explicó las intenciones de liberarlo de varios guerrilleros jóvenes. "Una vez quisieron sacarme y me miedo, no pude irme. El guerrillero que me lo propuso si se fue, y a tres horas de camino se encontró una compañía de 50 guerrilleros. Para volarse tiró una granada y no le estalló. Lo agarraron y lo fusilaron", narra el ex congresista. Por este tipo de actos fue reforzada la seguridad que le tenían.

En los momentos de  mayor soledad, "enterraba unas ramas de árboles y formaba un salón de clases y practicaba. A cada rama le ponía nombres de los estudiantes que en un momento tuve.  Yo daba las clases, me preguntaba y me respondía".

Ahora nuevamente con su familia y su esposa, recuerda lo que le dio ánimo para aferrarse a la vida. "Mi linda baquerita fue mi aliento, mi ánimo, leía libros de Neruda y Benedetti, eso me animaba, todo eso me hizo romper la soledad".

"Lo que más me impresiona en este momento es el alto avance de la tecnología. Me afecta el síndrome de los celulares y el video. Voy a encontrar cosas que a lo mejor me van a ser difíciles de manejar", concluye.

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